"A las caravanas no se les permitirá entrar a Estados Unidos”, es el mensaje del Secretario de Estado Michael R. Pompeo, difundido este 12 de diciembre desde la cuenta de Twitter del Consulado de EE.UU. en la fronteriza Tijuana. Un día antes, el martes 11, la oficina de la Cónsul General Sue Saarnio había compartido una alerta en la que se instaba a sus compatriotas estadounidenses a "evadir las áreas de manifestaciones”, o sea dicho Consulado en Tijuana.

Aunque DW no obtuvo respuesta de dicha entidad, que tampoco registra el hecho en su portal virtual, es de suponer que el consulado se refería a una manifestación de un grupo de 50 migrantes hondureños que ese mismo día habría entregado allí una carta dirigida al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Según un facsímil que reproduce el diario Frontera Info, de Tijuana, en la misiva los migrantes solicitan a Trump, en nombre de 150 personas del albergue El Barretal, "el libre ingreso para los integrantes de la caravana a suelo estadounidense”. Además acusan a Washington de "injerencia económica, política y militar, por más de cien años, en Honduras”. Por último, piden "US$50 mil, para cada miembro, en caso de no lograr asilo en EE. UU”, sin dejar de mencionar que huyen de la pobreza, la inseguridad y la represión, causada por el Gobierno del presidente hondureño Juan Orlando Hernández.

"El Salvador está asumiendo su compromiso”. Los migrantes salvadoreños se han mantenido al margen de dichas exigencias, y la directora general de Migración y Extranjería de El Salvador (DGME), Evelyn Marroquín Amaya, prefiere no comentar nada que no tenga que ver con su país.

Lo que le preocupa al Gobierno de El Salvador es que se estaría "organizando” una cuarta caravana que saldría en enero próximo: "Las informaciones provienen de las redes sociales, pero no hemos podido identificar a nadie que se haga responsable de promover esas movilizaciones”, dice Evelyn Marroquín a DW. Y acota que "los emigrantes salvadoreños declaran a las autoridades fronterizas que se unen ‘voluntariamente' a las caravanas”. En las tres caravanas anteriores poco más de tres mil salvadoreños abandonaron el país.

¿Hay una persona, un país o un Gobierno detrás? A la pregunta de si cree que algún grupo, o país, o gobierno esté promoviendo las caravanas hacia Estados Unidos, Evelyn Marroquín, diplomada en Gestión Pública, Trabajo Social y Conducta Criminal, responde que las autoridades han investigado minuciosamente la situación y que solo han "detectado a algunos individuos con antecedentes de traficantes de personas, aunque sin orden de captura”.

La emigración masiva y sus causas afectan a toda la región. Así que a un problema regional, soluciones regionales, se han dicho gobiernos y expertos. "Por México pasa más de medio millón de migrantes al año”, dijo el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, en Marrakech.

Por eso, destaca la funcionaria, "El Salvador está advirtiendo sobre los riesgos, pidiendo tener los papeles en regla y no dejarse ni engañar ni incentivar por nadie a abandonar el país”. Marroquín Amaya resalta que también es cierto que "desde noviembre pasado ha disminuido el número de personas que dicen querer sumarse a una presunta próxima caravana”.

El Salvador no es solo un país de emigrantes, también es uno de paso, de inmigrantes temporales que trabajan en la cosecha de caña de azúcar, y un país de retorno: "En 2018 regresaron a El Salvador 25.373 personas, mientras en 2017 lo hicieron 25.708”, según la funcionaria. 

La responsabilidad de los gobiernos. La experta en Gestión Pública recuerda que El Salvador ha asumido el compromiso de mejorar las condiciones de vida para "minimizar la emigración”. Así es como, dentro del plan El Salvador Seguro "atiende a 50 municipios vulnerables para ofrecer alternativas a la emigración”.

La emigración masiva y sus causas afectan a toda la región. Así que a un problema regional, soluciones regionales, se han dicho gobiernos y expertos. "Por México pasa más de medio millón de migrantes al año”, dijo el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, en Marrakech, en donde su país adoptó este diciembre de 2018 el "Pacto Global para una Migración Regular, Ordenada y Segura" y presentó un plan integral de desarrollo para Centroamérica junto a El Salvador, Guatemala y Honduras, de la mano de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Un trabajo conjunto al que Evelyn Marroquín Amaya, directora general de Migración y Extranjería de El Salvador, le da la bienvenida, porque "el Pacto Migratorio no solo le reconoce derechos a los migrantes sino que nos compromete a los Gobiernos”.