Buenos Aires. El Gobierno argentino presentó este miércoles un proyecto de ley para reformar la Justicia que busca ampliar la cantidad de juzgados federales para quitarles poder, un plan cuestionado por la oposición al considerar que el oficialismo intenta manipular a los tribunales.

El proyecto, uno de los primeros que el presidente Alberto Fernández quiso impulsar tras asumir en diciembre pasado, pretende elevar de 12 a 46 los juzgados federales, muy cuestionados en las últimas décadas por su supuesta afinidad con los Gobiernos de turno.

"Debemos terminar con la concentración de la justicia federal", dijo a Reuters la ministra de Justicia, Marcela Losardo.

Además, el presidente de centroizquierda convocó a una comisión asesora compuesta por 11 expertos para que evalúe qué otros cambios necesita la Justicia, lo que disparó conjeturas de la oposición sobre un posible intento del Gobierno por reformar la Corte Suprema para controlarla.

Algunos miembros de la coalición oficialista tienen causas pendientes en la Justicia por corrupción, incluyendo a la actual vicepresidenta y exmandataria, Cristina Fernández de Kirchner.

"Hay un motor obvio (del proyecto) que es la búsqueda de impunidad", señaló en declaraciones radiales el constitucionalista Roberto Gargarella.

Pero el Gobierno consideró erróneas las acusaciones.

"Hemos escuchado que esta reforma le viene bien al Gobierno o a la vicepresidenta para la impunidad. Nada más alejado de la realidad. Los que tienen sus causas van a seguir siendo juzgados por los mismos jueces", aseguró a Reuters la ministra Losardo.