Río de Janeiro. El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, se reunió este viernes con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y aunque ambos se comprometieron a profundizar los lazos, no hubo ningún anuncio acerca de que Brasil traslade su embajada en Israel a Jerusalén.

Netanyahu, el primer ministro israelí en visitar Brasil, viajó a Río de Janeiro para reunirse con Bolsonaro, un aliado ideológico que asume el cargo el 1 de enero después de su victoria electoral en octubre. Los dos hombres almorzaron en un fuerte en la playa de Copacabana antes de brindar las declaraciones.

“Israel es la tierra prometida. Brasil es la tierra prometida”, dijo Netanyahu, y agregó que Israel podría ayudar en áreas como la economía, la seguridad, la agricultura y los recursos hídricos.

Bolsonaro y sus principales asesores han dicho en repetidas ocasiones que trasladaría la embajada de Brasil de Tel Aviv a Jerusalén, pero desde su elección se ha visto presionado a abandonar la idea de poderosos patrocinadores en el sector agrícola, que temen que la decisión perjudique sus ventas de carne en los países árabes.

La Liga Árabe le había dicho a Bolsonaro que trasladar la embajada a Jerusalén sería un revés para las relaciones con los países árabes, según una carta vista por Reuters a principios de diciembre.

Tal medida de Bolsonaro sería un cambio brusco en la política exterior brasileña, como lo fue para los Estados Unidos cuando el presidente Donald Trump reubicó la embajada de EE.UU. en Jerusalén en mayo. Brasil tradicionalmente ha respaldado una solución de dos estados para el conflicto israelí-palestino.

Algunos observadores políticos habían especulado que Bolsonaro usaría la visita de Netanyahu como la manera perfecta de hacer el anuncio.

Bolsonaro habló sobre Israel durante una reunión en Río con el asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, a fines del mes pasado.

Netanyahu dijo que había invitado a Bolsonaro a visitarlo en Israel, y Bolsonaro dijo que tenía la intención de ir el próximo mes de marzo.

"Comenzaremos un gobierno difícil a partir de enero, pero Brasil tiene potencial", dijo Bolsonaro. "Para que podamos superar los obstáculos, necesitamos buenos aliados, buenos amigos, buenos hermanos, como Benjamin Netanyahu".