Bogotá. La guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) volvió a atacar a la policía, sin consecuencias para los uniformados, mientras el gobierno insistió en su intención de conseguir que Cuba le entregue a los negociadores de paz de la guerrilla que están en la isla, por el atentado que hace una semana dejó 20 cadetes muertos en Bogotá.

El ELN perpetró ayer dos ataques contra estaciones policiales de la norteña localidad de Anorí, en el departamento de Antioquia, y en el de Saravena, donde uno de los atacantes falleció, otro resultó herido y dos transeúntes venezolanos sufrieron lesiones.

Estos son los primeros atentados contra la policía luego del ataque del jueves pasado con un coche bomba a la Escuela de Cadetes General Francisco de Paula Santander, que dejó 20 muertos, más el autor material, y 68 heridos.

El primero de los ataques de ayer ocurrió en Saravena, en el noreste de Colombia, donde guerrilleros lanzaron una granada contra una estación de policía, ante lo cual los uniformados respondieron y hubo un cruce de disparos que dejó uno de los atacantes muertos y otro herido.

La otra incursión sucedió en Anorí, donde se registró la detonación de un artefacto explosivo que no dejó heridos y solo afectó a una camioneta de la institución.

Por su parte, el presidente colombiano, Iván Duque, quien participa de la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, responsabilizó a los miembros del equipo negociador del ELN en La Habana del atentado de la semana pasada e insistió al gobierno cubano que entregue a los miembros de la delegación que se encuentran allí.

"Se trata de una organización terrorista que se adjudicó este acto y que tiene una cadena de mando, así como un comando central, con miembros de este comando que están en La Habana",