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El imprevisto ascenso de Pedro Castillo: desde el campo a la presidencia del Perú
Miércoles, Julio 28, 2021 - 07:59

El candidato reclutado hace un año por un partido marxista asume este miércoles el cargo en un país dividido, y con desafíos planteados en el Congreso, las Fuerzas Armadas y dentro de su propia agrupación política.

Pedro Castillo ayudaba a recolectar y triturar caña cuando era niño en la pequeña granja de la familia en el norte rural de Perú. Ahora es presidente, tras un inesperado y rápido ascenso que ha sacudido el panorama político del país andino.

El candidato reclutado hace un año por un partido marxista asume este miércoles el cargo en un país dividido, y con desafíos planteados en el Congreso, las Fuerzas Armadas y dentro de su propia agrupación política.

Para consternación de la elite política y económica, las empresas mineras y los mercados, Castillo, de 51 años, ganó las elecciones del 6 de junio por poco más de 40.000 votos a la derechista Keiko Fujimori, a pesar de una amarga batalla legal por el resultado. Su rival ahora ha prometido luchar contra lo que llama sus planes comunistas.

"Perú es emergente y rechazo rotundamente que vamos a traer modelos de otros países. ¡No somos chavistas, no somos comunistas, no somos extremistas!", destacó el líder de izquierda la semana pasada vistiendo su habitual sombrero de paja de ala ancha, un reflejo de sus raíces campesinas.

"Voy a dejar el sudor, luchando por este pueblo que nos vio nacer para que todos tengamos las mismas oportunidades", afirmó.

El ascenso de Castillo fue impulsado por el descontento generalizado con los partidos políticos tradicionales y el aumento de la pobreza en el país de 33 millones de personas, que ha sido golpeado por el brote de coronavirus más mortal del mundo.

"¡Nunca más un pobre en un país rico!", fue un lema que repetía en sus mítines, sujetando un enorme lápiz inflable, símbolo de su partido.

Opositores de derecha temen de que Castillo importe un modelo de gobierno de izquierda como los de Venezuela, Cuba y Bolivia, algo que el nuevo mandatario ha rechazado. Sin embargo, los analistas sostienen que un Congreso fragmentado limitará su poder para realizar cambios económicos profundos.

¿Dónde cuido mis animalitos? Castillo, que busca reescribir la Constitución de Perú para fortalecer el papel del Estado, ha prometido elevar los impuestos a la clave industria minera del país para financiar sus planes de mayor inversión social y salud.

Para el político de izquierda las grandes compañías extractivas han "saqueado" el país y quiere reinvindicar a los sectores marginados, donde están las minas que han convertido a Perú en el segundo mayor productor mundial de cobre.

Muchos todavía tratan de descifrar al candidato que tomó pilló a propios y extraños desprevenidos cuando ganó las elecciones de la primera ronda de abril, a la que había concurrido a caballo para votar.

Castillo, el tercero de nueve hermanos, se hizo algo conocido como dirigente sindical de una larga huelga de maestros en 2017. Casado con Lilia Paredes, también una maestra de escuela pública, tiene dos hijos, y ha criado desde niña a la hermana de su esposa, a la que considera como otra hija.

Probablemente el nuevo hogar de Castillo será bastante diferente al anterior: el Palacio de Gobierno de Lima, también llamado Casa de Pizarro, que lleva el nombre del conquistador español Francisco Pizarro González, quien hace unos 500 años venció al líder indígena Atahualpa en Cajamarca.

El presidente saliente Francisco Sagasti dijo en un reciente encuentro con la prensa extranjera que conversó la semana pasada con Castillo y quedó impresionado por la humildad, sencilllez y buen humor que mostró el nuevo mandatario. Y hasta bromearon sobre lo diferente que era la vida de presidente.

A lo que Castillo comentó -según Sagasti-: "Yo estoy acostumbrado de estar en mi casa, tener mis animalitos. ¿Donde pondría mis animalitos acá en Palacio de Gobierno".

Castillo entró a la política en 2002 cuando se postuló sin éxito para alcalde por el partido centrista Perú Posible del expresidente Alejandro Toledo. Solo el 2020 se unió al partido Perú Libre, fundado por el ex gobernador Vladimir Cerrón, un admirador de los gobiernos de izquierda Cuba, Venezuela y Bolivia, que no pudo postular porque está acusado de corrupción.

Cerrón, que es visto como una influencia más radical sobre el nuevo mandatario, manifestó el sábado que el verdadero poder lo construirá su partido marxista con cambios a la Constitución.

"Compatriotas, es el partido que tiene que organizar la resistencia, y si el gobierno se desvía, camaradas, es el partido que tiene que rectificar la línea", dijo Cerrón.

Valores cristianos. Después de ganar la presidencia, Castillo ha suavizado su retórica, pero los críticos dicen que sus planes podrían sacudir a la elite económica después de más de tres décadas de políticas favorables al mercado que han convertido al país en un refugio relativamente confiable en la volátil América Latina.

 

En su tierra natal, en Chugur, Castillo había organizó días antes de su victoria un desayuno con familiares y medios de comunicación, y en la ocasión muchos de los hombres llevaban el mismo sombrero pálido de ala ancha y partían el pan juntos.

La escena tenía como telón de fondo unas cortinas coloridas, que reflejaban su herencia andina, y un cartel que decía en inglés "Jehová es mi pastor", indicio de valores conservadores de Castillo que conviven con sus credenciales socialistas.

"Estamos hechos con valores cristianos y morales", dijo a Reuters Raúl Oblitas, sobrino de Castillo, frente a la sencilla casa de adobe de la familia del líder de izquierda.

Oblitas refirió que Castillo no estaba impulsado por el dinero, ni estaba buscando establecer un gobierno de estilo comunista como algunos han afirmado.

En cambio, Castillo busca romper las divisiones geográficas y raciales que habían significado que las comunidades rurales de Perú se queden rezagadas durante tiempo, ya que las principales ciudades como la capital, Lima, cosecharon los principales beneficios de décadas de crecimiento impulsado por la minería.

"Las clases olvidadas ahora encuentran cobijo en las propuestas del profesor Pedro Castillo. ¿Por qué? Porque él representa al pueblo", dijo Oblitas. "Pedro Castillo es un maestro común como todos los demás, es un campesino".

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Reuters