Quito. Ecuador celebra este domingo la segunda vuelta electoral para definir entre el economista de izquierda Andrés Arauz y el conservador Guillermo Lasso al nuevo mandatario del país andino para un periodo de cuatro años.

Arauz, un protegido del ex presidente Rafael Correa, ganó la primera ronda presidencial de febrero con el 32,7% de los votos.

El mandatario que asuma el cargo el 24 de mayo tendrá que enfrentar una economía con serios problemas de liquidez, agravados por los efectos de la pandemia del coronavirus, el alto desempleo, el aumento de la pobreza y un abultado endeudamiento externo.

A continuación, datos claves de los candidatos:

Andrés Arauz

Con apenas 22 años, Arauz se vinculó al gobierno de Correa. Pasó por cargos de mando medio en el Ministerio de Política Económica, el Banco Central del Ecuador y la Secretaría de Planificación hasta ser ministro de Conocimiento y Talento Humano y de Cultura.

En los últimos cuatro años se dedicó a estudiar un doctorado en Economía Financiera en la Universidad Nacional Autónoma de México, pero regresó a Ecuador antes de completar su beca para ser candidato, una decisión que jamás estuvo entre sus planes.

Utilizando el mismo discurso socialista de su mentor, el economista de 36 años ha prometido devolver al país los programas de asistencia y gasto social, en parte haciendo retroceder un plan de austeridad acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y utilizando los recursos depositados en el exterior del Banco Central del Ecuador (BCE).

Nacido en Quito en una familia de clase media, Arauz ha dicho que, de ganar las elecciones, Correa -quien reside en Bélgica desde el 2017- será su asesor, pero ha dejado claro que "las decisiones las toma el presidente y el presidente seré yo".

En su camino hacia la presidencia de la nación petrolera ha tratado de desmarcarse de la sombra del expresidente ante críticas de sus opositores.

"Somos parte de un proyecto político, pero ahora tenemos que enfocarnos en el futuro", dijo Arauz recientemente a un canal de televisión. "Hay una renovación generacional en nuestro equipo de gobierno, somos jóvenes preparados".

Arauz -casado, padre de un niño y aficionado al acordeón- se podría convertir en el presidente más joven del Ecuador.

Junto a su binomio, el periodista Carlos Rabascall, ha prometido entregar US$1.000 a un millón de familias, reestructurar las deudas y asegurar empleo para los jóvenes, así como cobrar impuestos a las grandes empresas y aumentar el poder regulador del Estado.

 

Guillermo Lasso

Tras dos intentos previos para llegar a la presidencia de Ecuador, Lasso ha utilizado su experiencia como banquero y empresario para promocionar una propuesta económica más abierta al mercado, con la que ha prometido crear miles de fuentes de empleo y mejorar el salario de los ecuatorianos.

Siendo el menor de 11 hermanos, Lasso comenzó a trabajar desde los 15 años en la Bolsa de Valores de Guayaquil y fue rápidamente escalando posiciones hasta convertirse en presidente del Banco de Guayaquil por casi 20 años.

Casado y con cinco hijos, también tuvo un breve paso por la filial local de Coca-Cola y del representante en Ecuador de Hino, una marca japonesa de camiones. Además, ocupó por pocas semanas el Ministerio de Economía en el gobierno de Jamil Mahuad, que enfrentó la crisis bancaria de 1999 y dio paso al sistema de dolarización.

Lasso, de 65 años, ha buscado llegar a la presidencia desde el 2013. En ese año quedó en el segundo lugar muy por detrás de Correa, quien fue reelecto con más del doble de ventaja. En las elecciones del 2017, perdió por poco ante el actual mandatario, Lenín Moreno.

En su campaña de cara al balotaje del domingo ajustó su discurso conservador e incluyó en sus propuestas temas como mayor equidad laboral, combate a la discriminación por orientación sexual y defensa de los derechos de la naturaleza y animales. Además, ha prometido ayudas sociales para agricultores, emprendedores e indígenas.

Promete generar 2 millones de puestos de trabajo en los cuatro años de gobierno y reducir progresivamente los impuestos. Ha calificado como "fracasado" al modelo socialista y ha dicho que buscará un dialogo nacional para enfrentar la crisis.