Nueva York.- Las manifestaciones para pedir el fin de las medidas de quedarse en casa que han golpeado a la economía de Estados Unidos se extendieron a Texas, mientras que el gobernador en el epicentro del brote de coronavirus del país dijo que su estado de Nueva York finalmente podría haber dejado atrás lo peor.

Nueva York, que ha registrado casi la mitad de las muertes del país por COVID-19, la enfermedad respiratoria causada por el virus altamente infeccioso, informó este sábado 540 decesos para el 17 de abril, frente a las 630 del día previo y la cifra diaria más baja desde el 1 de abril.

La cantidad de pacientes en el estado que requieren cuidados intensivos y ventiladores para ayudarlos a respirar también disminuyó.

"Si observamos los últimos tres días, podría argumentar que hemos pasado la meseta y estamos empezando a descender, lo cual sería una muy buena noticia", dijo el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, en su sesión informativa diaria.

Unas 2.000 personas seguían siendo hospitalizadas con COVID-19 todos los días, aseguró Cuomo, señalando que 36 de las últimas muertes en Nueva York ocurrieron en hogares de ancianos, que han sido devastados por la pandemia en todo el país.

En la vecina Nueva Jersey, tanto el número de nuevas hospitalizaciones como los nuevos casos de coronavirus también disminuyeron ligeramente respecto al día anterior, dijo el gobernador Phil Murphy. Aunque agregó: "No estamos fuera de peligro, todavía no nos hemos estancado".

Illinois informó 125 nuevas muertes por coronavirus y 1.585 casos adicionales, pero dijo que la tasa de crecimiento se estaba desacelerando.

Más de 22 millones de estadounidenses han solicitado beneficios de desempleo en el último mes debido al cierre de empresas y escuelas y las severas restricciones de viaje han afectado la economía.

Pero un influyente modelo de investigación mostró el viernes por la noche que el cumplimiento estricto de las órdenes impuestas en 42 de los 50 estados fue un factor clave detrás de una mejor perspectiva para el número de muertos por coronavirus del país.

El modelo predictivo de la Universidad de Washington, actualizado regularmente y a menudo citado por las autoridades estatales de salud pública y funcionarios de la Casa Blanca, proyectó que el virus cobraría 60.308 vidas en Estados Unidos para el 4 de agosto, un 12% menos que el pronóstico de la semana previa.

También predijo que algunos estados podrían comenzar a aliviar las restricciones de manera segura a partir del 4 de mayo.

Rechazo. Pero muchos ya han comenzado a rechazar las medidas.

El gobernador Murphy reprendió a un funcionario en el condado de Atlantic, donde se encuentra Atlantic City, por expresar su frustración a través de Facebook sobre el efecto de los cierres en la economía local dependiente del casino.

El sábado, varias docenas de manifestantes se reunieron en la capital de Texas, Austin, gritando "¡Estados Unidos! ¡Estados Unidos!" y "¡Déjennos trabajar!".

En Brookfield, Wisconsin, cientos de manifestantes vitorearon mientras se alineaban en una importante vía y agitaban banderas estadounidenses para protestar por la extensión de la orden de "seguridad en el hogar" de ese estado.

A inicios de semana, estallaron protestas dispersas en los capitolios de Ohio, Minnesota, Michigan y Virginia. Los manifestantes en su mayoría ignoraron las reglas de distanciamiento social y no usaron las mascarillas recomendadas por los funcionarios de salud pública.

El presidente republicano, Donald Trump, pareció alentar a los manifestantes con una serie de publicaciones en Twitter el viernes pidiéndoles que "LIBEREN" Michigan, Minnesota y Virginia, todos con gobernadores demócratas.

Varios estados, incluyendo Ohio, Michigan, Texas y Florida, han dicho que quieren reabrir parte de sus economías, tal vez, para el 1 de mayo o antes.

Trump, dijo el sábado que Texas y Vermont permitirán que ciertos negocios reabran el lunes mientras mantienen las precauciones relacionadas con el coronavirus, al tiempo que Montana comenzará a levantar las restricciones el viernes.