La elección presidencial de Estados Unidos dependía este miércoles de un puñado de estados, que en las próximas horas o días podrían determinar quién gobernará durante los próximos cuatro años, pese a que el Donald Trump se adjudicó falsamente la victoria y acusó un fraude electoral sin presentar pruebas.

El presidente Trump y su rival demócrata, Joe Biden, tienen la posibilidad de ganar la Casa Blanca si consiguen los 270 votos del Colegio Electoral, mientras los estados siguen contando muchos sufragios enviados por correo en medio de la pandemia de coronavirus.

El resultado de las elecciones se ha reducido solo a cinco de los 50 estados del país, que han avisado que necesitarán más horas e incluso días para contar todas las paleletas. Wisconsin, Michigan, Pensilvania, Georgia y Nevada son los cinco estados que, debido a su peso en el Colegio Electoral, podrían decidir quién es el ganador de la elección presidencial.

Los sondeos de opinión habían dado a Biden una fuerte ventaja a nivel nacional durante meses, aunque habían mostrado competencias más reñidas en los estados disputados. Pero el sufragio no trajo el lapidario veredicto contra el presidente republicano que los partidarios de Biden esperaban.

Biden, de 77 años, dijo temprano que estaba confiado en que ganaría la elección una vez que todos los votos se hayan contabilizado, mientras que Trump, de 74 años, apareció en la Casa Blanca para proclamarse ganador y dijo que sus abogados llevarían su caso hasta la Corte Suprema, sin ofrecer detalles del recurso judicial.

Este miércoles Biden prometió que su campaña no parará "hasta que se cuenten todos los votos", después de que el presidente, Donald Trump, haya planteado paralizar el recuento por supuestas irregularidades en el proceso.

Este miércoles Biden prometió que su campaña no parará "hasta que se cuenten todos los votos", después de que el presidente, Donald Trump, haya planteado paralizar el recuento por supuestas irregularidades en el proceso.

"No descasaremos hasta que se cuenten todos los votos", ha dicho Biden en Twitter, en su primera reacción al discurso pronunciado por Trump durante la noche electoral y en el que el mandatario se autoproclamó vencedor de la carrera pese a que el resultado en varios estados clave aún no es concluyente.

Trump volvió a agitar el fantasma del fraude electoral el miércoles y aseguró que la supuesta ventaja que tenía en algunos estados ha ido "desapareciendo mágicamente" con el paso de las horas por el recuento de "vertederos de votos sorpresa". "Es muy raro", ha dicho también en Twitter.

En la noche del martes Trump ya había dicho que estaba "en camino a ganar la elección". "Este es un fraude contra el pueblo estadounidense. Queremos que las leyes sean utilizadas de manera apropiada, así que iremos a la Corte Suprema", sostuvo sin aportar pruebas que respaldaran estas afirmaciones.

Las votaciones concluyeron el martes por la noche, pero muchos estados a veces se toman días en contar todas las urnas. La enorme cantidad de personas que votó por correo para evitar contagiarse de COVID-19 probablemente extenderá el procedimiento.

El llamado "trío del muro azul" de estados que contra todo pronóstico permitieron a Trump llegar a la Casa Blanca en 2016 -Michigan, Pensilvania y Wisconsin- seguía arrojando proyecciones demasiado estrechas como para declarar un ganador.

Biden tenía una leve ventaja en Nevada, donde las autoridades dijeron que no reanudarían el conteo de sufragios hasta el jueves.

Dos estados del sur, Georgia y Carolina del Norte, también estaban por decidirse, y Trump llevaba la delantera. Una victoria demócrata en cualquiera de esos estados reduciría considerablemente las chances del mandatario republicano de ser reelecto.

Un triunfo de Biden en Arizona -proyectados ya por Fox News y la agencia de noticias Associated Press- le daría múltiples vías para posicionarse en la presidencia.

Y si se aferra a Nevada, el ex vicepresidente podría alcanzar la Casa Blanca si es que se impone también en los estados del medioeste de Wisconsin y Michigan, donde lideraba la gran mayoría de los sondeos de opinión hasta antes del martes, incluso si llega a perder en Pensilvania.

El camino más directo para que Trump gane se encuentra en Pensilvania, con el que aseguraría la reelección si también consigue adjudicarse estados del sur y sumar al menos un estado del medioeste.

Poco antes del mediodía del miércoles, Biden llevaba 224 votos electorales contra 213 de Trump, según las proyecciones de Edison Research.

"Indignante". Las esperanzas de Biden de obtener una victoria rápido se empantanaron el martes por la noche cuando Trump se quedó con los estados de Florida, Ohio y Texas. Pero el demócrata, de 77 años, dijo que estaba confiado en que conseguiría otros estados igualmente decisivos.

"Nos sentimos bien respecto de cómo estamos", dijo Biden en su llamado "estado hogar" de Delaware, en medio de una ola de aplausos y gritos de sus seguidores y de toques de bocina desde filas de autos. "Creemos que estamos en camino de ganar esta elección", añadió.

Durante los últimos días de la campaña, Trump había sugerido que se adjudicaría la victoria anticipadamente en la noche de las elecciones y que solicitaría un recuento adicional de urnas.

"La declaración del presidente de esta noche (martes) en la que intenta suspender el conteo de urnas es indignante, sin precedentes e incorrecta", dijo el jefe de la campaña de Biden, Jen O'Malley Dillon, en un comunicado.

En los mercados financieros, las bolsas rotaban perturbadas según iban publicándose las proyecciones, aunque el resultado final podría tardar días y sumar incertidumbre económica si el proceso termina por complicarse con recursos judiciales.

Los inversores esperaban que una elección rápida, con una prevista "ola azul" demócrata en el legislativo y la Casa Blanca, conllevara a una aprobación ágil de un nuevo proyecto de estímulos fiscales para contener los efectos devastadores de la pandemia en la economía.

*Con información de Reuters, DW y Europa Press.