El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, asume este lunes su cuarto mandato consecutivo en una ceremonia a donde sólo acuden sus aliados más cercanos, toda vez que buena parte de la comunidad internacional desconoce el proceso de reelección del mandatario izquierdista.

A principios de noviembre, Ortega se impuso con facilidad en unos comicios calificados por Estados Unidos, la Unión Europea y varios países de América Latina como una "farsa", luego de que encarceló a decenas de opositores, incluyendo a precandidatos.

"Hoy el dictador pone la banda al dictador. De espaldas a un pueblo que no le votó, aislado del mundo que no reconoce su elección, bajo un legado de horror y dolor", escribió en Twitter la expresidenta costarricense Laura Chinchilla. "Hoy Daniel escribe su propio epitafio creyendo que es su inauguración".

En el pasado, Ortega ha negado las acusaciones de fraude electoral y de que existen en su país "presos políticos", asegurando que Estados Unidos y quienes lo critican sólo buscan desestabilizar su gobierno para desbancarlo. Nicaragua anunció el año pasado que abandonará la OEA en respuesta a los constantes señalamientos del organismo hemisférico.

La crisis en Nicaragua, que empezó en 2018 tras la violenta represión a una ola de protestas antigubernamentales, ha obligado a decenas de miles a buscar un mejor futuro afuera. En 2021, Costa Rica recibió un récord de 53.000 solicitudes de refugio por parte de nicaragüenses.

En una acción coordinada, Estados Unidos y la Unión Europea anunciaron este lunes nuevas sanciones contra funcionarios del gobierno de Ortega y familiares suyos, incluida su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.

Desde el fin de semana, decenas de exiliados nicaragüenses hacían vigilia en San José para levantar su voz contra la reelección de Ortega.

"El exilio nicaragüense mira esta fecha como un día de oscuridad y desesperanza. Hoy esperábamos ver realizado el sueño de llevar al poder a un gobierno democrático y defensor de la institucionalidad y los derechos humanos", dijo Álvaro Leiva, activista exiliado en Costa Rica desde 2018.

"Sin embargo, esto nos marca un impulso más para seguir luchando desde el exilio, a donde siguen saliendo más y más compatriotas, porque la emigración no se detiene", agregó.

En una acción coordinada, Estados Unidos y la Unión Europea anunciaron este lunes nuevas sanciones contra funcionarios del gobierno de Ortega y familiares suyos, incluida su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.

Reunión de izquierdas

A pesar de los señalamientos, México se unirá a una pequeña lista de aliados de Nicaragua que estarán presentes en la investidura de Ortega y Murillo.

El representante mexicano, Ramiro Ayala -el segundo al mando de la embajada del país norteamericano en Nicaragua-, acudirá al acto pautado para la tarde del lunes. Además, estarán el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y funcionarios de China -con quien el gobierno acaba de restablecer relaciones diplomáticas- Corea del Norte, Irán, Rusia, Siria y Venezuela.

"Queremos trasladar al pueblo nicaragüense nuestras felicitaciones por la magnífica victoria alcanzada el 7 de noviembre", dijo el líder cubano al llegar a suelo nicaragüense.

"Es una victoria no sólo de Nicaragua, es una victoria que también tiene un enorme significado para las fuerzas de izquierda y para los gobiernos progresistas de América Latina y el Caribe", agregó.

Sin embargo, los mandatarios izquierdistas de Bolivia, Luis Arce, y Perú, Pedro Castillo, no anunciaron su presencia. Tampoco lo hizo el presidente electo de Chile, Gabriel Boric.