El Observador de Uruguay. El banco BBVA revisó a la baja el crecimiento de la economía uruguaya para este y el próximo año, debido al enfriamiento del consumo, falta de dinamismo en la inversión privada y caída de las exportaciones como consecuencia de la sequía. Además, no espera una buena temporada para el turismo uruguayo. 

Los economistas del Centro de Estudios BBVA Research, Gloria Sorensen, Juan Manías y Adriana Haring presentaron el informe sobre la situación de Uruguay en el segundo semestre de 2018.

Según los expertos, aunque Uruguay  tiene “reducidas” posibilidades de contagio de las turbulencias regionales, porque es menos dependiente en materia comercial y tiene menor exposición a depositantes argentinos, no ha logrado reducir la dependencia de los visitantes argentinos.

El informe sostiene que “la crisis de confianza en la vecina orilla golpeará a Uruguay por el lado del turismo”.

El informe señaló que el gobierno deberá insistir en un ajuste vía ingresos para lograr superávit primario y evitar que el crecimiento de la deuda pública se vuelva “explosivo” y no poner en riesgo el grado inversor.

La temporada se verá afectada por la devaluación que ya acumula 110% en 10 meses y una inflación de 38% en igual período, que lleva a que Uruguay esté 35% más caro para los visitantes. El banco proyecta que los ingresos netos en dólares por turismo caerán aproximadamente 25% el próximo año.

En ese sentido, expresa que en los últimos meses el consumo privado ha perdido dinamismo por la caída en los salarios reales y un mercado laboral estancado, según el banco. Para 2019 no se prevé una mejora de los salarios reales con lo cual el consumo no mostrará una expansión significativa. Tampoco se evidencia una mejora en el mercado laboral.

Por otro lado, el banco señaló que la inversión privada “no repunta” y que persisten interrogantes sobre su desarrollo futuro. Según se explicó, en Uruguay la demora de las inversiones pueden deberse a que persisten “muchas dudas” respecto de la flexibilidad laboral, pero también de la mejora y financiamiento de la infraestructura, en un contexto donde el sector público no puede aumentar el gasto.

Además, el informe señaló que el gobierno deberá insistir en un ajuste vía ingresos para lograr superávit primario y evitar que el crecimiento de la deuda pública se vuelva “explosivo” y no poner en riesgo el grado inversor.

En ese sentido, el reporte señaló que el nuevo contexto de menor crecimiento y mayor inflación está erosionando la recaudación, particularmente en aquellos tributos ligados al consumo privado. La recaudación impositiva muestra un crecimiento en el acumulado anual de 1,6% en términos reales, frente a 6,1% que crecía en 2017, siempre en términos interanuales.

“Esa situación hace que el gobierno no consiga acortar la brecha entre gastos e ingresos, genere décit primario y se requiera de deuda para cerrar dicha brecha”, explica el informe.