Para Daniel Velandia, si bien América Latina ha sufrido un fuerte golpe en materia económica, está teniendo una recuperación bastante rápida y en 2022 volvería a tener los niveles de avance precrisis. Uno de los grandes obstáculos para lograrlo, sin embargo, sigue estando en la cancha política, donde se prevé mucho movimiento, con procesos electorales en Bolivia, Chile y Perú en el corto plazo en un escenario de mayor desempleo y descontento social. El economista jefe de Credicorp Capital asegura que para que los países se recuperen las transiciones políticas deberán ser suaves y vaticina un futuro con obligadas reformas tributarias que permitan que las golpeadas cajas fiscales de los países se recompongan. AméricaEconomía conversó con Velandia sobre la magnitud de la crisis en el continente y el camino de la recuperación.

- En primer lugar quería que hagas una especie de control de daños de la epidemia en América Latina. ¿Qué tan grave ve el impacto en el desempeño de las economías?

Hemos tenido uno de los mayores impactos económicos en el mundo. Me sé los números de memoria: en el segundo trimestre el país más afectado fue Perú, con una contracción del 30%. En el caso de México y Argentina fueron caídas del 19%. En Colombia del 16% y en Chile, del 14%. Brasil ha estado en otro nivel, con una caída del 11%, porque el manejo que le dio Bolsonaro a la situación fue bien diferente, e incluso le llevó a tener dificultades políticas. El impacto, en general, ha sido muy marcado, dependiendo del grado de informalidad de las economías. Fíjate que México no impuso tantas restricciones como los demás y aún se contrajo como Argentina, que sí tuvo cuarentenas estrictas. Dicho esto, ha habido una recuperación bastante rápida y te diría que han sorprendido las cifras de actividad de Brasil, Colombia y Perú. Quiero destacar dos cosas: evidentemente uno va abriendo la economía y es de esperar una aceleración, pero hay algo muy decidor en la situación, y es que las medidas de ayuda de los gobiernos han sido bastante eficientes en varios países, como Brasil y Colombia y, en menor medida, en Chile y Perú. Eso ha ayudado a que las economías no se apaguen. Ahora, el proceso de recuperación va a ser largo y nosotros esperamos que los niveles precrisis se alcancen en 2022.

- Chile encara plebiscito en octubre de este año y Perú elecciones en abril de 2021. ¿Qué tanto puede entorpecer la coyuntura política esta recuperación?

Es el punto de riesgo más importante. Hemos reconocido que el mayor riesgo para casi todos los países de América Latina son las medidas populistas en un escenario de elecciones. El aumento del desempleo, el deterioro de las condiciones sociales en medio de un calendario electoral relativamente pesado, genera el riesgo de medidas populistas y es algo que puede frenar la velocidad de recuperación. Definitivamente vamos a entrar en procesos complejos, como el constitucional en Chile o las elecciones en Perú. Todo ello implica incertidumbre y uno esperaría que las decisiones de inversión en particular se pospongan un poco, sobre todo las de la inversión privada. Esperamos una recuperación de la inversión privada lenta, pero sí pensamos que los gobiernos van a jugar un papel activo en la recuperación. Ahora, es determinante que los procesos políticos sean suaves y que las transiciones no sean traumáticas. En general, no creo que haya ningún cambio dramático en modelos económicos.

- En México se ha criticado el escaso esfuerzo fiscal del gobierno de Manuel Andrés López Obrador para enfrentar la crisis y su caída económica este año podría superar la de la Gran Depresión de los 30. ¿Han sido demasiado austeros?

La verdad es que últimamente los datos han mostrado una mejora. Efectivamente, el país se puede contraer cerca del 9%, pero para ser completamente sensatos esos números no van a ser particularmente diferentes a los de las otras economías. Al final es cierto que el país tiene unos desafíos fiscales enormes y el gobierno le ha dado prioridad a tratar de mantener esa consistencia fiscal hacia adelante. No la tiene fácil. Si me preguntas, México tuvo espacio para tener más impulso fiscal, pero a futuro sus cuentas fiscales están enredadas. La verdad es que hay desconfianza por parte del sector privado mexicano sobre su gobierno y no está claro cómo este va a cerrar el tema de Pemex.

"En todos los países va a tocar subir impuestos, y para hacerlo necesitas el apoyo del sector privado y el Congreso. El gobierno sabe que su relación con el privado no es fácil y va a requerir de su apoyo para la reactivación".

- Hay dudas respecto a las reglas de juego en México, entonces.

Sí. Uno ve que las cosas mejoran en la actividad, pero la confianza empresarial sigue completamente deprimida. No hay mayor credibilidad. Entonces, si el gobierno mexicano le hubiera metido más recursos al fisco para la reactivación y de esa forma permitir que la economía no cayera ¿cómo iba a recuperarse de eso después? En todos los países va a tocar subir impuestos, y para hacerlo necesitas el apoyo del sector privado y el Congreso. El gobierno sabe que su relación con el privado no es fácil y va a requerir de su apoyo para la reactivación. No sé si este trató de evitar un deterioro fiscal adicional, a fin de evitar tener que pedirle recursos al sector privado. Es una situación que me hace pensar en Colombia, aunque las reglas del juego en Colombia son claras y no hay falta de credibilidad. Ambos países son los que menos recursos fiscales han comprometido para la pandemia. Tienen el reto de querer apoyar el crecimiento a sabiendas de que después van a tener que decirle al sector empresarial que se tiene que meter la mano en el bolsillo para pagar estos costos.

- En Colombia se habla de subida de impuestos, a pesar de que el presidente, Iván Duque, dijo recientemente que no contemplaba hacerlo en el corto plazo. La teoría económica asegura que las épocas de crisis no son buenas para hacerlo.

Ese es el punto. Realmente el presidente y el ministro de Hacienda han dicho que sí va a haber una reforma, pero cuando la pandemia ceda, y eso lleva a pensar en la mitad de 2021, que es cuando parten las campañas electorales. Ahí se complica un poco el tema. Es el único país que ha reconocido tan abiertamente que se necesitan dos puntos del PIB de mayores ingresos fiscales para 2022. El mercado, y todos, estamos esperando algún tipo de reforma. Lo que pasa es que dos puntos son extremadamente ambiciosos. Probablemente tengamos una reforma, pero no se habla de subir impuestos, sino de hacer eficientes las exenciones de impuestos, que tienen un costo de ocho puntos del PIB, lo cual es una locura.

- Brasil representa la otra cara de la moneda respecto a México, con un esfuerzo equivalente al 6,5% del PIB. La deuda nacional se elevó a un récord del 86,5% del PIB en julio. ¿Es peligroso el gasto local?

Definitivamente hoy la discusión está en el tema fiscal. Ahora, el gobierno brasileño está muy comprometido y en el Congreso está ganando apoyo para una reforma tributaria, lo cual no es normal. Creo que últimamente ha habido una mejora relativa para hacer negocios en el país y, en general, los inversionistas están algo más optimistas. Normalmente una reforma así lo que logra es estabilizar y hacer caer un poco la deuda, pero eso no quiere decir que con eso logres que la deuda no esté cercana a 90 puntos en los próximos cinco o seis años. A mayor deuda, en el mediano y largo plazo, hay menor crecimiento. Brasil no va a crecer mucho y su PIB potencial no es más de 1% o 1,5% con esta crisis. Ojalá hagan esas reformas, que son necesarias, pero hay que ser honestos y es que cuando subes impuestos en el corto plazo tienes un impacto negativo en el crecimiento. 

- Argentina sigue pateando el balón de su deuda en el tiempo y hay analistas que aseguran no ver en sus autoridades ninguna intención de reducirla. ¿Cómo ves al país?

Siempre me hago la misma pregunta ¿Por qué Argentina ha hecho nueve defaults en su historia y al año o dos sale de estos y los inversionistas vuelven a comprar su deuda? No he tenido respuesta. Me preguntan mucho cuándo va a volver a emitir bonos internacionales y mi lógica sería responder nunca, porque ¿quién le va a comprar? Pero siempre hay alguien que les compra. Lo de patear el balón es así. Argentina no va a cambiar. Desde que Alberto Fernández volvió a ser presidente Argentina volvió a ser Argentina, con hiperinflación, cosas absurdas de deuda, controles cambiarios…

- ¿No existe un límite? ¿No es como una bola de nieve que crece?

Mientras le financien no. Lo que pasa en Argentina es un tema loco de entender. Cuando su deuda se aproxima al 90 logra un acuerdo con los tenedores y pasa a 80. Después aumenta de nuevo hasta 95, hace default y baja a 90. Ese proceso de “ir, no pagar” e “ir, no pagar” hace que la deuda en el país inclusive se mantenga medianamente estable, lo cual es increíble.  El control cambiario adicional reciente es impresionante, porque se ha entendido que antes de pagar su deuda las empresas tienen que hablar con el gobierno y pedir permiso o renegociar. El gobierno les está diciendo a las compañías que para evitar salir a dólares tienen que hacer default de su deuda. Uno no puede ver motores de crecimiento en el país.

 

Choque de commodities

- En Perú el gobierno confía en que la inversión pública active la economía, pero dado que el motor local es la inversión privada, los economistas aseguran que las balas deben estar puestas en la segunda. Sin embargo, la inversión privada viene deprimida a nivel local. ¿Qué pueden hacer para que la reactivación sea más fuerte?

Cuando uno habla con clientes en el extranjero algunos tienen la hipótesis de que la economía peruana va por un lado y la política por otro. Eso sigue siendo parcialmente cierto, pero el ruido político y la inestabilidad en este frente sí han jugado un papel, han hecho una mella sobre el crecimiento peruano de largo plazo. Después de la caída de los precios de los commodities en 2013 el crecimiento potencial de Colombia y Chile exagerando ha caído dos puntos, pero en Perú la caída es ya de tres puntos. Hay algo más que el tema de commodities y ahí es donde entra el ruido político. Afortunadamente, las instituciones económicas nunca han estado en entredicho, pero sigue habiendo esta situación en la que los empresarios no saben qué va a pasar en los siguientes seis meses. Es un factor indispensable que la política se alinee y haya estabilidad. Ahora, siendo optimista, eso podría terminar pasando en 2021. Es atípico tener un periodo presidencial sin bancada en el Congreso y es muy poco probable que eso vuelva a pasar. Hay una percepción en el que en el país nada puede ser más complejo que la relación Congreso-Gobierno de los últimos años.

- La duda que existe es ¿quién va a asumir el gobierno considerando, sobre todo, el populismo que se percibe en el Congreso peruano?

Ese miedo siempre está, y no solamente en Perú. Hemos hablado con muchos analistas políticos y nuestra percepción es que hay un gran favoritismo por el centro y que este terminará ganando. El escenario base es que el modelo económico no cambie. Ahora, volviendo al tema de la inversión, es indispensable un ambiente político más favorable, pero, más allá de eso hay un consenso enorme de que hay que buscar cómo se va a limpiando el proceso de hacer empresa e invertir en el país para permitir mayor crecimiento.

- En Perú, como en otros países de la región, se habla de la ausencia de reformas estructurales. ¿La explicación de por qué el crecimiento ha sido menor al de otras regiones emergentes está en esta inacción?

En la última época antes de la pandemia el choque de los commodities fue el factor más importante. En promedio quitó 1,5 puntos de crecimiento del PIB potencial. Pero hay que reconocer que faltaron reformas. Si ves las bolsas chilena, colombiana o peruana y sus volúmenes transados, ves que la correlación con el precio del cobre o petróleo es impresionante. El choque afecta a quienes exporten commodities, pero eso quiere decir que no estabas preparado y que los otros sectores no te están dando suficiente empuje a la economía y ahí es donde necesitas reformas. Sigue habiendo, particularmente, una necesidad de reformas laborales.

- Pero en época de crisis las reformas son mucho más complicadas.

De pronto las tributarias sí, pero las otras no necesariamente. Vas a ver una cantidad de gente en el desempleo y más informalidad. El tema del empleo se tiene que abordar con fuerza. Hay un ejemplo muy complejo que es el del salario mínimo. En Colombia este equivale al 80% del salario promedio y han salido propuestas de tener salarios mínimos diferenciados por regiones. Es impopular, pero tienes una tasa de desempleo del 20% en al país y puede ser un debate interesante.

- En el ámbito financiero hay analistas que prevén una depreciación del dólar versus monedas de países desarrollados, pero no en el caso de las emergentes. ¿Qué perspectivas ves?

La aversión al riesgo destroza a las monedas de América Latina. Lo que vimos la semana pasada en el peso colombiano, el real, y el peso mexicano ha sido de impresión. Eso tiene mucho que ver con la situación en que vamos a quedar parados hacia el futuro. Una cosa es Estados Unidos o Europa endeudados al 100% y otra cosa es que Chile, Perú o México suban su deuda 20 puntos del PIB. Por otro lado, no es lo mismo una tasa de desempleo del doble en Estados Unidos que el doble en América Latina, con el riesgo de conflictividad social que ya tenemos en Colombia. El mercado, en general, es muy cauto con la región. La bolsa que más ha caído en el mundo en promedio es la latinoamericana en lo corrido del año. Es el resultado de lo que hablábamos al principio: un impacto severo en la economía y en términos sanitarios, que llevan a que los inversionistas sean más cautos, porque se prevé que hacia adelante los gobiernos van a tener que hacer esfuerzos importantes desde el lado fiscal y desde el lado social.

- Justamente las bolsas regionales no se han recuperado como las globales.

A la bolsa peruana es a la que mejor le ha ido, por los metales. La bolsa de Colombia es de bancos y petroleras y la chilena de bancos y retailers. Eso explica por qué, en lo relativo, se han comportado de forma menos favorable. Hay cuestionamientos sobre lo que pasará en 2021 y creo que lo político genera muchas preguntas. Sin duda ha habido apetito por la renta fija, pero esa incertidumbre te frena la situación. La región es muy volátil, y hasta que no haya más claridad en el tema político en toda la región probablemente sigamos viendo algo de rezago en el mercado. Ahora, en el mediano y largo plazo vemos muchas oportunidades. Hace poco publicamos nuestro Andean Guide y los up sides, el potencial de valorización de Chile, Perú y Colombia es del 15% en acciones.

- ¿El optimismo en las bolsas globales por el exceso de liquidez puede llegar a un punto de quiebre? Hay una gran diferencia entre lo que pasa en las bolsas y las economías.

Esa es la pregunta del millón. Pero si uno toma como ejemplo lo que vimos entre 2008 y 2018, con rally permanente de mercados, te diría que esto puede continuar. La Reserva Federal ha inyectado en dos meses la liquidez que inyectó en un lapso de cuatro años. El efecto de la mayor liquidez de los bancos centrales sobre los mercados emergentes en términos de portafolio se verá 12 meses después. La liquidez va a ser amplia por mucho tiempo.