Uruguay registró este lunes al menos 647 casos nuevos de coronavirus sobre un total de 10.912 test, informó el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) y ha dejado de ser el ejemplo exitoso de control de la pandemia para convirtirse en el país que lidera los contagios a nivel mundial. 

La página Our World in Data, que sistematiza información oficial sobre la pandemia, tiene a Uruguay encabezando la lista con 837 casos nuevos por cada millón de habitantes, lo que supera el registro del resto de los países, según publica El Cronista.

De los países de la región le siguen de lejos Brasil (354 casos por millón de habitantes), Chile (347), Paraguay (291) y Argentina cerrando el top cinco con 225 casos.

Desde que se declaró la emergencia sanitaria el año, Uruguay acumula 119.958 casos de coronavirus confirmados, 1.146 fallecidos y 89.035 recuperados.

Solo en las últimas 24 hhoras hubo 45 muertes de pacientes con Covid-19 de entre 40 y 98 años, informó El Observador citando datos del Sistema Nacional de Emergencias (Sinae).

Además, 404 pacientes con Covid-19 permanecen en camas de CTI, lo que significa una ocupación de 45,5%, un porcentaje que sobrepasa el 35% fijado para llegar a una situación comprometida de los recursos materiales y humanos para atender el área de cuidados críticos.

De las 887 camas operativas que hay en total y 639 están ocupadas, lo que indica una ocupación total del 72%. 

 

Hasta febrero, Uruguay seguía siendo uno de los países menos afectados en cuanto a número de contagios y muertes, pero los contagios comenzaron a crecer al resentir el impacto de la llegada de las variantes brasileñas.

El aumento de casos se da, al igual que en Chile, en momentos de una exitosa campaña de vacunación que ha permitido inmunizar al 20% de la población; colocándolo como el segundo mejor en América Latina en esta misión.

La emergencia sanitaria está desatando una crisis interna para el presidente Luis Lacalle Pou, que había logrado controlar la pandemia sin aplicar restricciones de movilidad. Ahora, cada vez son más las voces que exigen medidas más drásticas como las que se aplican en otros países, como el cierre de comercios y cuarentenas.

Pero el mandatario se niega para no afectar a una economía, que solo en 2020 cayó un 5,9%, poniendo freno a 17 años ininterrumpidos de crecimiento.