Buenos Aires. Nueve fórmulas presidenciales competirán en las elecciones generales de Argentina para definir al jefe de Estado del período 2019-2023, quien tendrá el desafío de lograr "consensos básicos para resolver problemas estructurales", según coincidieron expertos consultados por Xinhua.

Ninguno de los nueve frentes que se presentarán en las elecciones generales del 27 de octubre realizará primarias propiamente dichas, ya que todos han definido una candidatura única, sin que sea necesario realizar una elección interna.

El presidente Mauricio Macri se presentará para optar a un nuevo mandato de cuatro años, el segundo y último al que lo habilita la Constitución Nacional, en una fórmula en la que lo acompaña el senador Miguel Pichetto, de la provincia meridional de Río Negro.

Esa fórmula competirá bajo el sello "Juntos por el Cambio", y su principal contrincante se prevé que sea la dupla "Frente de Todos", compuesta por el exjefe de Gabinete Alberto Fernández (2003-2008) y la expresidenta Cristina Fernández (2007-2015), actual senadora nacional.

"Si hay una segunda vuelta electoral y es entre Macri y los Fernández, estarán en juego dos modelos distintos. El primero coincide en su visión del mundo con Brasil, y los segundos, con Venezuela. Si terciara un tercer candidato, como Lavagna, podrían pensarse alternativas intermedias.", dijo el analista Rosendo Fraga.

La tercera opción es "Consenso Federal 2030", con el exministro de Economía Roberto Lavagna (2002-2005) y el gobernador de la norteña provincia de Salta, Juan Manuel Urtubey.

Para que una fórmula se proclame ganadora deberá obtener en octubre el 45% de los votos válidos, o el 40% y una diferencia de al menos 10% con la que ocupe el segundo lugar. A falta de estos resultados, habrá una segunda vuelta el 24 de noviembre únicamente compitiendo las dos fórmulas más votadas. Están habilitados 33.470.814 de ciudadanos para sufragar.

"Si hay una segunda vuelta electoral y es entre Macri y los Fernández, estarán en juego dos modelos distintos. El primero coincide en su visión del mundo con Brasil, y los segundos, con Venezuela. Si terciara un tercer candidato, como Lavagna, podrían pensarse alternativas intermedias. Por ahora, eso es incierto", dijo a Xinhua el analista Rosendo Fraga.

El experto, integrante de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, agregó que "estabilidad y crecimiento" son asignaturas pendientes del país en lo económico, mientras en lo político una fuerte polarización.

Las restantes fórmulas presidenciales que se inscribieron ante la Justicia Electoral son Nicolás del Caño-Romina Plá por el Frente de Izquierda-Unidad; Juan José Gómez Centurión-Cynthia Hotton por el Frente Nos y Alejandro Biondini-Enrique Venturino por el Frente Patriótico.

También se inscribieron los binomios José Luis Espert-Luis Rosales por el Frente Despertar; Manuela Castañeira-Eduardo Mulhall (Nuevo Movimiento al Socialismo) y José Romero Feris-Guillermo Sueldo (Partido Autonomista Nacional).

 

Argentina cerró el 2018 con una contracción económica de 2,5%, una inflación acumulada de 47,6%, una tasa de desocupación de 9,1% y un índice de pobreza de 32%, según los últimos datos oficiales.

El economista Guillermo Santa Cruz afirmó a Xinhua que "Argentina enfrenta desafíos serios, que en un año electoral se ven agudizados, porque el arco político, en miras de ganar el favor del electorado, hace diagnósticos fáciles y propone soluciones que rozan la demagogia".

"En diciembre contaremos una vez más con la oportunidad de generar consensos básicos para ir resolviendo los problemas estructurales del país. Esto es válido para cualquier fuerza política que gane las elecciones, sea reelecto el gobierno o asuma la oposición", consideró el analista.

Para Santa Cruz, "la capacidad de producir riqueza que tiene Argentina nadie lo duda. El gran desafío de todo el arco político y la dirigencia del país será crear instituciones virtuosas para convertir ese potencial en una realidad".

Por su parte, el politólogo Patricio Giusto observó ante Xinhua que el próximo presidente "encontrará una situación muy mala en lo económico: alta inflación, profunda recesión, un tercio del país en la pobreza, desempleo en alza, fuerte endeudamiento y creciente dependencia del Fondo Monetario Internacional (FMI)", repasó.

 

Quien asuma la presidencia el 10 de diciembre "tendrá escaso margen de maniobra económica y deberá hacer profundas reformas para superar la situación. A eso hay que sumar el seguro bajo grado de autonomía política que tendrá el próximo mandatario, ya que, sea quien sea, tendrá minoría en las Cámaras del Congreso", agregó el titular de la consultora Diagnóstico Político.

"Lo fundamental será la necesidad de construir consensos amplios. De lo contrario, la gobernabilidad de la Argentina se tornará muy compleja", advirtió el analista.

Por su parte, el economista Iván Cachanosky explicó que "el próximo presidente se encontrará con un nivel de deuda en torno al 95% del PIB y una inflación en torno al 35% anual".

"Es sumamente importante que el próximo presidente se atreva a encarar reformas estructurales, en lo fiscal y en lo laboral principalmente, para cambiar en serio", instó el experto, economista en Jefe de la Fundación Libertad y Progreso.