Washington. China ha prometido comprar casi US$80.000 millones adicionales de productos manufacturados de Estados Unidos en los próximos dos años, además de más de US$50.000 millones más en suministros de energía, según una fuente informada sobre el acuerdo comercial que se firmará este miércoles.

Según dijo dicha fuente a Reuters, Pekín también impulsaría las compras de servicios de EE.UU. en unos US$35.000 millones durante el mismo período de dos años, con lo que reforzaría un sector que ya disfruta de un anómalo superávit comercial con China.

El acuerdo de la Fase Uno prevé que las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses aumenten en unos US$32.000 millones en dos años, es decir, unos US$16.000 millones al año, según la fuente.

Si se suma a los US$24.000 millones de exportaciones agrícolas estadounidenses en 2017, el total se acerca a la meta anual de US$40.000 millones a la que el presidente Donald Trump aspira.

Las cifras, que se espera sean anunciadas este miércoles en la firma del acuerdo, representan un asombroso aumento con respecto a las recientes importaciones chinas de productos manufacturados estadounidenses.

El aumento de US$32.000 millones en compras agrícolas respecto a 2017 fue confirmado por Myron Brilliant, jefe de asuntos internacionales de la Cámara de Comercio de EE.UU., quien habló con los periodistas este lunes en Pekín.

Las cifras, que se espera sean anunciadas este miércoles en la ceremonia de la firma en la Casa Blanca entre Trump y el vice primer ministro chino Liu He, representan un asombroso aumento con respecto a las recientes importaciones chinas de productos manufacturados estadounidenses.

Cuando se llegó al acuerdo comercial de la Fase Uno el 13 de diciembre, los representantes estadounidenses dijeron que China había acordado comprar US$200.000 millones más que en 2017 en productos agrícolas, bienes manufacturados, energía y servicios de Estados Unidos en los próximos dos años.

También dijeron que publicarían objetivos para las cuatro grandes áreas, pero que mantendrían en secreto los detalles de productos específicos para evitar distorsiones del mercado.

Trump se había centrado principalmente en el aumento de las exportaciones agrícolas, que beneficiaría a un importante grupo político que se ha visto dañado por las represalias arancelarias chinas durante su guerra comercial de 18 meses con Pekín.