El Observador de Uruguay. La forestación sostiene su tasa de crecimiento en el país, en un 1,5% a un 2% en los últimos años para nuevas plantaciones que amplían la supercie forestada, a la vez que la mayoría de las áreas que se cosechan son reforestadas.

Carlos Faroppa, presidente de la Sociedad de Productores Forestales, destacó eso y señaló que se avanzó mucho en investigación y desarrollo en genética, lo que permite que se coseche mayores volúmenes de madera por hectárea.

Por lo tanto, si hubiera nuevas o mayores demandas de materia prima las mismas serán totalmente satisfechas.

Uruguay dispone anualmente de “un excedente de madera”, es decir que “no se está aprovechando todo el potencial”. Faroppa dijo que debería haber un mayor desarrollo industrial, especialmente para la transformación mecánica, en aserrío o producción de tableros contrachapados, pero también en otras etapas que signican “más valor agregado”, como la producción de biocombustbles, piezas de muebles, molduras o maderas cepilladas. 

Con relación a cómo se están comportando las actividades de exportación, este primer tramo de 2019 “es muy parecido al año pasado en volúmenes”, indicó, “con algunas caídas de precios, sobre todo en tableros contrachapados y algo en madera aserrada”.

Al respecto, se está a la espera de lo que suceda en la segunda mitad del año en curso para ver cómo cierra el ejercicio actual. Esa expectativa tiene el foco principal en China, considerando que –como sucede en otros rubros de la agroexportación como carnes, granos y lanas– es el gran socio comercial, el que se lleva la mayor parte de la madera y de la celulosa que se exporta. China es el demandante más fuerte para celulosa, de rollizos de eucaliptus y de pino y también de tablas aserradas de ambas especies.

La celulosa generó US$1.660 millones, un 25% más que en 2017; en tanto que en madera y productos de madera se alcanzaron los US$ 469 millones, un 42% más que en el año anterior, por citar los rubros de mayor incidencia.

Sobre cómo está viendo a la agroindustria forestal, Faroppa comentó que “la cadena de celulosa sigue siendo dinámica”, pero se aprecia que “la de madera aserrada no”, porque no hay nuevos emprendimientos, dado que el último de gran porte que se activó data de hace tres años. “Ahí no estamos avanzando bien, nos faltarían nuevas inversiones en el sector de la transformación mecánica de la madera, aserraderos de contrachapados”, reexionó. Con relación a la dinámica de las exportaciones, “hay uctuaciones, en chips como en madera rolliza de pino y de eucaliptus”. Además, “está enlentecido el mercado de paneles, de tableros contrachapados, hubo una caída de precios y se enlenteció”.