Río de Janeiro. Río de Janeiro, la meca turística de Brasil, informó el jueves sus primeras dos muertes por coronavirus, lo que elevó la cifra del país a seis, luego de que la nación más grande de América Latina cerró más fronteras a los visitantes extranjeros.

El gobierno de Río de Janeiro dijo que las dos víctimas fueron una mujer diabética de 63 años en el interior montañoso del estado y un hombre de 69 años, también diabético, en la ciudad de Niteroi.

El presidente Jair Bolsonaro, quien ha sido objeto de críticas por su manejo laxo de un brote que inicialmente llamó una "fantasía", emitió un decreto que restringe la entrada de visitantes extranjeros en las fronteras terrestres con Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú, Colombia, Surinam y la Guayana Francesa.

El miércoles, Brasil comenzó a vetar la entrada de venezolanos en la frontera.

Brasil había reportado 428 casos confirmados del virus hasta el miércoles por la noche, más del doble en tres días.

En respuesta a las últimas muertes, el gobernador de Río, Wilson Witzel, instó a las personas a permanecer en sus casas y evitar gimnasios y playas.

Las principales ciudades de Brasil se han movido para restringir las reuniones sociales en un intento por frenar el brote, y se ha pedido que cierren los centros comerciales y las discotecas. Pero las medidas siguen siendo inconsistentes entre ciudades y estados.

El índice de referencia de Brasil, Bovespa, cayó hasta un 7% a un mínimo de casi tres años antes de reducir las pérdidas a medida que los mercados estadounidenses se recuperaron debido a las promesas de estímulo económico de Washington.

La rápida propagación del virus representa una gran amenaza para Bolsonaro, que ya estaba luchando por resucitar la débil economía del país.

El miércoles por la noche, Brasil estalló con el sonido de golpes de ollas y sartenes y gritos de "¡Fuera Bolsonaro!", expresión de la ira de los ciudadanos encerrados hacia el presidente por segunda noche consecutiva.