Ciudad de Guatemala. Guatemala pasó de ser un país de tránsito de droga a uno de cultivo, dijo su ministro de Gobernación, luego de recientes hallazgos de plantaciones de hoja de coca y laboratorios para su procesamiento en las zonas montañosas del país centroamericano.

Hace casi un año, Reuters reportó que zonas aisladas de Guatemala, y de su vecino Honduras, estaban siendo utilizadas por narcotraficantes para probar las condiciones de la tierra y clima para luego empezar a cultivar y procesar coca.

En 2018, policías guatemaltecos hallaron una recóndita plantación de hoja de coca de casi una hectárea y un laboratorio para procesarla. Fue el primer hallazgo de este tipo en el país, y el ministro de Gobernación, Enrique Degenhart, aseguró este miércoles que, desde entonces, hallaron dos instalaciones más.

"Esto pone a Guatemala en una situación completamente diferente. No sólo somos un país de tránsito. A raíz del hallazgo de estos narcolaboratorios y de los diferentes acres o manzanas sembradas con la hoja de coca, Guatemala ahora se convierte en un productor de cocaína", dijo Degenhart.

"Estamos (...) trabajando una estrategia muy fuerte con autoridades antinarcóticas de Estados Unidos porque el escenario ya es un escenario totalmente diferente", agregó la autoridad en rueda de prensa sin dar mayores detalles.

"Estamos (...) trabajando una estrategia muy fuerte con autoridades antinarcóticas de Estados Unidos porque el escenario ya es un escenario totalmente diferente", agregó la autoridad en rueda de prensa sin dar mayores detalles.

Por condiciones climáticas, la hoja de coca ha sido sembrada principalmente en Bolivia, Colombia y Perú, los mayores productores de cocaína del mundo.

Sin embargo, según autoridades y especialistas entrevistados por Reuters, los narcos buscan convertir a Centroamérica en una región productora de cocaína para traficar a Estados Unidos y Europa, reduciendo la compleja y costosa logística de hacerlo desde Sudamérica.

La Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), un organismo dependiente de la ONU al que el saliente mandatario Jimmy Morales no le renovó su mandato, develó las cercanas relaciones entre políticos locales y narcos.