Madrid. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, acordó este jueves junto al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, profundizar los lazos bilaterales al inicio de la primera visita oficial en tres décadas de un líder español a La Habana.

Ambos líderes firmaron un acuerdo que establece reuniones anuales de diálogo político de alto nivel entre España y Cuba, tocando una variedad de temas que incluyen los derechos humanos.

Las relaciones entre la Unión Europea y Cuba han mejorado de manera constante desde que se relanzaron formalmente en el 2016 tras permanecer congeladas dos décadas, incluso después de que se estancaron entre la isla y Estados Unidos.

Sin embargo, incluso antes de aterrizar en La Habana, Sánchez fue atacado por algunos activistas de la oposición.

"Cuba se está abriendo y estamos interesados ​​en que nuestras compañías estén bien posicionadas para tener acceso a los contratos más importantes", dijo un funcionario del Gobierno español.

Sánchez viajó a Cuba "a agasajar a dictadores en vez de pedir libertad y democracia allí", escribió en Twitter el líder del opositor Partido Popular, Pablo Casado.

No obstante, Sánchez sostendrá conversaciones con representantes de algunos de los disidentes intelectuales de Cuba, incluidos los directores de una revista digital independiente y un grupo de expertos, así como de los defensores del incipiente sector privado, según un funcionario del Gobierno español.

Muchos líderes mundiales ya han visitado Cuba, que en los últimos años ha intentado mejorar las relaciones con Occidente, modernizar su economía de planificación centralizada y atraer más inversión extranjera.

Pero esta es la primera visita oficial de un líder español desde la del socialdemócrata socialista Felipe González, en 1986. España es el tercer socio comercial de Cuba y mantiene fuertes lazos culturales con su antigua colonia.

Sánchez y Díaz-Canel, quienes sucedieron a Raúl Castro como presidente en abril, también acordaron aumentar la cooperación cultural este jueves, después de sostener conversaciones en el Palacio de la Revolución de La Habana.

"La nueva generación de líderes cubanos necesita este acercamiento que muestre que las relaciones exteriores de Cuba no tienen por qué limitarse al conflicto entre Estados Unidos y Cuba o las alianzas con países como Rusia y China", dijo el diplomático cubano retirado Carlos Alzugaray.

"Es oxígeno en un momento difícil", agregó.

Sánchez, que viaja con ejecutivos de dos decenas de compañías, inaugurará este viernes por la mañana un foro de negocios hispano-cubano en un hotel que el gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, agregó recientemente a una lista de lugares prohibidos a los viajeros de su país.

España ya es el tercer mayor socio comercial de Cuba, con un comercio bilateral anual de aproximadamente US$1.300 millones, según datos de Cuba. Varios cientos de empresas españolas ya tienen presencia en Cuba, sobre todo en el sector del turismo, dominado por alianzas entre cadenas hoteleras españolas y compañías cubanas.

"Cuba se está abriendo y estamos interesados ​​en que nuestras compañías estén bien posicionadas para tener acceso a los contratos más importantes", dijo un funcionario del Gobierno español.

Aunque Cuba está tratando de acumular más líneas de inversión y crédito, está atrasada en el pago a proveedores de España y otros países. Díaz-Canel aseguró a Sánchez el jueves que el Gobierno cubano pagaría esas deudas.