Bruselas.- Los líderes de la Unión Europea respaldaron formalmente este domingo el acuerdo del Brexit en una cumbre celebrada en Bruselas, instando a los británicos a respaldar el plan de la primera ministra Theresa May, que se enfrenta a una feroz oposición en el Parlamento británico.

Los 27 líderes tardaron apenas media hora en sellar el tratado de 600 páginas que establece las condiciones de retirada de Reino Unido de la Unión Europea el 29 de marzo y una declaración de 26 páginas que esboza una futura relación de libre comercio. May se les unió poco después en lo que será una breve reunión para sellar el acuerdo.

"Este es el acuerdo", dijo el presidente del Ejecutivo de la Unión Europea, Jean-Claude Juncker, a los periodistas en su camino a la reunión, diciendo que creía que May conseguiría el apoyo del Parlamento y descartando grandes concesiones nuevas.

"Ahora es el momento de que todos asuman la responsabilidad, todos", dijo Michel Barnier, el francés que ha estado trabajando en el tratado de retirada en los últimos 18 meses.

Juncker lo calificó de "un día triste", diciendo que el Brexit era una "tragedia" y difícil para ambos lados.

"Creo que el Gobierno británico tendrá éxito en lograr el respaldo del Parlamento británico", dijo Juncker, sin querer hablar sobre lo que podría suceder si May fracasa.

"Votaría a favor de este acuerdo porque es el mejor acuerdo posible para Reino Unido", añadió.

En una señal de preocupación por lo que queda por delante, la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, tuiteó después de que el acuerdo fuera aprobado en la cumbre que el proceso de salida estaba "lejos de haber terminado".

Barnier dijo que el paquete aprobado era una base para estrechas relaciones futuras e insistió: "Seguiremos siendo aliados, socios y amigos".

El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que el referéndum del Brexit demostraba que Europa necesitaba una reforma. Subrayó que París mantendría a Reino Unido bajo las estrictas reglas de la UE, especialmente sobre medio ambiente, a cambio de facilitar el acceso al comercio.

La salida de una nación tradicionalmente escéptica con una integración más profunda de la UE no era, ni mucho menos, un momento para la celebración ni el luto, sino una elección libre de los británicos.

"Esto es lo máximo". El primer ministro holandés, Mark Rutte, cuyo país es uno de los principales socios comerciales de Reino Unido, elogió la gestión por parte de May de las difíciles negociaciones y dijo que confiaba en que pudiera conseguir la aprobación del Parlamento en las próximas semanas.

Pero también tuvo una advertencia para aquellos miembros del Partido Conservador de May y de la oposición laborista que alegan que se podría lograr un mejor acuerdo antes de que Reino Unido se vaya en cuatro meses si el Parlamento no apoya a su Gobierno minoritario en el Brexit.

"Esto es lo máximo que podemos hacer todos", dijo Rutte, negando con la cabeza cuando se le preguntó si la UE podría hacer más concesiones.

Diciendo que la UE "odia" el Brexit, Rutte dijo: "Nadie gana, todos perdemos". Sin embargo, añadió que el acuerdo era un compromiso aceptable para todo lo que daba a May una oportunidad de encontrar una solución.

La pregunta más importante a la que se enfrenta la Unión Europea es si el dividido Gobierno minoritario de May puede lograr que el acuerdo -que prevé que Londres siga muchas reglas de la UE para facilitar su acceso al comercio-, supere una feroz resistencia en el Parlamento en las próximas semanas tanto de simpatizantes como de opositores al Brexit.

La presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, dijo que había al menos cuatro posibles resultados si el Parlamento británico bloquea el paquete, y nombró tres: que los británicos celebren un segundo referéndum, nuevas elecciones para reemplazar a May o volver a Bruselas para tratar de renegociar. Una cuarta es que Reino Unido simplemente se vaya del bloque el 29 de marzo sin claridad legal.

Ambas partes han hecho preparativos para tal escenario de "no acuerdo", aunque la UE insiste en que es Reino Unido quien tiene más que perder. La libra se ha fortalecido desde que se llegó a un acuerdo en los últimos 10 días, pero las empresas y los inversores siguen nerviosos.

El paquete prevé pocos cambios durante un período de transición que dura entre dos y cuatro años.

Oposición Británica. El Partido Unionista Democrático, cuyos votos de Irlanda del Norte han ayudado a gobernar a May desde que perdió la mayoría absoluta en unas elecciones anticipadas el año pasado, dijo que intentaría bloquear un acuerdo del Brexit que calificó de "lamentable", en parte porque vincula a Londres con muchas normas europeas que ya no ayudará a fijar, y en parte porque el DUP teme que pueda debilitar los lazos de la provincia con Reino Unido.

En una carta abierta a la nación, May dijo que haría campaña "con el corazón y el alma" para lograr el respaldo a su acuerdo del Brexit.

"Será un acuerdo que redunde en nuestro interés nacional, que funcione para todo el país y para todos nuestros ciudadanos, tanto si votaron 'Irse' como 'Quedarse", dijo.[nL8N1Y005K]

Los periódicos del domingo dijeron que diferentes facciones de su propio Partido Conservador estaban preparando planes alternativos para mantener a Reino Unido más cerca de la UE si su acuerdo fracasa, como muchos esperan.

La discusión sobre cómo mantener abierta la problemática frontera de Irlanda del Norte con la UE sin crear perjudiciales barreras aduaneras con la República de Irlanda obstaculizó gran parte de los 18 meses de conversaciones antes de que se alcanzaran los acuerdos este mes. Otra reliquia del pasado imperial, la base naval británica de 300 años en Gibraltar, amenazó con descarrilar los planes en el último minuto.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, amenazó con boicotear la reunión del domingo si no recibía enmiendas al acuerdo para garantizar que Madrid tenga voz en las futuras relaciones de Gibraltar con la UE.

Después de que las autoridades discutieran durante la noche, anunció el sábado por la tarde que había logrado esos compromisos por escrito. Responsables de Bruselas dijeron que éstos esencialmente confirmaban lo que la mayoría de los líderes de la UE ya entendían: que España debe tener una opinión vinculante sobre cómo podría afectar a Gibraltar un futuro pacto comercial entre la UE y Reino Unido.