México.- El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, desestimó este lunes las amenazas de muerte que ha recibido en redes sociales, al considerar que forman parte del reciente cambio de gobierno y del proceso democrático del país.

En su habitual rueda de prensa diaria, el mandatario mexicano descartó que en los primeros meses de su gobierno, que comenzó el 1 de diciembre pasado, haya habido "problemas mayores" más allá de los derivados de un cambio de partido en el poder.

"Estamos construyendo una auténtica democracia, no una dictadura, y se están llevando a cabo cambios profundos. Es una transformación, no es un simple cambio de gobierno, es un cambio de régimen" y "no hemos tenido problemas mayores", expresó.

"Eso es también parte de la responsabilidad que tenemos", dijo respecto a las amenazas López Obrador, del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que reemplazó en el gobierno al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Reiteró su llamado "a la no violencia", ya que la semana pasada una protesta de mujeres en la Ciudad de México derivó en disturbios y daños a varios inmuebles, entre ellos monumentos históricos, así como instalaciones policiales y de transporte público.

Desde su llegada al Ejecutivo, López Obrador comenzó una política de austeridad en el gasto del gobierno y de combate a la corrupción, fenómeno que atribuye en gran medida a gobiernos anteriores.

El mandatario mexicano indicó que no dará "ni un paso atrás" en su propósito de transformar al país. "Tengo mi conciencia tranquila, no soy cobarde, soy un ser humano, ya lo he dicho, que tiene miedos como todos, pero no soy cobarde y no voy a dar ni un paso atrás en el propósito de transformar al país", indicó.

Reiteró su llamado "a la no violencia", ya que la semana pasada una protesta de mujeres en la Ciudad de México derivó en disturbios y daños a varios inmuebles, entre ellos monumentos históricos, así como instalaciones policiales y de transporte público.

La protesta del pasado viernes fue la segunda reciente en la capital mexicana realizada por mujeres que exigen mayor seguridad, empujadas en buena medida por el caso de una adolescente que denunció una violación de elementos de la policía local.