Sao Paulo. La venta planificada de ocho refinerías por parte de Petrobras está atrayendo a los principales comerciantes y compañías petroleras del mundo como partes interesadas, dijeron a Reuters dos fuentes con conocimiento en el asunto.

Alrededor de 20 empresas han firmado términos de confidencialidad que garantizan el acceso a los datos de la refinería y señalan que están considerando una oferta, según las fuentes, que solicitaron el anonimato al informar detalles comerciales confidenciales.

La primera ronda de ofertas no vinculantes de cuatro de las ocho refinerías que Petrobras ha puesto a la venta tendrá lugar el 11 de octubre, según las fuentes. Las ocho refinerías tienen una capacidad de refinación total de 1,1 millones de barriles por día.

Las partes interesadas potenciales incluyen las negociaciones de Vitol, Glencore y Trafigura. Brazilian Ultrapar Participaciones y Raízen, una empresa conjunta entre Brazilian Cosan y Shell, también firmaron los acuerdos.

La venta de refinerías, que se espera sea una de las mayores desinversiones en la historia de Petrobras, podría recaudar hasta US$18.000 millones, según los bancos de inversión que trabajan en el acuerdo.

Otras compañías interesadas, según las fuentes, incluyen PetroChina Co y Sinopec, que ya tiene una empresa conjunta en Brasil con la española Repsol. El gigante saudita Aramco, que planea hacer una de las OPI más grandes del mundo, también está analizando los números de las refinerías de Petrobras.

Petrobras, PetroChina, Ultrapar, Sinopec y Vitol no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios. Trafigura, Saudi Aramco y Glencore declinaron hacer comentarios.

Negocio transformacional. La venta de refinerías, que se espera sea una de las mayores desinversiones en la historia de Petrobras, podría recaudar hasta US$18.000 millones, según los bancos de inversión que trabajan en el acuerdo.

La privatización de la refinación se considera clave para reducir la presión sobre el gobierno mediante la interferencia con la política de precios de derivados y una forma de introducir una competencia real en el sector petrolero del país.

El regulador antimonopolio Cade obligó a Petrobras a cambiar su proceso de venta de refinerías para aumentar la competencia, exigiendo que la venta sea el 100% de cada refinería y no más del 60%, como era en el modelo inicial. Las refinerías deberán venderse una por una.