Colonia. Automotrices alemanas acordaron gastar hasta 3.000 euros (US$3.430) por unidad para ayudar a reducir las emisiones en vehículos diésel.

Mientras el ministro de Transporte, Andreas Scheuer, y los jefes de las automotrices negociaban un acuerdo sobre medidas contra la contaminación en una reunión de cinco horas este jueves, un tribunal dictaminó que otras dos ciudades alemanas, Colonia y Bonn, deben imponer prohibiciones a los vehículos diésel más viejos.

Volkswagen y Daimler están preparados para ofrecer reacondicionamientos de hardware para limpiar vehículos diésel más antiguos a su propio costo, dijo Scheuer luego de la reunión, y agregó que BMW aún se niega a hacerlo.

Pero las tres grandes automotrices se comprometieron a gastar hasta 3.000 euros en diversas medidas, incluidos incentivos para cambiar los vehículos por unos más modernos.

Scheuer dijo que todos están dispuestos a seguir adelante con tales incentivos, que tienen como objetivo convencer a los clientes de que compren vehículos más nuevos y más limpios que tengan menos emisiones y que no se vean afectados por las prohibiciones de uso.

El Gobierno ha estado presionando a los fabricantes de automóviles para que asuman más de los costos de modernizar sus vehículos, aunque los gigantes automotrices de Alemania se han mostrado reacios a asumir más costos de lo necesario.

"Volkswagen, Daimler y BMW se asegurarán de que sus clientes puedan permanecer móviles", dijo Scheuer a periodistas, instando a rivales extranjeros como Fiat y Peugeot a que se unan a los esfuerzos que, según sostuvo , las empresas alemanas habían realizado.

Los escándalos que involucran esquemas para ocultar los niveles verdaderos de emisiones contaminantes de los automóviles diésel han asestado repetidos golpes a la reputación mundial de la industria automotriz alemana en los últimos años.

Mientras los líderes de la industria se reunían con Scheuer, un tribunal de Colonia ordenó la prohibición de conducir en algunas partes de la ciudad a partir de abril, subrayando los riesgos para políticos preocupados por la falta de avances que podrían desencadenar más prohibiciones de conducción.