Sao Paulo. El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) dijo este martes que "la verdad se enferma pero nunca muere", al comentar las filtraciones sobre una supuesta coordinación entre el ex juez Sergio Moro y el fiscal Deltan Dallagnol para condenarlo a prisión en la operación "Lava Jato" (Lavadero).

El ex mandatario hizo estos comentarios a sus abogados Roberto Batocchio y Cristiano Zanin Martins, quienes lo visitaron en la celda que ocupa en solitario en el edificio de la Policía Federal de Curitiba, capital del estado sureño de Paraná, desde el 7 de abril de 2018.

"Lula se impactó con el contenido de estas novedades, pero siempre estuvo al tanto de que no era receptor de un tratamiento imparcial y acorde a las leyes. Era algo que había sido dicho en el inicio de la investigación", dijo Zanin Martins a periodistas.

Esta fue la primera reunión del líder del Partido de los Trabajadores con sus abogados, desde que el domingo el sitio de internet "The Intercept" publicó filtraciones del "chat" de la aplicación Telegram de Dallagnol, en la cual aparecen conversaciones sobre las pocas pruebas que había para ejercer la acusación.

El ex juez federal Moro, actual ministro de Justicia y Seguridad Pública, aparece en las conversaciones filtradas sobre la estrategia de acusación junto a Dallagnol, algo que prohíbe la Constitución brasileña.

El ex juez federal Moro, actual ministro de Justicia y Seguridad Pública, aparece en las conversaciones filtradas sobre la estrategia de acusación junto a Dallagnol, algo que prohíbe la Constitución brasileña.

"Las informaciones de 'The Intercept' confirman que el ex presidente no tuvo derecho a un juicio imparcial. Los nuevos datos serán usados en recursos a instancias superiores que la defensa aún debe discutir", declaró el abogado Zanin Martins.

Lula fue condenado por Moro en primera instancia al aceptar la denuncia hecha por Dallagnol y su equipo de fiscales de la operación "Lava Jato" de que el ex presidente había recibido un apartamento de la empresa constructora OAS como soborno.

La condena fue apelada pero confirmada por el tribunal regional de Porto Alegre, que fijó la pena de Lula a 12 años y un mes de prisión, aunque en mayo pasado el Superior Tribunal de Justicia, tercera instancia, redujo la pena a 10 años y nueve meses.

La Sala Segunda del Supremo Tribunal Federal, máxima corte de Brasil, deberá juzgar el 25 de junio la solicitud de "habeas corpus" presentada en noviembre pasado por la defensa de Lula para la recusación del ex juez Moro, por considerarlo parcial, ya que pasó del Poder Judicial a la política al aceptar ser ministro de Justicia y Seguridad Pública.