Portadores vestidos con atuendos militares llevaron el ataúd cerrado que contenía el cuerpo del expresidente haitiano Jovenel Moise en el funeral celebrado el viernes, dos semanas después de ser abatido a tiros en su casa, en un asesinato rodeado aún por el misterio.

Los portadores colocaron el féretro en un estrado adornado con flores. Un sacerdote católico bendijo el ataúd y se desplegó una bandera haitiana.

Dignatarios extranjeros llegaron a Cabo Haitiano desde todos los países de América para presentar sus respetos a Moise, uniéndose a los dolientes que participaron en una serie de conmemoraciones en Haití esta semana.

Moise fue asesinado a tiros en su casa en Puerto Príncipe la noche del 6 al 7 de julio, desatando una crisis política en el país caribeño que ya lucha contra la pobreza y la anarquía.

Las protestas de los partidarios de Moise convulsionaron la ciudad natal del líder asesinado por segundo día consecutivo este jueves, en medio de los preparativos para el funeral.

Los trabajadores instalaron escenarios, luces y pavimentaron un camino de ladrillos hacia el mausoleo de Moise en una parcela de varias hectáreas rodeada por altos muros en la ciudad norteña de Cabo Haitiano.

En otras partes de la ciudad, los manifestantes incendiaron neumáticos para bloquear carreteras el jueves por la tarde.

Los manifestantes en Cabo Haitiano expresaron su enojo por las muchas preguntas que permanecen sin respuesta por el asesinato, que el gobierno dijo que fue perpetrado por un equipo de mercenarios en su mayoría colombianos.