Por estos días de trabajo en Oxford, Inglaterra, en que trabajamos en los escenarios 2015-2016, observamos cómo un grupo de más de 50 CEO y presidentes de multinacionales de diversos puntos del globo se abren nuevas oportunidades y perspectivas. Esto ocurre gracias a técnicas que llevan más de 40 años entre nosotros, pero que aún les parecen un descubrimiento (Scenario Planning). El hecho es que no deja de sorprendernos esta sensación de novedad que despiertan conocimientos disponibles ya hace casi medio siglo.

Gracias a los trabajos de Kurtzweil (2012) sabemos que la naturaleza de la inteligencia humana se expresa en nuestra capacidad de predecir el futuro y en “nuestro intento por anticiparnos” a él. Esto nos ayuda a comprender por qué en la historia de la humanidad ha habido siempre una búsqueda de mejores condiciones futuras, miradas desde el momento presente, y al mismo tiempo nos explica en parte por qué no es fácil encontrar directivos capacitados para observar y proyectar las condiciones de entorno en múltiples escenarios y hemisferios del globo.

Recordemos que la esencia de los estrategas se expresa en su búsqueda continua por encontrar soluciones de valor en escenarios de futuro mirando desde un punto de situación presente. No obstante, sabemos que los mejores estrategas han sido mujeres y hombres dotados de mayores capacidades de observación que el promedio; también sabemos que dichos directivos se han formado tanto en las aulas como en la práctica. 

Hace unas semanas reflexionábamos en Barcelona con un amigo y coautor del IESE respecto de “lo que diferencia a los buenos directivos y los que están por sobre el estándar” y sobre qué los hace pensar de tal modo. En buena parte coincidíamos en que esto se explica por la capacidad de transferir valor desde las experiencias sistematizadas y focalizadas en el área de interés (por ejemplo: un negocio, sector o industria en particular) y de otra parte, por las capacidades de aprender, replicar y mejorar los conocimientos adquiridos. Una parte del eslabón está en la conexión de las dimensiones experiencia-conocimiento y otra muy importante en la capacidad de observación del presente, pero siempre enfocados en el futuro.