Las elecciones presidenciales del Perú dieron un giro inesperado y el profesor de izquierda radical Pedro Castillo entró a la segunda vuelta y se medirá con la candidata ultraderechista Keijo Fujimori. Ante este nuevo escenario, el ecosistema de innovación y emprendimiento del país se enfrenta a la incertidumbre de qué modelo económico definirá la agenda de desarrollo económico.

“Estas elecciones han vuelto a evidenciar la gran magnitud de peruanos que claman por haberse sentido ignorados, de orígenes humildes que buscan oportunidades y espacios para que puedan generar bienestar”, considera Karen Montjoy, la coordinadora general de la incubadora universitaria InnovaESAN. “Esta situación no es reciente, sino que data de décadas y se ha manifestado en una serie de candidatos que anteriormente postularon a la presidencia”, agrega.

Pese a que ambos candidatos tienen ideas económicas totalmente distintas, en general, ninguno de los dos ha realizado una propuesta específica relacionada al emprendimiento con base tecnológico y científico. 

Según el plan de gobierno de Perú Libre, el presidenciable del partido, Pedro Castillo propone un nuevo modelo económico basado en la “economía popular con mercados”, inspirado en los gobiernos de Evo Morales, de Bolivia y Rafael Correa, de Ecuador. 

En este esquema, el Estado tomaría mayor fuerza en la regulación del mercado, como también tendría un rol “interventor, planificador, innovador, empresario y protector”. Respecto a las empresas privadas, el manifiesto afirma que no está en contra, siempre cuando “se traduzca su actividad en beneficio de la mayoría de los peruanos”. 

Por otra parte, el programa de su opositora, la representante de Fuerza Popular Keiko Fujimori, cuenta con planes para el emprendimiento y propone eliminar barreras de entrada para las micro y pequeñas empresas, crear una nueva entidad que junte todos los programas sobre mypes, como también disminuir la burocracia, excesiva regulación de las actividades económicas y presencia del Estado en la estructura productiva que han sido “políticas erradas de los últimos gobiernos (que) han generado además un incremento desmesurado del empleo informal”. 

El documento también tiene un capítulo sobre “Salud, innovación e investigación científica”, en el que afirma que “siendo que el Perú es un país de recursos limitados y en vías de desarrollo económico, no puede darse el lujo de no invertir en ciencia, tecnología e innovación tecnológica”. La propuesta agrega la necesidad de invertir en investigación y repatriar investigadores peruanos, pero no contiene planes de corto o mediano plazo respecto al tema.

Sobre el cambio de la educación orientada a la ciencia y tecnología que, según Montjoy, es esencial al momento de discutir innovación y emprendimiento para el desarrollo económico, tampoco ha sido una propuesta central de ningún candidato. Si bien la propuesta de Pedro Castillo “refleja un dolor por la marcada diferencia de clases en educación y en oportunidades de trabajo digno”, la experta de InnovaESAN afirma que los candidatos deben desarrollar propuestas más concretas orientadas a la educación universitaria y técnica y a la investigación científica.

“En nuestro país tenemos mucho potencial, pero aún las autoridades deben trabajar en generar herramientas y espacios que incentiven y promuevan a jóvenes innovadores, dándoles acceso a estudios técnicos más profundos, soporte científico de calidad, cobertura de sus necesidades básicas, acceso a laboratorios y conexión con el mundo”, dice Montjoy.

Además de la transformación de la educación hacia la ciencia y tecnología, la líder de la incubadora considera que es importante atraer especialistas y científicos de otros países para realizar sus investigaciones en Perú, fortalecer innovación y tecnología con mayor presupuesto y soporte a las infraestructuras de apoyo de los emprendedores, como incubadoras y aceleradoras, y fomentar a los inversionistas que financian startups, como con beneficios fiscales. 

Inversión extranjera

La sorpresa de las elecciones también ha generado incertidumbre en cómo se comportará la inversión extranjera una vez que los actuales candidatos lleguen a la Casa de Pizarro. 

Por una parte, Keiko Fujimori busca reactivar la economía peruana a través de la creación de empleo formal e ingresos laborales y otorga esta responsabilidad a los privados. De esa manera, propone una reforma tributaria que simplifique el “fondo y forma en la tributación”, la modernización del Estado, la descentralización de las agencias de inversión en tres áreas (educación, desarrollo social y canales de riego) y una reforma del sistema financiero.

De tal manera, que “promoverá no sólo la inclusión de nuevos actores y mecanismos de inversión, sino que respaldará aquellas iniciativas que generen una mayor competitividad, así como aquellas otras que de manera colectiva y solidaria sean implementadas por la propia población”. Pese a ello, no detalla cómo específicamente buscará atraer los nuevos inversores.

Ya la propuesta de gobierno de Pedro Castillo considera que todas las empresas – sin excepción a las compañías internacionales – deben pagar impuestos y afirma que revisará los contratos realizados por gobiernos anteriores con compañías internacionales y renegociarlos a favor de la economía local. Además, el candidato propone que parte de las ganancias que obtienen las compañías transnacionales y grandes empresas se reinviertan en el país para generar empleo, valor agregado, empresas, infraestructura y fortalecer el mercado peruano.

“Una posición de derecha siempre es más favorable para atraer la inversión extranjera. Pero ello no significa abrir las puertas a todos en desmedro de la industria nacional”, advierte Karen Montjoy. “Es importante generar cierta protección contra la competencia desleal que proviene mayormente de Asia. Necesitamos que se ponga a la Industria Nacional primero y fomentar el desarrollo de esta por medio de mayor presupuesto para ciencia y tecnología”, agrega.