La Asamblea Legislativa de Bolivia ha aprobado este martes las cartas de dimisión de Evo Morales como presidente y Álvaro García Linera como vicepresidente, dos meses después de que se produjeran, por lo que constituye un mero formalismo.

Morales dimitió el pasado 10 de noviembre, después de que las Fuerzas Armadas y la Policía se lo sugirieran cuando la Organización de Estados Americanos (OEA) informó de que se habían producido "irregularidades" en las elecciones presidenciales del 20 de octubre, de las que el líder indígena se había proclamado ganador.

Conforme a la ley boliviana, para que la renuncia se hiciera efectiva el Congreso debía leer y aceptar la carta de dimisión de Morales, algo que no hizo porque a la suya siguió una cascada de dimisiones entre los altos cargos del Estado, incluidos en la Asamblea Legislativa.

La oportunidad ha llegado este martes en una breve y convulsa sesión conjunta de diputados y senadores que ha dirigido la presidenta del Senado, Eva Copa, del Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido de Morales.

Una facción del MAS se ha opuesto a que el Congreso leyera y aceptara la dimisión de Morales argumentando que no es válida porque fue fruto de un "golpe de Estado", puesto que militares y policías forzaron la salida del presidente. El propio Morales se declara víctima de un "golpe de Estado".

Los parlamentarios de Unidad Democrática, el partido de la autoproclamada presidenta interina, Jeanine Áñez, también se han opuesto, en su caso, por considerar que se trata de un trámite extemporáneo.

Los parlamentarios de Unidad Democrática, el partido de la autoproclamada presidenta interina, Jeanine Áñez, también se han opuesto, en su caso, por considerar que se trata de un trámite extemporáneo.

En medio de los gritos de unos y otros, de acuerdo con la prensa local, Copa --a quien han llegado a llamar "dictadora"-- ha seguido adelante con la lectura de la carta de dimisión de Morales, que ha sido aprobada con el apoyo de otra facción del MAS. La cuestión ha quedado resuelto en apenas 20 minutos.

Áñez, que entonces era la 'número dos' del Senado, se proclamó presidenta interina para llenar el vacío de poder dejado por Morales y sus colaboradores. Sin embargo, el líder indígena --que está refugiado en Argentina--no la reconoce como tal.

"La aceptación de la renuncia de Morales y García aprobada por la Asamblea Legislativa, cuyo control tiene el MAS, partido de Morales, desmiente ante el mundo la absurda tesis de que en Bolivia hubo un golpe de Estado", ha defendido en Twitter el ex presidente boliviano Carlos Mesa.

Además, ha argumentado que Morales "había dejado vacante el cargo al huir del país" y que "en el momento en que la Asamblea Legislativa aceptó el primer proyecto de ley de la presidenta Áñez la reconoció como Jefa de Estado legítima de Bolivia".

"Que no nos diga ahora Morales que seguía siendo presidente hasta el 21 de enero de 2020", cuando expiró su mandato, ha contestado Mesa, que fue candidato presidencial el pasado 20 de octubre y pretende repetir el 3 de mayo.

El MAS y el nuevo oficialismo llegaron a un acuerdo en el Congreso para celebrar unas nuevas elecciones presidenciales el 3 de mayo vetando expresamente a Morales y García Linera. El MAS ha designado a los ex ministros Luis Arce y David Choquehuanca como sus candidatos a presidente y vicepresidente, respectivamente.