Ceará. Una huelga de policías militares que sembraba el caos desde hacía trece días en el estado brasileño de Ceará (noreste) terminó este domingo tras un acuerdo entre las autoridades locales y los uniformados, informó el gobierno.

El número de homicidios se ha multiplicado desde el inicio de la huelga, iniciada por reclamos salariales.

"Recibo con satisfacción la noticia sobre el fin de la huelga de los policías en Ceará", escribió en Twitter el ministro de Justicia y Seguridad, Sergio Moro.

"Prevaleció el sentido común, sin radicalismos", añadió Moro, quien la víspera había calificado la huelga de "ilegal", pero señaló que era responsabilidad del gobierno de Ceará resolver el conflicto. 

Intento de debilitar autoridades. Los policías acordaron volver a trabajar a cambio de mayores garantías en los procesos administrativos y judiciales que enfrentarán por haber adherido a la protesta, que por la ley brasileña les está prohibida, según detalles del acuerdo revelados por la prensa local. 

Pero, aunque era una de las reivindicaciones para poner fin al movimiento, el gobierno de Ceará no aceptó concederles una amnistía. Ante la escalada de violencia, el gobierno federal envió 2.500 soldados para auxiliar en las tareas de seguridad, pero el presidente Bolsonaro, quien goza de una gran popularidad entre la policía, no condenó abiertamente la huelga.

Eso fue visto por algunos analistas como un apoyo velado y un intento de debilitar a las autoridades locales de Ceará, un estado gobernado por la izquierda. Uno de los episodios más tensos de la huelga ocurrió al segundo día, el 19 de febrero, cuando el senador de centroizquierda Cid Gomes, representante de Ceará recibió un disparo mientras intentaba romper un piquete policial con una excavadora en la ciudad de Sobral.

Aunque ilegales, las huelgas policiales se han multiplicado en los últimos años. Un estudio de la Universidad de Rio Grande do Sul da cuenta de 715 huelgas entre 1997 y 2017.