Caracas.- Alentados por el nuevo jefe de la opositora Asamblea Nacional, el telegénico Juan Guaidó, la oposición de Venezuela se atreve a soñar que los días del presidente Nicolás Maduro en su cargo están contados pero la base del impopular líder, las fuerzas armadas, muestra pocos signos de erosión.

Simpatizantes de la oposición, reunidos en torno a Guaidó, están celebrando reuniones públicas al aire libre llenas de entusiasmo por los recientes desafíos del parlamento opositor a la legitimidad de Maduro, quien este mes comenzó un nuevo mandato ampliamente criticado.

Alentado por Estados Unidos y numerosos vecinos latinoamericanos que prometieron respaldar a la oposición en busca de una transición, el Congreso encabezado por Guaidó declaró a Maduro "usurpador" y pidió a los gobiernos extranjeros que congelaran las cuentas bancarias controladas por su gobierno.

Guaidó obtuvo otro voto de confianza de Estados Unidos el martes, cuando el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, emitió un video apoyando a los que protesten contra Maduro, en un mensaje enviado un día antes de marchas nacionales opositoras planeadas para recordar la caída de la dictadura militar en 1958.

"El liderazgo militar es fiel a Maduro y lo seguirá siendo hasta que él se vaya", dijo un oficial militar de alto rango en servicio activo que pidió no ser identificado.

Pero con la legislatura despojada de sus poderes por el Tribunal Supremo de Justicia, proclive al gobierno, y pocas señales de que el alto mando militar esté preparado para abandonar a Maduro, la nueva primavera del sector opositor - y la emoción que ha generado entre los inversores- puede resultar prematura.

Un pequeño alzamiento en Caracas el lunes por parte de dos docenas de oficiales de la Guardia Nacional de bajo rango despertó las esperanzas de la oposición de un levantamiento, pero el incidente se extinguió rápidamente.

"A un sargento de tropa profesional en un destacamento de la guardia no le doy importancia, importancia es que haya una situación en una unidad mayor o un batallón", dijo Rocío San Miguel, experta militar del grupo no gubernamental, Control Ciudadano. "Los comandantes militares son leales a Maduro".

El Congreso declaró a Maduro ilegítimo y prometió una transición a un nuevo gobierno, trayendo nueva energía a una oposición que ha mantenido un bajo perfil desde las protestas en 2017, que dejaron 125 personas muertas pero no lograron la salida del mandatario.

La emoción se ha extendido desde las calles de Caracas hasta las oficinas en Wall Street, donde los inversionistas han impulsado los precios de los bonos impagos del país con la esperanza de que un nuevo gobierno se incline a reanudar los pagos de la deuda.

Propuesta de aministía. Los soldados tienen muchas razones para estar enojados.

Las instalaciones militares están decayendo en forma constante junto con el resto del país, y los salarios desaparecen rápidamente en medio de una inflación anual de 2 millones por ciento al cierre del 2018.  

Más de 4.000 oficiales de bajo rango desertaron el año pasado, según documentos oficiales vistos por Reuters.

Los legisladores de la oposición están desarrollando una propuesta de amnistía con la intención de persuadir a militares descontentos para que abandonen a Maduro, basándose en lo que dicen son conversaciones con oficiales activos que están ansiosos por el cambio.

Cliver Alcalá, un general retirado del ejército que estuvo cerca del fallecido presidente Hugo Chávez pero se peleó en el 2016 con el gobernante Partido Socialista, dijo que la juramentación del 10 de enero dañó la imagen de Maduro entre las tropas.

"Los cuarteles no están totalmente convencidos de que Maduro realmente sea presidente", dijo Alcalá en una entrevista telefónica desde Colombia.

Pero Maduro ha trabajado duro para mantener a los militares al margen, bien al tanto de su rol crucial.

Ha nombrado oficiales a cargo de puestos clave en el gobierno y en la petrolera estatal PDVSA, al tiempo que ofrece lucrativos contratos de servicios en yacimientos petrolíferos para firmas vinculadas al ejército.

Y las autoridades han perseguido a oficiales sospechosos de conspirar que, según grupos de derechos humanos, han llevado a la tortura de presuntos disidentes y al abuso de familiares.

A cambio, las fuerzas armadas han permanecido en silencio mientras el colapso económico ha dejado a millones luchando por comer.

Las fuerzas de seguridad reprimieron brutalmente las protestas callejeras de la oposición en 2017, y ese mismo año respaldaron la creación de una Asamblea Nacional Constituyente que suplantó al Congreso dirigido por la oposición.

"El liderazgo militar es fiel a Maduro y lo seguirá siendo hasta que él se vaya", dijo un oficial militar de alto rango en servicio activo que pidió no ser identificado.

"No están en lo más mínimo preocupados por mantener sus compromisos profesionales, están preocupados por protegerse a sí mismos", agregó.