Naciones Unidas.- En su semana representando al jefe del parlamento venezolano, Juan Guaidó, en la Asamblea General de la ONU, una delegación de la oposición recibió palabras de apoyo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, financiamiento de Washington y promesas de medidas más fuertes de países latinoamericanos y europeos.

    Pero el jefe diplomático de Guaidó, Julio Borges, expresó el viernes su frustración porque la Unión Europea no había hecho más para coincidir con la dura postura de Washington, argumentando que esa falta de presión permite a funcionarios del gobierno del presidente Nicolás Maduro mantener a salvo a sus familias y activos robados.

    "No es posible que España sea el paraíso de los testaferros de Maduro", dijo Borges a periodistas. "No es posible que Europa sea el santuario donde se esconden los familiares de quienes nos torturan, nos roban", agregó.

    La reunión anual de líderes mundiales terminó luego de una semana sin un gran avance en la lucha de este año de la oposición para buscar la salida de Maduro, cuyo país está en recesión económica luego de ser una próspera nación de la OPEP y es acusado de corrupción y violaciones de derechos humanos.

    La oposición esperaba que la Unión Europea impusiera más sanciones a miembros del gobierno de Maduro, tras el colapso a principios de este mes de negociaciones, mediadas por Noruega, y destinadas a resolver la crisis política del país sudamericano.

    El viernes, la UE impuso sanciones a siete venezolanos miembros de organismos de seguridad e inteligencia y amenazaron con imponer más para ayudar a "fomentar una transición negociada". [nL5N26I4H1]

    "Se necesita más", dijo Borges. Más presión "en la jerarquía militar (...) en la jerarquía política, del círculo de Maduro, la presión que hay que ejercer" y que no queden "impunes", agregó.

     Guaidó en enero invocó la constitución de Venezuela para proclamarse presidente interino, argumentando que Maduro fue reelegido en 2018 en comicios fraudulentos. El opositor ha sido reconocido por decenas de países occidentales, incluido Estados Unidos, como el líder de la nación OPEP.

    En señal de su continuo apoyo, Trump agradeció durante una reunión el miércoles con mandatarios latinoamericanos el respaldo de países de América Latina a Guaidó.

La administración de Trump asignó a Guaidó 52 millones de dólares en financiamiento, prohibió viajar a Estados Unidos a funcionarios de Maduro y aplicó sanciones adicionales a Cuba, una de los principales aliados del gobierno venezolano.

    Los países latinoamericanos también acordaron explorar sus propias sanciones a los miembros del gobierno venezolano, pero no anunciaron medidas específicas ni respaldaron a Borges, quien pidió que sancionaran a Cuba. Muchos de los aliados de Guaidó mantienen relaciones cordiales con el país comunista del Caribe.

    "Tuvimos múltiples gestos de apoyo para Guaidó (...) Eso es parte de su estrategia, pero no veo que necesariamente cambiando el equilibrio en términos del estancamiento político", dijo Risa Grais-Targo, director para América Latina del Grupo Eurasia, una consultora con sede en Washington.

    El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas también acordó el viernes establecer una misión internacional de investigación para documentar violaciones de derechos en Venezuela. [nL2N26I0AA]

La jefa de derechos humanos de la ONU, Michelle Bachelet, dijo en un informe de julio que las fuerzas de seguridad venezolana usaban escuadrones de la muerte para asesinar a jóvenes.

    Maduro, quien dice que Guaidó es un títere estadounidense que busca sacarlo del poder, no viajó a Nueva York, sino que voló a Rusia para una entrevista esta semana con el presidente Vladimir Putin y regresó a Caracas el jueves.