Bogotá. El presidente de Colombia, Iván Duque, rechazó este miércoles dialogar con el mandatario venezolano Nicolás Maduro para rebajar las tensiones acumuladas en la frontera, como pidió más temprano el secretario general de la ONU, António Guterres.

"Cuando uno dialoga es para acercarse a la posición del otro y buscar puntos de encuentro. Nosotros somos un país que defiende la democracia (...) y Nicolás Maduro es el enemigo de la democracia", dijo a medios locales el mandatario colombiano desde Florencia, Caquetá.

"Colombia sigue manteniendo su posición porque nosotros ni estamos agrediendo a nadie, ni estamos haciendo provocaciones de carácter militar", agregó, antes de precisar que seguirá denunciando ante organismos internacionales la presencia de "terroristas colombianos" en el país vecino.

El secretario general de la ONU, António Guterres, había pedido este miércoles a Venezuela y Colombia dialogar para tratar de rebajar la tensión.

"Hemos visto las informaciones de ejercicios militares. Esperamos que a través del diálogo los dos países puedan encontrar una forma de rebajar las tensiones existentes", dijo Guterres a través de su portavoz.

"Hemos visto las informaciones de ejercicios militares. Esperamos que a través del diálogo los dos países puedan encontrar una forma de rebajar las tensiones existentes", dijo Guterres a través de su portavoz, Stéphane Dujarric.

Tensas relaciones. A finales de agosto, Duque denunció que Venezuela refugia a miembros de guerrillas y grupos armados colombianos, lo cual derivó finalmente en el despliegue de militares venezolanos en la frontera como respuesta de Maduro a las supuestas amenazas de Bogotá.

Alegando una "escalada guerrerista", el mandatario socialista anunció la movilización desde este martes y hasta el 28 de septiembre de decenas de miles de efectivos y de un sistema de misiles en la zona límitrofe de 2.200 kilómetros que comparten los dos países.  

Venezuela rompió relaciones en febrero con Colombia por el apoyo de Duque a Guaidó.

Colombia es el principal receptor de los 3,6 millones de migrantes que han abandonado Venezuela desde 2016 por la grave crisis económica que azota al país petrolero, según la ONU.