Brasilia. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, nombró este lunes a un médico como nuevo ministro de Salud del país, horas después de que el general que ocupa el cargo confirmara públicamente que el mandatario estaba sopesando candidatos para reemplazarlo.

Marcelo Queiroga, un cardiólogo, reemplazará al general Eduardo Pazuello y se convertirá en el cuarto ministro de Salud de Brasil desde que comenzó la pandemia de coronavirus.

CNN Brasil reportó inicialmente la designación.

Bolsonaro afirmó a periodistas que Queiroga seguiría la agenda de Pazuello en la cartera y que redoblarían los esfuerzos para una masiva vacunación contra el coronavirus. Agregó que la transición se completaría en una o dos semanas.

El trabajo de Pazuello estaba en juego después de la semana más mortal en Brasil desde que comenzó la pandemia de coronavirus. Más de 279.000 brasileños han fallecido en un brote cada vez más grave que mató a más personas en Brasil que en cualquier otro país la semana pasada.

"El presidente está pensando en un reemplazo en el ministerio y está evaluando nombres", dijo Pazuello a periodistas en una conferencia de prensa antes de que fuera designado Queiroga. Aseguró que no renunciaría y que el cambio podría llegar "en el corto, mediano o largo plazo".

Pazuello, un general del Ejército en servicio activo sin título médico, ha sido criticado por carecer de experiencia en salud pública y apoyar la iniciativa de Bolsonaro de usar medicamentos no probados para combatir el COVID-19, al tiempo que minimiza la necesidad de distanciamiento social.

Los dos predecesores de Pazuello renunciaron el año pasado, en parte porque, como médicos, no respaldaban por completo el tratamiento de pacientes con COVID-19 con el fármaco antipalúdico hidroxicloroquina.

Pazuello amplió el acceso a la hidroxicloroquina, que ha sido desacreditada como tratamiento para el COVID-19, y permitió que se prescriba a prácticamente cualquier persona que dé positivo por el nuevo coronavirus.

Su incapacidad para asegurar el suministro oportuno de vacunas para el país ha llevado a que se solicite una investigación en el Congreso, mientras la corte suprema investiga su manejo de la pandemia de COVID-19 en la ciudad norteña de Manaos, que se quedó sin oxígeno.

Bolsonaro se reunió el domingo con Ludhmila Hajjar, una médica que ha estado a la vanguardia del tratamiento y la investigación del COVID-19 en Brasil, pero no llegaron a acuerdos sobre cómo abordar la crisis.

Hajjar le dijo a CNN Brasil que rechazó el trabajo, diciendo que como médica tenía que "permanecer por encima de la ideología".