La indecisión y la dispersión del voto imperan en el inicio de la campaña electoral para los comicios presidenciales del 6 de febrero en Costa Rica, lo que hace probable una segunda ronda en las urnas en abril, según una encuesta divulgada el miércoles en el país centroamericano.

Del 63% de los encuestados que afirmaron estar decididos a sufragar, un 48% aún no ha definido su candidato, a tres meses de la votación para elegir al sustituto de Carlos Alvarado hasta 2026, según un sondeo del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la estatal Universidad de Costa Rica (UCR).

El expresidente José María Figueres (1994-1998), del centroderechista Partido Liberación Nacional (PLN), lidera la intención de voto, con un respaldo del 19%, lejos del 40% necesario para ganar en primera vuelta.

Le siguen la candidata del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), Lineth Saborío, con el 8%; el predicador evangélico Fabricio Alvarado -quien perdió las últimas presidenciales-, con el 5%; y el diputado José María Villalta, del izquierdista Frente Amplio, con el 4%. 

El candidato oficialista Wélmer Ramos suma apenas un 2% de apoyo, dentro de un nutrido grupo de postulantes con porcentajes mínimos de respaldo en la que es considerada la campaña con la mayor cantidad de aspirantes a la presidencia en la historia nacional: 26 en total.

"Luego de las primeras semanas de carrera, el apoyo se diluye entre múltiples alternativas y la gran mayoría muestra un débil respaldo. A estas alturas de la competición, la posibilidad de evitar una segunda ronda se torna lejana y poco probable", señala la encuesta del CIEP.

El 6 de febrero también se renovarán los 57 escaños de la Asamblea Legislativa, lo que eleva a 38 la cifra de partidos participantes en un proceso electoral calificado de "complejo" por el presidente del árbitro electoral, Luis Sobrado, por los efectos de la pandemia en la economía y en el ánimo popular.

El desempleo, del 16,5%, y la informalidad laboral, del 45%, aparecen como los principales problemas para la población tras la contracción económica de 2020, aunque el Banco Central elevó la semana pasada la proyección de crecimiento en 2021 a 5,4% desde 3,9%, gracias a una recuperación más rápida de lo prevista.