Caracas. A la crisis de precios y producción que impacta a la principal industria de Venezuela, en medio de un largo periodo de recesión económica e hiperinflación, se le suma el agravamiento de la crisis sanitaria interna con la llegada de la pandemia del COVID-19 al territorio nacional.

De acuerdo con el Global Health Security Index, Venezuela para el 2019 ocupaba el puesto 176 de 195 naciones en cuanto a sus condiciones en los sistemas sanitarios y de salud, posicionando a la nación petrolera en condiciones similares a países de bajos ingresos de África.

Sumado a ello, el descalabro de los precios del crudo venezolano, cuyo marcador referencial es el Merey, profundiza la crisis de la industria petrolera venezolana y, por ende, la recesión económica.

Desde Torino Economics, estiman que la única vía factible para abordar de forma eficaz la mitigación de la pandemia Covid-19 que comienza a propagarse en Venezuela, sería por medio de un acuerdo político entre el Parlamento y la administración de Maduro, que permita coordinar una iniciativa enfocada en atender el complejo panorama que el país está por enfrentar.

 

Sistema sanitario en emergencia. Expertos estiman que el Covid-19 podría causar mayor impacto en países como Venezuela, el cual cuenta con uno de los sistemas sanitarios más precarios de la región, con limitado margen de maniobra fiscal para extender sus servicios de salud pública.

Entre los aspectos más vulnerables destaca el sistema de detección de enfermedades (por la falta de personal de epidemiologia, escasez de sistemas de laboratorio y baja capacidad de seguimiento y vigilancia a tiempo real de los reportes clínicos) y baja capacidad de atención medica en los centros de salud.

Esto convierte a Venezuela en el país más vulnerables de la región.

 

El Merey acusa castigo. Entre el 05 y 06 de marzo la OPEP+ (Organización de los Países Exportadores de Petróleo y aliados) llevó a cabo en Viena, una reunión donde se trató el tema de los recortes de producción establecidos, con el fin de disminuir la sobre oferta de crudo y detener la caída de los precios petroleros.

En esta se planteaba recortes de producción en torno al 3,6MM/bpd hasta fines de 2020 (equivalente a un 3,6% de la oferta mundial), de los cuales 1,5MM/bpd correspondería a los aliados OPEP. Sin embargo, Rusia, que es el tercer productor de crudo del mundo, se negó a cumplir dicho acuerdo, dando origen a la guerra de precios que iniciaría con Arabia Saudita.

El 9 de marzo, el mercado evidenció una fuerte caída de los precios petroleros, el crudo WTI se desplomó un 24,59%, mientras que el Brent sufrió una contracción de 24,10%.

El comportamiento del precio marcador del crudo venezolano (Merey) ha mostrado una volatilidad mucho más marcada que la reportadas por otros países sur americanos exportadores de petróleo (Ecuador y Argentina).

Incluso, al evaluar la relación de precio y producción de petróleo venezolano durante el último año (febrero 2019 – febrero 2020) se observa una correlación negativa de -22% entre ambas.

 

Maduro: medidas de corto alcance. Ante el riesgo de la rápida propagación del virus, el 15 de marzo Nicolás Maduro anunció un estado de cuarentena en Caracas, Miranda, La Guaira, Aragua, Zulia, Táchira y Apure, la cual se extendería a todo el territorio un día después. Esto genera un agravamiento de la crisis en el mediano-largo plazo.

Ante el estado de excepción, Nicolás Maduro, el 22 de marzo, lanzó un paquete de medidas económicas dirigidas a garantizar el ingreso familiar y los servicios básicos.

Muchas de las medidas anunciadas por la Administración Maduro, más que representar un apoyo del Estado para aliviar la presión de los efectos económicos del coronavirus, representan el traslado de dicha presión de un sector a otro, tal como es el caso del sector financiero que cargará con el peso de diferir por 6 meses el cobro capital e intereses de los préstamos otorgados o los mismos arrendatarios.

Guaidó: escaso poder de acción. Por su parte Juan Gauidó, líder opositor, reconocido como presidente interino de Venezuela por más de 50 países, este 15 y 17 marzo hizo un llamado a la disciplina respecto al cumplimiento de las medidas de cuarentena.

 

Pero en las presentes circunstancias, se ha hecho más palpable el poco alcance de las medidas que podría tomar el presidente interino, el cual no cuenta con el apoyo de la Fuerzas Armadas y por tanto cualquier intento de ingreso de ayuda humanitaria quedaría frustrado, tal como ocurrió en el 2019. Incluso,sus intentos por lanzar un portal digital para difundir información de los casos y medidas del COVID-19, se vieron frustrados al ser bloqueado al instante de ser lanzado.

La imposibilidad de acceder a financiamiento. El pasado 17 de marzo, Maduro solicitó al Fondo Monetario Universal un préstamo por US$5.000 millones. No obstante, la dualidad política que experimenta Venezuela, compromete la posibilidad de que el Fondo o cualquier otro organismo multilateral otorgue un préstamo de esa magnitud, dada la falta de claridad sobre quien ejecutaría los recursos.

Asimismo, la solicitud formulada por Maduro no contó, al menos públicamente, con un programa mínimo en materia económica, en el marco de que plan tendría lugar la ejecución delos recursos solicitados.