Buenos Aires. Sergio Barrera Ruiz, un médico pediatra de 52 años de la provincia norteña de Jujuy, lleva diez días enfermo de coronavirus tras contagiarse en su trabajo, donde no hay suficiente personal médico y los pacientes no paran de llegar.

Al igual que otras provincias argentinas, Jujuy está comenzando a sufrir las consecuencias del desplazamiento del COVID-19 desde el área metropolitana al interior del país, cuyo sistema de salud está menos preparado para evitar las muertes por la pandemia.

"Jujuy está en una catástrofe sanitaria, las camas de terapia intensiva no alcanzan, los médicos están enfermándose y los pacientes se están muriendo", dijo Barrera Ruiz sobre el hospital donde trabaja, en la capital provincial.

Tras una situación que parecía controlada hasta hace meses gracias a una temprana cuarentena en todo el país, Argentina llegó el martes a 488.007 casos y 10.179 muertes acumuladas por coronavirus.

Casi el 50% de los testeos por coronavirus está arrojando un resultado positivo, según el último boletín integrado de vigilancia publicado por el Gobierno nacional, lo que muestra que el virus está lejos de ser doblegado.

En los últimos días, sin embargo, más de 11 provincias debieron endurecer las restricciones debido al enorme aumento de contagios. En algunos distritos los sistemas de salud colapsaron, al no contar con los recursos ni el personal suficiente para soportarlos.

Durante meses, el 90% de los casos de coronavirus estuvo concentrado en el área metropolitana de Buenos Aires -que alberga casi a un tercio de la población del país- y las demás provincias acumulaban apenas un 10% del total nacional de casos, según datos del Ministerio de Salud.

Pero ese porcentaje cambió abruptamente en las últimas semanas: las provincias representan ahora más del 30% de contagiados por el virus. Las provincias centrales de Santa Fe y Córdoba, y la occidental Mendoza, que están entre los distritos más ricos del país, son los más afectados detrás de Buenos Aires y sus suburbios.

"Escalada abrupta". Los expertos adjudican el exponencial aumento de casos a la flexibilización de una cuarentena que, con diferentes niveles de restricciones, ya lleva casi 170 días.

Muy estricto al comienzo -en marzo-, el aislamiento social se ha liberado ampliamente en la mayoría de los distritos de la nación por los reclamos de distintos sectores de la economía muy castigados por la inactividad.

En los últimos días, sin embargo, más de 11 provincias debieron endurecer las restricciones debido al enorme aumento de contagios. En algunos distritos los sistemas de salud colapsaron, al no contar con los recursos ni el personal suficiente para soportarlos.

"Hace dos semanas estabamos prácticamente sin casos pero cuando se flexibilizó la cuarentena los casos aumentaron terriblemente. Ya nos encontramos en un punto límite de camas y recursos", dijo a Reuters Raúl Caraballo, médico de guardia en Santa Fe.

El promedio actual de casos en Argentina es de aproximadamente 10.000 por día, si bien la cifra se ha superado en varias oportunidades.

"La gente se relajó mucho y se incrementaron los contagios en Chaco", señaló Adriana Perroni, especialista en terapia intensiva de la norteña provincia de Chaco. "Acá se está viendo mucha muerte de gente joven, sobre todo en el ámbito de la salud", agregó.

La Sociedad Argentina de Terapia Intensiva publicó una carta abierta la semana pasada en la que resaltó su preocupación y pidió a la población que se quedara en sus casas.

"La escalada (de casos) fue muy abrupta. Las provincias pasaron de muy poquitos casos a tener las terapias intensivas con más del 80% y un personal sobresaturado de trabajo", dijo a Reuters Rosa Reina, presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva.

"Si no frenamos el ingreso a los hospitales es muy posible que nos saturemos en muy corto plazo", agregó.