Juan Guidó sabe de desafíos. Para llegar a su autoproclamación como presidente interino de Venezuela debió superar un fuerte obstáculo puesto por la vida: sobrevivió al que es considerado el mayor desastre natural del último tiempo en ese país, que fue conocido como la "tragedia de Vargas" y que afectó a las costas caribeñas de Venezuela en 1999, con intensas lluvias y desplazamientos de tierra que causó miles de muertos y desaparecidos en el estado venezolano de Vargas, al norte de Caracas.  

El presidente de la Asamblea Nacional del país caribeño, oriundo de La Guaira, es ingeniero industrial de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela y tiene un posgrado en Administración Pública. Este dirigente de 35 años uno de los miembros fundadores del partido político Voluntad Popular -el mismo del líder opositor Leopoldo López- en 2009, luego de haber sido dirigente estudiantil de su casa de estudios, en donde fue parte de la "generación de 2007", un movimiento opositor al Gobierno del entonces Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

En 2011 asumió su primer cargo político, como diputado suplente en la Asamblea Nacional, representando a Voluntad Popular, puesto para el cual fue reelegido en 2016, con lo que pasó a ser miembro principal en la Cámara.

Desde el 5 de enero es el presidente de la Asamblea Nacional (AN) y consideraba que, de a acuerdo a lo que establece la constitución nacional, debía asumir como presidente interino del país y convocar a nuevas elecciones porque las celebradas en 2018 y que le dieron la victoria a Maduro fueron un fraude.

Mientras Maduro contó con la aprobación y la presencia de unos pocos mandatarios internacionales en el acto de su asunción el 10 de enero de 2019, entre ellos Evo Morales, Guaidó sumó el apoyo casi unánime de la región: Argentina, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Chile, Perú, quienes además condenan el ejercicio autoritario de poder de Maduro.

En semanas críticas para Venezuela, Guaidó ha asumido un rol de conductor de la oposición en que ha solicitado que prime el respeto entre las diferentes fuerzas opositoras y sobre todo, el respeto de los militares por los civiles. 

* Con información de DW y Emol.