March Harbour. Sobrevivientes del huracán Dorian caminaban este miércoles sobre los escombros de casas destrozadas por vientos feroces, luchaban por abastecer generadores y hacían fila para obtener alimentos, después del paso de una de las tormentas caribeñas más poderosas que devastó parte de la isla y provocaba una crisis humanitaria.

Dorian, la tormenta más dañina que ha golpeado al país insular, mató al menos a siete personas, pero el alcance de la destrucción apenas estaba apareciendo. Un video aéreo de las Islas Ábaco en el norte de Bahamas mostró una gran devastación.

Decenas de personas acudieron a Facebook para tratar de encontrar a seres queridos. Las agencias de ayuda estimaron que decenas de miles de los 400.000 habitantes del país necesitarían alimentos y otro tipo de apoyo.

"Estamos en medio de una de las mayores crisis en la historia de nuestro país", dijo el primer ministro de Bahamas, Hubert Minnis, en una rueda de prensa. "Podemos esperar que se registren más muertes. Esto es solo información preliminar", dijo Minnis.

 

 

LaQuez Williams, pastor de la Catedral Jubilee en Gran Bahama, abrió su iglesia como refugio para unas 150 personas. A medida que avanzaba la tormenta, Williams dijo que desde lo alto podía ver personas en los tejados buscando amparo.

"Estaban pidiendo ayuda, pero no se podía salir a buscarlos", dijo Williams. "Fue muy difícil porque uno se siente impotente".

Publicaciones en Twitter dijeron que comunidades enteras fueron barridas.

 

"Las víctimas están siendo cargadas en camiones en todo Ábaco", dijo un usuario de Twitter con la firma @mvp242, al describir una fotografía borrosa por la lluvia de cuerpos sobre la plataforma de un camión.

Después de arrasar el Caribe como uno de los huracanes más poderosos jamás registrados, las velocidades del viento de Dorian disminuyeron el martes para convertirlo en una tormenta de categoría 2 en la escala de intensidad de cinco escalones de Saffir-Simpson.

Este miércoles se mantenía en ese nivel antes de llegar al sur de la costa este de Estados Unidos, pero los meteorólogos advirtieron que aún era peligroso.