Río de Janeiro. "Lo correcto es matar al bandido que está con un fusil. la policía hará lo correcto: apuntará a la cabecita y…¡fuego!". Con estas palabras draconianas, el juez federal Wilson Witzel anunció en el periódico "Estado de S. Paulo" su nueva estrategia en la lucha contra las bandas de narcotraficantes de Río de Janeiro.

Durante una aparición en vivo en el noticiero GloboNews también comentó imágenes de jóvenes armados filmados desde un helicóptero. Si las imágenes venían de un helicóptero de la policía, podría haber dado inmediatamente la orden de disparo, dijo Witzel a los aturdidos presentadores de Globo.

La ola de derecha conservadora. Hasta hace unas semanas casi nadie conocía a Witzel. En agosto, las encuestas le daban el 1%. Pero a fines de octubre fue elegido inesperadamente con el 60% de los votos como el nuevo gobernador de Río de Janeiro. Forma parte de la ola conservadora de derecha, que también llevó al exmilitar Jair Bolsonaro a la presidencia.

El 1 de enero Witzel asumirá el cargo. La pacificación de las favelas que comenzó en 2008 con las fuerzas policiales instaladas allí se derrumbó como una casa de naipes. Hoy, con todas sus fuerzas, y armas pesadas, las bandas de narcotraficantes están retornando hacia los barrios más pobres.

Educar a los francotiradores. Witzel consultó a la Polícia Militar y a la Polícia Civil cuántos de los francotiradores entrenados estaban disponibles en sus unidades. Su objetivo es coordinar sesiones de entrenamiento intensivo para ellos.

 

La crítica hacia sus planes es grande. Es un hecho que una y otra vez, los oficiales de policía matan a civiles "por accidente" durante las operaciones. Un padre murió porque la policía confundió su paraguas con un arma. También un artesano con un taladro fue víctima de una "confusión". Ni siquiera los niños están seguros cuando las áreas residenciales son bombardeadas desde los helicópteros. La respuesta de Witzel es que no eran francotiradores entrenados.

De hecho, en breve quiere viajar a Israel para adquirir allí drones equipados con ametralladoras de la empresa estadounidense Duke Robotics. El senador Flávio Bolsonaro, hijo del nuevo presidente Jair Bolsonaro, quiere acompañar a Witzel.  

La ley es la ley. Pero en Brasil rigen las leyes brasileñas, dice a DW el Coronel Robson Rodrigues da Silva, quien hasta principios de 2016 fue subcomandante de la Policía Militar de Río de Janeiro. "Para hacer eso, Witzel primero tiene que anular el Estado de derecho", agrega.

También prevalece una imagen falsa de francotiradores, cree Rodrigues: "Los francotiradores no son como los héroes que vemos en las películas", asegura

Rodrigues, quien durante años dirigió las unidades de pacificación de la Polícia Pacificadora (UPP) en las favelas de Río, en cambio pide más inversión en escuelas y proyectos sociales para abrir perspectivas para los jóvenes. Sabe que está en contra del espíritu de época. "Es algo serio enviar francotiradores para recibir el aplauso de la población. Es que incluso esta población está emocional y psicológicamente enferma, está paralizada por el miedo y anhela en su odio una tormenta que barra con todo".

 

Explotar este estado emocional es una gran irresponsabilidad. "Especialmente porque existe el riesgo de exponer a toda la población a un peligro aún mayor", reflexiona Rodrigues, quien predice acciones de venganza de las bandas de narcotraficantes contra todos los policías. Hoy en día más policías son asesinados fuera del servicio que en servicio.

Los planes de Witzel son demostrar fortaleza, pero no tiene planes concretos para luchar contra la delincuencia, cree la antropóloga Jacqueline Muniz, de la Universidad Universidad Federal Fluminense. Se dice que las inversiones en material de guerra "reproducen los guiones de películas en las que francotiradores salvan a la población, pero esto no sucederá así", dijo Muniz al portal ponte.org.

Bolsonaro pide un cambio en la ley. La sociedad civil de Río reaccionó con horror a los planes de Witzels, señala Annette von Schönfeld, directora de la fundación Heinrich Böll en Río. "La sociedad civil no puede aceptar dar carta blanca para que le disparen a la gente, sean criminales o no". Amnistía Internacional también criticó los planes, que solo causarían más violencia y violarían las leyes existentes, según la organización de derechos humanos.

El juez Witzel es consciente de la incierta situación legal. "Pero prefiero defender a los policías en la corte que ir a sus funerales. Defenderemos a los policías en la corte y, si son condenados, apelaremos". Ser condenado por los asesinatos es un riesgo, reconoce Witzel. "Pero me preocupa aún más ver bandidos con armas en las calles", aclara.

El presidente electo Bolsonaro, mientras tanto, exige un cambio en la ley que otorgue a la policía manos libres. El senador José Medeiros, del Partido Podemos, ya ha presentado una iniciativa legislativa similar. Se extiende el concepto de legítima defensa propia. También incluye situaciones "en las que un funcionario de seguridad pública lesiona o mata a alguien que porta un arma cuyo uso está restringido por la ley".