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Argentina y la elección del domingo: más que solo dolarizar la economía
Viernes, Octubre 20, 2023 - 15:42
cCrédito Télam elecciones argentinas 2023

En un país lleno de incertidumbre, es casi seguro que en las votaciones de este domingo no habrá un ganador claro para llegar en diciembre a la Casa Rosada y que se recurrirá en noviembre al balotaje. Conversamos con analistas argentinos para conocer –y criticar- a los tres candidatos con mayores posibilidades.

Si los nombres de Juan Schiaretti y Myriam Bregman no le suenan, no es coincidencia. Es porque el foco de la atención sobre las elecciones en Argentina este domingo 22 está puesto solamente sobre los tres candidatos con reales posibilidades de avanzar a una segunda vuelta: el libertario Javier Milei, que propone dolarizar la economía y eliminar el Banco Central; el actual ministro de Economía Sergio Massa, que defiende el peso, y la opositora Patricia Bullrich, que apunta a la bimonetización.

Si bien en días recientes las encuestas dan por posible vencedor a Milei en primera instancia –para lo cual debe alcanzar el 45% de los votos afirmativos válidamente emitidos, o el 40% de los votos válidos con una diferencia de al menos 10 puntos respecto del segundo candidato más votado- es bastante posible que muchos indecisos terminen inclinando la balanza para el balotaje. 

A menos de dos días de las votaciones, Argentina es un país en llamas. 

“Argentina, ahora y siempre, ha sido una montaña rusa a la que en cualquier momento se le salta un tornillo y produce una catástrofe… siempre”, opina el empresario argentino de medios de comunicación Gabriel Conte.

A falta de un concepto más acabado, Conte lo atribuye al ‘modelo argentino’, un sistema de partidos que incluye al peronismo, que no es ni derecha, ni izquierda, ni capitalista, ni anticapitalista.

Si es por hacer historia, lo que sucede hoy no es nuevo. Argentina ha vivido de crisis en crisis en los últimos 50 años, dicen los analistas entrevistados.

Por ejemplo, el presidente Carlos Menem estableció un plan para estabilizar el país basado en convertibilidad en 1991, “con un programa que era promercado, capitalista, lleno de reformas del Estado para gastar y un programa que uno, digamos, ideológicamente podía pensar que iba a estabilizar más o menos rápido la economía, aun así, estuvo casi un año para conseguir un plan que estabilizara la economía”, recuerda el economista Carlos Ponce. 

Marina Dal Poggetto, directora del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Austral y Profesora del IAE (Instituto de Altos Estudios Empresariales) recuerda una crisis mas reciente, con Mauricio Macri, que intentó salir del esquema de controles de capitales de 2012, cuando el país se quedó sin superávit fiscal y externo, y cuando el esquema de tipo de cambio cuasi fijo se agotó. 

“Argentina tuvo que poner a fines del 2011, el cepo. Y a partir de ahí la economía se estancó. Desde 2012 hasta hoy la economía no crece. Con un periodo particular de zigzag, donde la economía crecía en los años electorales un poco, caía en los no electorales, crecía en los electorales, caía en los no electorales”, detalla Dal Poggetto. 

Eso ha significado que hoy el país tenga los mismos problemas de 2015, pero con distorsiones mayores: un balance del Banco Central quebrado, sin dólares propios, y muchos pesos que sobran en la economía que devengan tasa de interés. 

La economista escribió en 2021 un libro junto a Daniel Karnar llamado Tiempo perdido, que recorre los desaciertos económicos argentinos de los últimos 50 años. “La hipótesis que tenemos es que Argentina oscila entre gobiernos populistas y gobiernos que intentan destrozar el populismo”, dice. 

¿Quiénes son los tres candidatos con más opciones y qué proponen? A continuación revisamos brevemente sus perfiles y propuestas.

BULLRICHLA CANDIDATA HALCÓN

Patricia Bullrich es una cientista política de 67 años del pacto Juntos por el Cambio, el mismo que llevó a Mauricio Macri al poder en 2015. 

A Bullrich se la sitúa a la izquierda de Milei y a la derecha de Massa, pero su pasado es más complejo: militó en la Juventud Peronista, pero niega haber formado parte del grupo guerrillero Montoneros, y solo reconoce que su cuñado, Rodolfo Galimberti, fue un dirigente destacado del colectivo que pasó a la clandestinidad en 1974, bajo el gobierno de Isabel Perón.

Su afiliación a la Juventud Peronista (JP), su participación en el fallido gobierno de Fernando De la Rúa y la muerte del joven Santiago Maldonado durante su gestión en el Ministerio de Seguridad de Macri, son algunos de los temas más polémicos que rodean su imagen.

En las primarias partidarias del pasado 13 de agosto, Bullrich obtuvo el 28% de los votos, por encima del 27,2% de Massa, pero debajo del 29,8% de Milei.

Aunque es menos mediática que Massa y Milei, para un sector de los votantes es una persona que transmite seguridad y solvencia, y eso la convierte en la candidata más atractiva desde el punto de vista de la seguridad para el mundo de la economía.

“La propuesta de Patricia Bullrich atrae mucho más a las empresas argentinas, porque ella, en caso de ganar, sí tendría los apoyos para garantizar la gobernabilidad”, indica a AméricaEconomía Pablo Lacoste, académico del Instituto Idea, dependiente de la Universidad de Santiago de Chile. 

Estratégicamente, este año la fuerza política de Bullrich, ha tenido grandes victorias en elecciones estaduales y todo indica que su poder en el Congreso se va a incrementar sustancialmente, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. Y con ese peso sí tendría el apoyo político requerido para encarrilar la macroeconomía, considera el académico. 

Para Lacoste, una fortaleza añadida de la candidata es que tiene a Carlos Malconian, expresidente del BCRA, como su carta para el manejo del Ministerio de Economía y del Ministerio de Hacienda. “Lo cual es una garantía para todos los empresarios, porque es un hombre con mucha experiencia, de reconocida trayectoria”, agrega Lacoste. 

El problema es que tiene el lastre de haber sido ministra de Mauricio Macri, “que fue un fracaso, no logró bajar ni el déficit fiscal, ni la inflación, ni los desequilibrios macroeconómicos”. 

"Bullrich, promete la independencia total del Banco Central, que pareciera lo más racional”, opina Ponce. “Pero la verdad es que es difícil que se recupere la confianza con eso, porque hemos [in]cumplido tantas cosas… Es decir, alguien que vaya por ese camino -que yo llamo el camino largo- debería tener varios trimestres, o varios años de superar el déficit fiscal y de no asistencia del Banco Central al Tesoro para que la gente confíe”, expresa. 

Respecto del sistema bimonetario que propone Patricia Bullrich, donde conviven el peso y el dólar, Ponce tampoco tiene mucha fé, porque en un sistema así el peso va a tender a desaparecer.

“Ya pasó con las cuasi monedas (un nombre informal otorgado a los bonos emitidos en Argentina por el gobierno entre 2001 y 2002). Es decir, todos te querían pagar con la cuasi moneda y guardarse la moneda buena, que en ese momento era el peso (…) Esa es la ley de Gresham, es decir, tratás de pagar con la moneda mala y quedarte con la buena", califica Ponce. 

“Bullrich está en el grupo de la Fundación Internacional para la Libertad, que es una derecha capitalista, ordenada. Pero su problema es [que se la vincula con] Macri, que tiene cosas para recordarlo bien: sostuvo una estabilidad, libertades y se codeó bien con el mundo, pero no fue suficiente y la verdad es que no cambió de fondo las cosas que decía que iba a cambiar”, resume Gabriel Conte.

MASSA, EL CONTINUISTA DISRUPTOR

Probablemente pocos recuerden que Sergio Massa -un abogado de 51 años, miembro del partido Frente Renovador, y representante de la coalición Unión por la Patria, antes Frente de Todos- llegó a ser ministro de Economía en julio del año pasado desde la presidencia del Congreso, para superar la debilidad que se atribuía a la anterior ministra, Silvina Batakis. Y antes de eso, fue la carta kirshneristas para hacerle frente a Macri en las presidenciales de 2015.

Si bien llegó como un rockstar a la cartera y ha negociado con aparente éxito los préstamos y pagos con el FMI, esto no ha sido suficiente para contener la inflación galopante que dejó a Argentina con 98,4% de inflación en 2022 y que podría llegar a 134 %, según el think tank Libertad y Progreso.

La culpa, para Conte, es del propio peronismo.

“Para estar en el poder, el peronismo va a hacer lo que sea. Si tiene un bono, un bono. Si una empresa es ineficiente, la mantiene artificialmente. Y si es eficiente y no la puede controlar, la cierra. Es decir, es un movimiento complejo, y su candidato a presidente es la mayor expresión. Porque Sergio Massa es el ministro de Economía, una economía que está muerta, y como candidato a presidente dice todo lo contrario de lo que está haciendo. Nos está prometiendo un gobierno a futuro, que es una maravilla, pero no lo va a poder hacer él mismo porque está comprometiendo los recursos del Estado, porque todos los días toma medidas de índole populista”, indica. 

Es decir, Massa no se hace cargo del gobierno al que representa y, al revés, promete medidas que perfectamente podría haber tomado desde su actual posición ministerial.

De todos modos, para Carlos Ponce, Massa promete superavit fiscal también, control monetario, y con un discurso de cierta racionalidad. 

“Massa ha sido un hombre que históricamente ha sido un tipo respetuoso de cierta ortodoxia económica (…) el kirchnerismo ha defendido abiertamente que la emisión monetaria no generaba inflación y que déficit fiscal no era un problema. Massa nunca ha sido de ese grupo”, aclara el economista. 

Marina Dal Poggetto considera que Massa tiene una agenda más parecida a la de los años 90, con controles cada vez más fuertes cuando hay presión cambiaria. Pero su desempeño no ha sido ejemplar. “La verdad es que es increíble que Massa, como ministro de una economía con esta inflación pueda ser candidato con alguna chance”, reflexiona la académica.

El factor que le juega en contra a Massa es, curiosamente, su misma coalición. Sobre todo, a la sombra del escándalo de Martín Insaurralde, un alto funcionario kirchnerista sorprendido en un romance en Marbella.

“Con esta aventura donde se gastaron US$ 100.000 con una conejita Playboy, se está afectando al gobierno de una manera que por el momento es imposible de medir”, señala Pablo Lacoste.

Un paso en falso que de paso empoderó más a Javier Milei y su crítica a la denominada casta y sus privilegios. Nuevamente, un subproducto del peronismo. 

“Es un gigantesco aparato político formado por cientos de miles de trabajadores sociales que van a los barrios, buscan a la gente, la apoyan todo el año y a cambio de eso, de esa contención emocional, y de plata y de bonos, cuando hay elecciones les golpean la puerta y los llevan a votar”, denuncia Lacoste. 

Esa esa gigantesca red de trabajadores, para el académico argentino, se siente tan manipulada como decepcionada.

“Ese militante peronista, después de ver eso, ¿va a seguir militando? Es muy difícil adelantar qué es lo que va a pasar ahora”, se pregunta Lacoste. 

MILEI, EL LEÓN CON MOTOSIERRA

Esta semana el papa Francisco dio una entrevista en donde aclaró no ser comunista.

Ese ha sido el poder y el alcance de las acciones del polémico candidato Javier Milei. Al punto de haber involucrado al líder de la Iglesia católica.

Con 52 años, este economista y parlamentario es el rostro de la Libertad Avanza, polémico, temperamental, con un pelo más acorde a un rockero, llamado por algunos ‘el león’, debido a su melena, en recientes semanas tomó como bandera una motosierra con la que desea decapitar el actual sistema e instaurar al dólar como moneda.

“Es el candidato que más chances tiene. Puede ser debido a que es el único que tiene un discurso, que promete algo distinto (…) Es increíble que un candidato como Milei pueda ganar con la palabra justicia de por medio, o sea, el tipo te propone prenderle fuego a todo”, destaca Dal Poggetto, quien califica al candidato libertario como un trosko (trotskista) de derecha, que busca romper el Estado. 

El programa de Milei es “prendamos fuego al Banco Central”. Pero, para empezar, no hay país que se desarrolle sin tener una moneda, y sin tener crédito interno. 

“Ahora, para construir el crédito y la moneda, la forma de hacerlo, ya sabemos cuál es. Pero no podés suponer que este balance del Banco Central no existe para poder seguir de largo y que la distorsión de precios relativos no existe y que la tenés que cambiar. Y eso tiene efectos distributivos, que es un problema de gobernabilidad en democracia. 

Adicionalmente, una gran ironía es que Milei proviene de la casta empresaria que hace tratos con el peronismo a la cual tanto critica, ya que fue empleado del magnate argentino armenio Eduardo Eurnekian, el dueño de Aeropuertos Argentina 2000 y Grupo América.

“Fue ahí que inventaron a Milei, que tiene una ideología de extrema derecha, con algunas cuestiones más conservadoras que liberales, pero que es un misterio, [porque] no sabemos qué va a hacer con la economía”, agrega Conte. 

Ese mismo misterio es lo que hace interesante para muchos su propuesta. “Algo que para el resto de los países es inentendible”, reconoce Carlos Ponce. 

Inicialmente, para liquidar al Banco Central, Milei ha prometido convertir los pesos que están en circulación y los que están como bonos en el Banco Central en dólares, y después de eso permitirá una competencia de monedas, con la ciudadanía haciendo sus transacciones en la moneda que prefiera. 

Es decir, que la solución de Milei es “prohibición de que la casta use la herramienta monetaria, y para eso la única manera es que se abandone la moneda nacional, cualquier moneda nacional, y que se pueda usar primero el dólar y después cualquier moneda no nacional, y que compitan las monedas entre sí”, detalla el economista Ponce. 

Pero ahí está la crítica, porque la dificultad que ve Carlos Ponce es que para hacer eso tendrían que existir los dólares para convertir la base monetaria “y los pasivos del Banco Central, que son muchos en la Argentina, son tres veces la base monetaria, unos US$ 30.000 millones. Y acá estoy obviando la discusión si es bueno o malo dolarizar (…) Si tenés los dólares, se puede hacer, y tendría una gran aceptación popular, como pasa en Ecuador actualmente".

A pesar de la inseguridad de la propuesta, el candidato Milei asegura que en tres meses esa operación está terminada. “Y que después lo que le queda es un tema logístico del cambio más operativo de la base monetaria y de la circulación monetaria, es decir, el dinero que tenemos en el bolsillo, a dos dólares, que eso puede tardar unos meses, depende de la velocidad que los argentinos lo quieran cambiar. Pero más que la promesa de Milei, no tenemos”, reconoce Ponce. 

Saliendo del ámbito del dólar, distintas propuestas de Milei no terminan de convencer a los consultados para este artículo. Desde el cierre de ministerios hasta el fin del comercio con países comunistas como China o Brasil.

“Es insólito, porque una persona que se dice que es el liberal y pro libre mercado decide con qué países no va a comerciar. Por ejemplo, con nuestro principal socio, que es Brasil. 

De todos modos, la que ha propuesto como canciller, que es Diana Mondino, es una persona bastante más centrada que él y con más experiencia. 

El problema es que, para el mundo empresario, la opción de Milei, contrariamente a lo que podría parecer en un principio, no resulta muy atractiva, porque está llena de incertidumbre. 

"Milei es alguien que se educó adentro de una burbuja (…) estudió únicamente la doctrina neoliberal de la escuela económica clásica y nunca estudió ni de sociología, ni de relaciones internacionales, ni de ciencia política, no sabe de educación. O sea, en lo demás es demasiado básico, entonces tiene una enorme asimetría en su formación que lo lleva a hacer afirmaciones demasiado radicalizadas y esto puede ser muy peligroso y genera mucha incertidumbre y esto puede hacer que mucha gente de centro termine votando por Massa", recalca el profesor Lacoste. 

Pero, nuevamente, el desgaste del peronismo versus la idea de la renovación y del cambio que lidera Milei con su discurso radicalizado, mueven a la gente. “La gente, que está desesperada por el 40% de pobreza y por el 13% de inflación mensual, con tal de castigar al actual gobierno”, indica Lacoste.

“Lo de Milei es básicamente un huracán. Es muy fuerte en toda la sociedad que está harta y no escucha argumentos” complementa Conte. 

LA ELECCIÓN NO ES EL FINAL, ES EL PRINCIPIO

Tras el domingo, queda un buen camino todavía por recorrer hasta diciembre. Los analistas ven a los tres candidatos con posibilidades de pasar a la segunda vuelta. 

“Bullrich es la Milei posible. Tiene las mismas propuestas de Milei para muchas cosas, pero de manera más ordenada y con respaldo político, pero si gana va a tener la oposición de los sindicatos. Probablemente Milei termine apoyándola si es que gana. Y viceversa. Porque se han elogiado mutuamente. Y Sergio Massa puede ser una sorpresa, porque él ha tenido etapas de derecha y etapas kirchneristas”, comenta Gabriel Conte.

Para la académica de la Universidad Austral, Marina Dal Poggetto, Massa es el que mejor maneja la gobernabilidad, en términos de capacidad de negociación, con el peronismo detrás. "Pero no tiene ni agenda de estabilización, no tiene tampoco agenda de reformas estructurales”, reconoce. 

Respecto de Juntos por el Cambio, Dal Poggetto indica que Bullrich tiene un esquema de estabilización y un esquema de reformas. “Sobre la gobernabilidad, hoy tiene, a diferencia de 2015, muchos más gobernadores y diputados”. 

Sobre Milei, en principio hay dudas con su programa que es un listado desordenado de reformas de primera, segunda y tercera generación “que van cambiando de orden dependiendo del auditorio y una motosierra para limar el gasto público que no tiene cadena. La verdad es que estamos en problemas” reconoce. 

“Gane quien gane va a tener un gran agujero negro sin recursos. Y, además, va a tener que enfrentarse A estar incumpliendo los condicionamientos del FMI. Entonces, de alguna manera, se está viviendo un momento de gran irresponsabilidad por culpa de la campaña electoral”, concluye Conte. 

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Gwendolyn Ledger