La Habana. Cuba se está abriendo al turismo lentamente en La Habana y otras ciudades tras hacer lo mismo en noviembre con los balnearios de la isla, donde las autoridades buscan darle vida a la devastada industria cerrada desde marzo debido a la pandemia.

El director de epidemiología del Ministerio de Salud Pública, Francisco Durán, dijo esta semana que unos 1.000 visitantes están ingresando diariamente al país, la mayoría hacia complejos turísticos, en los que los protocolos del COVID-19 han demostrado ser efectivos, aunque un goteo se reporta en la capital cubana, algunos tras visitar la playa.

Cuba, al igual que otros países del Caribe, depende en gran medida del turismo, que representó aproximadamente una décima parte de su Producto Interno Bruto en 2019. Su economía sufrió una caída del 11% en 2020.

"Hace un mes acá no se veían turistas extranjeros", dijo Luis Enrique González, que dirige un restaurante privado en la Habana Vieja.

Ahora han aparecido algunos europeos, canadienses y otros latinoamericanos, aunque unos pocos hoteles están abiertos y la mayoría de las habitaciones rentadas con desayunos vacías.

La tasa de infección diaria per cápita de Cuba sigue siendo muy baja para los estándares regionales, pero se ha duplicado durante el último mes, principalmente debido a que cubanos que viven en el extranjero visitan a familiares y rompen la etapa de cuarentena, según el Gobierno.

 

Incluso con la pandemia, Cuba reportó que un millón de turistas visitó la isla caribeña y el Gobierno espera duplicar esa cifra en 2021. Pero eso aún está muy lejos de los más de cuatro millones de llegadas en 2019.

Los visitantes son examinados en el aeropuerto y luego nuevamente en cinco días, a menos que se hospeden en un hotel bajo supervisión de un equipo médico. Pero, a partir del 10 de enero necesitan una prueba PCR dentro de 72 horas previas a su llegada con un resultado negativo.

Y los viajeros alojados en los cayos y centros turísticos aislados todavía pueden visitar la playa y restaurantes siempre que estén aislados de la comunidad.

"¿Quién va a venir a Cuba para encerrarse en una casa?", dijo Norma Hernández, que renta habitaciones en el Vedado, en La Habana. Aún así, tras algunos días en centros turísticos, los viajeros ahora realizan excursiones en grupos a La Habana e incluso se alojan en pensiones sin restricciones adicionales.