Santiago. Si bien el avance de la pandemia del coronavirus, junto al shock de precios del petróleo y el retorno de la volatilidad política en las economías más grandes de la región han provocado que los índices de Renta Variable en América Latina registraran rentabilidades inferiores a las del resto del mundo, las acciones chilenas mostraron la caída más pequeña durante los últimos tres meses. 

Así lo revela el reciente informe de Julius Baer sobre perspectivas para América Latina, que muestra que las validaciones de la renta variable chilena ya se encontraban en “mínimos históricos tras los disturbios sociales de 2019”, lo cual ayudó a amortiguar los indicadores en medio de la pandemia.

De hecho, las rentabilidades de las acciones chilenas registraron solo una contracción de 12,3%, quedando en segundo lugar después del promedio mundial que llegó sólo a 1,4%.

Por esto, Julius Baer mantiene una perspectiva neutral hacia las acciones chilenas a diferencia de proyecciones más negativas para toda la región, en especial para los mercados de Brasil y Argentina. En ese sentido, la firma revisó a la baja las acciones latinoamericanas a infra ponderadas.

“Los efectos de Covid-19 y el shock de precios del petróleo tendrán un gran impacto en las economías latinoamericanas este año”, indica el informe.

 

Agrega que “la no recuperación de los precios de las materias primas y la incapacidad de proporcionar un estímulo más grande debido a las restricciones fiscales incidirán negativamente en la reactivación del crecimiento de la región”. 

Ante este escenario, Julius Baer recomienda no invertir en acciones latinoamericanas y sí hacerlo en títulos chinos o estadounidenses, los cuales “se benefician de una recuperación más rápida de la actividad económica”.

Mercado de bonos. Dentro de la región, según el reporte, debido a la rápida propagación del virus, la persistencia de precios bajos de las materias primas y las “colosales” salidas de capitales de los mercados emergentes, los diferenciales han aumentado y las divisas se han debilitado.

 

No obstante, afirma Julius Baer, en las últimas semanas el ánimo ha cambiado debido al repunte de los precios del petróleo y la relajación monetaria de la Reserva Federal también ha influido en los mercados emergentes en la estabilización de los flujos y a disminuir los diferenciales de los bonos soberanos y corporativos.

Respecto a los déficits presupuestarios en los países de la región, el banco privado sostiene que se incrementarán “y dejarán un margen fiscal limitado para implementar medidas de apoyo significativas para la economía”. En ese sentido, sobresale Argentina y Brasil, mientras que, por el contrario, “Chile se beneficiará de sus reservas estratégicas”.

Brasil y Chile: Los países con mayor estímulo fiscal. Para Julius Baer, los gobiernos latinoamericanos se enfrentan cada vez más a la difícil tarea de lograr un equilibrio entre mantener las medidas de cuarentena estrictas, pero menos eficaces, y asumir los altos costos económicos que estas suponen.

En ese contexto y para contrarrestar la fuerte desaceleración económica, los gobiernos han llevado adelante medidas de estímulo fiscal y monetarias. “A nivel monetario, en particular, los bancos centrales han cumplido con su parte, puesto que han podido emular el ciclo de reducción de tasas de las economías desarrolladas”, dice la entidad. No obstante, cuestiona que “a nivel fiscal, las medidas de estímulo anunciadas han sido menores que en la mayoría de las otras regiones”.

 

Pese a ello destaca que Chile y Brasil han sido los países con mayor estímulo fiscal en la región con un 5,5% cada uno, dejando atrás a países como Argentina, Colombia y Perú. México es la nación con menores medidas de estímulo con sólo un 0,6%.

El reporte argumenta que el menor estímulo fiscal es atribuible principalmente “a los viejos y consabidos problemas que tiene la región, a saber, los elevados déficits fiscales y los altos niveles de deuda pública”.
 
Si bien América Latina tiene niveles de deuda y déficit fiscales menores que otros países desarrollados, el costo de endeudamiento “es considerablemente mayor y ha aumentado aún más desde el comienzo de la crisis actual, particularmente debido a las grandes salidas de capitales que tuvieron lugar en los últimos meses”.