Buenos Aires.- Los líderes de las mayores potencias económicas del mundo respaldaron este sábado una revisión de la Organización Mundial del Comercio (OMC), antes de una charla entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jinping, para desactivar una guerra comercial.

En la declaración final de una cumbre de dos días en Buenos Aires, el G-20 pidió reformas al organismo que regula las disputas comerciales, que sufre una crisis en medio de las crecientes tensiones en el comercio mundial.

El comunicado, que fue concluido después de que los delegados trabajaron durante la noche de este viernes, reconoció al comercio como un importante motor del crecimiento global, pero solo hizo una referencia pasajera a "los problemas comerciales actuales", sin entrar en mayores detalles.

"Reconocemos la contribución que ha hecho el sistema multilateral de comercio", dice el comunicado. "El sistema actualmente no logra sus objetivos y hay margen de mejora. Por lo tanto, apoyamos la reforma necesaria de la OMC para mejorar su funcionamiento. Revisaremos el progreso en nuestra próxima cumbre".

La OMC corre el riesgo de volverse disfuncional, justo cuando más se necesita como árbitro en las disputas comerciales y como guardián del comercio global.

Estados Unidos está disconforme porque dice que la OMC no ha hecho responsable a Pekín por no abrir su economía como se esperaba cuando China se unió al organismo en 2001.

Para presionar por una reforma de la OMC, Estados Unidos ha bloqueado nuevos nombramientos en el principal tribunal de comercio del mundo. La Unión Europea también está impulsando la reforma en la OMC.

Los delegados del G-20 dijeron que las negociaciones sobre la declaración final de la cumbre fueron más fluidas que en una reunión de líderes asiáticos hace dos semanas, que terminó sin un consenso por la decisión de evitar cualquier referencia al proteccionismo y las prácticas comerciales desleales.

Sobre el cambio climático, Estados Unidos marcó una vez más sus diferencias con el resto del G-20 al reafirmar en la declaración su decisión de salir del Acuerdo de París y al ratificar su compromiso de usar todas las fuentes de energía.

Los otros miembros del grupo reiteraron su compromiso de implementar el acuerdo de París, teniendo en cuenta sus circunstancias nacionales y sus capacidades relativas.

"Continuaremos abordando el cambio climático, mientras promovemos el desarrollo sostenible y el crecimiento económico", dice la declaración.

Con Estados Unidos y China envueltos en crecientes disputas sobre comercio y seguridad que generan dudas sobre el futuro de su relación, los mercados financieros globales se moverán al ritmo del resultado de las conversaciones entre Trump y Xi durante la cena del sábado.

El primer día de la cumbre del G-20 alimentó un atisbo de esperanza de un acercamiento entre Washington y Pekín a pesar de la amenaza previa de Trump de imponer nuevos aranceles, lo que aumentaría las tensiones que ya están pesando sobre el crecimiento de la economía mundial.

Pero antes de la reunión, considerada la más importante de los líderes de Estados Unidos y China en años, las dos partes dijeron que las diferencias persistían y que el resultado de las conversaciones era incierto.

La cumbre de este año fue una prueba importante para el G-20, cuyos líderes se reunieron por primera vez en 2008 para ayudar a rescatar a la economía mundial de la peor crisis financiera en siete décadas.

Con el aumento del sentimiento nacionalista en muchos países, el grupo, que representa dos tercios de la población mundial y el 85 por ciento de la producción global, enfrenta dudas sobre su capacidad para lidiar con las tensiones comerciales y otras diferencias geopolíticas entre sus miembros.

Además del comercio y el cambio climático, la incautación de barcos ucranianos por parte de Rusia provocó la condena de otros miembros del G-20. Y la presencia del príncipe heredero Mohammed bin Salman en la cumbre fue un dilema incómodo para los líderes.

El líder de facto de Arabia Saudita, que llegó en medio de una controversia sobre el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, ha sido ignorado por otros líderes del G-20 en los eventos públicos, aunque mantuvo una serie de reuniones bilaterales en privado.

Arabia Saudita ha dicho que el príncipe no tenía conocimiento previo del asesinato.

Prueba de la química entre Trump y Xi. La batalla comercial entre Estados Unidos y China se extendió durante las conversaciones del G20. Washington y Pekín han impuesto aranceles a cientos de miles de millones de dólares de importaciones mutuas luego de que Trump lanzó un esfuerzo por corregir lo que llama prácticas comerciales desleales de China.

Las conversaciones del sábado serán una prueba de la química personal entre los dos líderes. Trump ha dicho que su relación es una cálida amistad.

Pero el líder estadounidense se mostró reservado el viernes, incluso cuando reconoció algunas señales positivas.

"Estamos trabajando muy duro. Si pudiéramos llegar a un acuerdo, eso sería bueno. Creo que quieren hacerlo. Creo que nos gustaría. Ya veremos", dijo.

Un funcionario de la cancillería china en Buenos Aires dijo que había señales de un consenso cada vez mayor antes de las discusiones, pero que las diferencias persistían.

Pekín espera persuadir a Trump de abandonar los planes de aumentar los aranceles sobre 200.000 millones de dólares en productos chinos al 25% en enero, desde el 10% actual. Trump ha amenazado con imponer más aranceles sobre 267.000 millones de importaciones si no hay avances en las conversaciones.

Trump ha criticado por mucho tiempo el superávit comercial de China con Estados Unidos y Washington acusa a Pekín de no jugar de manera justa en el frente comercial. China ha tildado a Estados Unidos de proteccionista y se ha resistido a lo que ve como intentos de intimidación.

Los dos países también están enfrentados por los reclamos de China en el Mar de China Meridional y los movimientos de buques de guerra estadounidenses a través del sensible Estrecho de Taiwán.

El viernes Xi y los líderes del grupo BRICS de las principales economías emergentes -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- solicitaron una declaración para un comercio internacional abierto y un fortalecimiento de la OMC.