Buenos Aires. El presidente de Argentina, Alberto Fernández, fue claro cuando el COVID-19 golpeó por primera vez el país a principios del año pasado: salvar vidas a toda costa más allá de las preocupaciones económicas.

Ahora, con una segunda ola de infecciones, el país sudamericano ha ajustado su estrategia y empezó a priorizar la protección de su frágil economía, que arrastra una larga recesión con inflación.

Con una mayor experiencia con el coronavirus, un prematuro programa de vacunación y confinamientos cortos y regionalizados está intentando mantener el virus controlado.

La segunda ola llega en un momento delicado para el gobierno peronista de centroizquierda, que buscará en las elecciones legislativas de octubre defender su mayoría en el Congreso, pese a que su popularidad fue dañada por la larga cuarentena del año pasado y por sus consecuencias sobre la economía.

El país, uno de los mayores exportadores de alimentos del mundo, también está en negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para renovar US$45.000 millones en créditos que no puede pagar. Los acreedores buscan señales de recuperación luego de la reestructuración de la deuda soberana del año pasado.

La gestión de Fernández quiere evitar un confinamiento general y, en su lugar, usar datos sobre el número de casos para establecer restricciones localizadas a corto plazo, reforzar las medidas sanitarias y mantener los controles sobre las fronteras, explicó una fuente del gobierno.

Con una contracción cercana al 10% el año pasado -el tercer año seguido de recesión-, el ministro de Economía, Martín Guzmán, alertó que la economía “no podría soportar” otro cierre total. La pobreza llegó a niveles del 42% en la segunda mitad del año pasado.

El presidente además busca acelerar su programa de vacunación atrasado por la falta de dosis, con el objetivo de tener todo el personal de salud y las personas de riesgo vacunadas antes del invierno.

Con una contracción cercana al 10% el año pasado -el tercer año seguido de recesión-, el ministro de Economía, Martín Guzmán, alertó que la economía “no podría soportar” otro cierre total. La pobreza llegó a niveles del 42% en la segunda mitad del año pasado.

“La economía está recuperándose y queremos cuidar esa recuperación”, agregó la fuente oficial.

El país ha registrado alrededor de 2,4 millones de casos de coronavirus y 56.500 muertes, y la segunda ola está creciendo, según muestra un recuento de datos oficiales de Reuters. El martes, Argentina informó un nivel récord de 20.870 casos diarios.

Fernández, vacunado en enero, se infectó con el virus el sábado, aunque se mantiene en buen estado de salud.

“La segunda ola y la incidencia de casos podría ser peor cuando las nuevas variantes tomen lugar”, dijo Tomás Orduna, un especialista que asesora al gobierno, refiriéndose a la variante “brasileña” P1 y a otras que acechan a la región.

Luces de advertencia. El infectólogo argentino Martín Hojman afirmó que el invierno y la reapertura de actividades seguirían potenciado la segunda ola.

Agregó que el ritmo de vacunación –que por el momento es de 4,3 millones de dosis en una población de alrededor de 45 millones– no fue lo suficientemente rápido.

Leda Guzzi, especialista en enfermedades infecciosas, dijo que hubo un salto sustancial de casos en el último mes y marcó la tasa de incidencia, que mide la transmisión del virus en áreas específicas.

“Cuando ese índice da mayor a 1,2 quiere decir que los casos se están acelerando de manera preocupante y se debe prender la luz de alerta… Esto está pasando en varias jurisdicciones y varios departamentos”, dijo.

A pesar de eso, las escuelas y los restaurantes en la mayoría de los distritos están abiertos y muchos argentinos dicen que no quieren otro cierre estricto.

“Creo que debe haber un punto medio en donde no se caiga la economía y no cierren los locales y se quede tanta gente en la calle y sin trabajo”, dijo Ambar Rujal, estudiante de 19 años de Buenos Aires.

El analista político Jorge Giacobbe dijo que el gobierno no quiere arriesgarse a irritar a los votantes tan cerca de las elecciones legislativas de octubre.

“Restricciones va a haber, pero el Gobierno entiende que no puede volver a hacer restricciones duras porque el clima social no se lo va a permitir después de haber sufrido una cuarentena tan estricta en 2020”, señaló.