Tras la irrupción del COVID-19 en el escenario global a inicios de 2020, muchos auguraban que sería un año duro para muchas actividades económicas. En el caso del turismo, el efecto fue devastador, a tal punto que la Organización Mundial del Turismo (OMT) catalogó a 2020 como el peor año de la historia de esta industria, al registrar 1.000 millones de llegadas internacionales menos, es decir, una caída de 74% con respecto a 2019.

En el plano hotelero, la tendencia fue similar. De acuerdo con información de STR, proveedor de información, análisis y mercados de la industria hotelera, a nivel global se vendieron 2.000 millones de noches menos en 2020, en comparación con 2019. En Europa, esto significó una pérdida de 57,8% y, en América, de 37,6%.

Este descenso también se reflejó en una drástica caída del nivel de ocupación donde ninguna región logró alcanzar el 50%. América del Sur, en tanto, cerró con una ocupación de 30%, mientras que Centroamérica, con 27%.

No obstante, a pesar de estas cifras desalentadoras, los grandes operadores hoteleros no dan marcha atrás en sus planes de apertura. Es el caso de la cadena hotelera de origen francés Accor, el mayor jugador del mercado en América del Sur, con 390 hoteles en red y 99 hoteles en su cartera de proyectos. Recientemente, la compañía anunció que en 2021 planea inaugurar más de 50 hoteles en el mundo, cuatro de ellos ubicados en Norte y Centroamérica, y tres en América del Sur: SLS Puerto Madero (Argentina), Novotel Santa Cruz (Bolivia) y JO&JOE Largo de Boticario (Brasil).

“A pesar de los retrasos y cierres temporales que experimentamos debido a la pandemia, continuamos advirtiendo un impulso sostenido en nuestra línea de desarrollo y somos optimistas que el lanzamiento mundial de las vacunas COVID-19 conducirá a una renovada confianza en los viajes y a un sentido personal de mayor seguridad para toda la población mundial", dijo Agnes Roquefort, directora de desarrollo global en un comunicado de la compañía.

Por su parte, Thomas Dubaere, CEO de Accor América del Sur, complementó: “Estamos enfocados en dar continuidad a nuestro plan de expansión en la región, porque aún tenemos mucho espacio para nuevos hoteles y excelentes opciones para invertir y para eso esperamos seguir contando con nuestros socios e inversionistas” afirma Thomas Dubaere, CEO de Accor América del Sur.

Al igual que Accor, Hilton, el segundo operador hotelero de la región, también avanza en su expansión. A inicios de febrero inauguró Canopy by Hilton São Paulo Jardins en Brasil, su primera marca lifestyle en la región. El año pasado la cadena estrenó varias marcas en México, como Conrad Punta de Mita, Canopy by Hilton Cancún La Isla y Zemi Beach House, LXR Hotels & Resorts. A diciembre de 2020, Hilton contaba con más de 160 hoteles y cerca de 30.000 habitaciones en el Caribe y América Latina.

“En el pipeline de nuevas aperturas previstas para 2021, tenemos más de 300 propiedades por abrir. Son aproximadamente 40.000 habitaciones que están en fase de planificación o de construcción. Gran parte de este pipeline es de Accor y otras compañías, pero ellos tienen la mayor representación al día de hoy. No ha habido grandes cambios en el pipeline desde 2020 y si bien hemos tenido algunos proyectos que se han diferido o abandonado, el número es pequeño”, dice Patricia Boo, directora para Centro y Sudamérica de STR a AméricaEconomía. “Tenemos hoteles que han abierto recientemente, y algunos que continúan con fases avanzando, ya sea de planificación a construcción o de lo que sería una fase inicial de preplanificación a ya planificar, que básicamente es tener el proyecto en mano con cierto tipo de financiamiento o buscando financiamiento para empezarlo”.

 

Y es que a diferencia de los hoteles independientes o pequeñas cadenas locales, las espaldas financieras han sido el soporte clave para que los grandes operadores resistan la crisis y continúen con sus aperturas. En ese sentido, según Fabián Rodríguez Suárez, managing partner de RHC, consultora especializada en servicios estratégicos personalizados para la industria hotelera y el turismo, las aperturas dependen de las posibilidades que tengan los propietarios de hoteles y los grupos de inversión para seguir sorteando la crisis e inclusive hablando de inversiones, poder continuar con estas y terminar los hoteles.

“Accor y varias cadenas han venido trabajando para concretar aperturas a 2021, pero este es un trabajo de varios años previos, es decir, desde época prepandemia”, dice Fabián Rodríguez. “Los proyectos que estaban en diseño o en papel o acuerdos firmados y que no se empezaban a construir, en algunos casos se han cancelado y, en otros, todavía se está pensando qué se va hacer con la posibilidad de que se disuelvan. Los proyectos que ya estaban en construcción se han reformulado en algunos casos, se ha reducido la cantidad de habitaciones, se ha transformado parte del hotel en lo que ahora se llama rental office o hotel office. Han buscado usos alternativos y algunos siguen trabajando, pero sí, los proyectos de construcción siguen su curso como pueden en función a lo financiero”.

Temporada de conversiones

Tanto Patricia Boo como Fabián Rodríguez coinciden en que este año, dada la difícil situación del sector turismo y hotelería, la conversión -proceso de trasformación en una marca de alguna gran cadena- será el vehículo para que muchos hoteles independientes o marcas de redes pequeñas puedan aumentar su competitividad y sobrevivan esta crisis al asociarse con marcas globales.

De acuerdo con información de STR, en Sudamérica los hoteles independientes representan el 84% de la oferta actual en los mercados de Argentina, Chile, Colombia y Perú, aunque la proporción se mantiene en el resto de los mercados.

Por lo pronto, Accor ya anunció que impulsará el modelo de conversión a las marcas de este grupo. “Estamos creando alianzas y explorando distintos tipos de relacionamiento para llegar a las oportunidades, principalmente en el formato de franquicia, pero también en la gestión de propiedades en el caso que sea una buena alternativa para todas las partes”, indica Luis Mirabelli, vicepresidente de Desarrollo de Países Hispánicos de Accor. “Por un lado, la conversión de marcas funciona como un vehículo para conectar hoteles independientes a nuestros canales y, por otro, como un camino para entrar a futuro y de forma gradual a nuestras principales marcas,  sin que esto signifique una gran inversión inicial”.

Según Fabián Rodríguez, de RHC, las tres principales cadenas de hoteles que operan en la región han identificado la idea de convertir rápidamente, lo que se ha sumado a la necesidad de los propietarios de hoteles más pequeños de estar asociados a sistemas de distribución o marcas más poderosas, especialmente por la percepción que tienen los huéspedes de que una marca o una cadena les asegura cierto nivel de protocolo, en este caso, sanitario y de limpieza.

Este año, la cadena de hoteles Accor tiene prevista la apertura de más de 50 hoteles en el mundo, cuatro de ellos ubicados en Norte y Centroamérica, y tres en América del Sur.

“Generalmente, Accor al igual que el resto de cadenas usan sus softbrands en este proceso agresivo de conversión porque es el momento de hacerlo. Estamos hablando de las cadenas que han crecido bastante como Hilton, Marriott, Wyndham, y ahora se está sumando Intercontinental y en el caso regional, NH que también está haciendo un trabajo de expansión con sus softbrands por el volumen que maneja. El objetivo de conversión está en varias”, dice Rodríguez.

Por su parte, Patricia Boo, de STR, asegura que la tendencia de las grandes cadenas de hoteles es más hacia las conversiones.

“El azote tan fuerte del sector turístico y hotelero con la pandemia, el alto número de cierres y por periodos muy prolongados, probablemente más que en otras regiones, ha golpeado muy fuerte a los hoteles independientes, especialmente a aquellos que tenían una alta deuda todavía pendiente. Lamentablemente, las ayudas de parte de gobiernos y bancos no son tangibles”, dice. “Todo eso lleva a una situación financiera muy compleja para gran parte de la hotelería, especialmente para la independiente. Hay una gran oportunidad para que las grandes cadenas empiecen a mirar a esos hoteles con mayor dificultad para hacer conversiones, con la expectativa de que la marca siempre tiene una mayor facilidad de distribución y visibilidad para cuando se reinicie toda la economía nuevamente, que ya está empezando lento, pero se está dando. Tener esa disposición y capacidad de realmente atraer la demanda que hay disponible es fundamental”.

Lima, la ciudad con mayor ocupación

A pesar de que el nivel de ocupación no superó el 30% en Sudamérica, algunas ciudades lograron superar este promedio. Es el caso de Lima, que en 2020 alcanzó un nivel de ocupación de 44%, seguido de Manaos, que a pesar de tener el 25% de su oferta hotelera cerrada logró una ocupación de 39% y Río de Janeiro, con 38%.

“Ahí jugaron un papel importante todos los hoteles que tuvieron una demanda de cuarentena o contratos específicos, ya sea con gobiernos o con empresas. Es el caso de Lima, que mantuvo ciertos niveles de ocupación, pero a costa de tarifas muy ajustadas, porque los contratos les requerían no solo la tarifa de alojamiento, sino incluir pensión completa en algunos casos y, obviamente, ese fue el trade off, mayor ocupación, pero con un 50% de tarifa promedio menor de lo que sería normalmente”, dice Patricia Boo. “En 2020, el segmento que capturó más demanda fueron hoteles más económicos y de larga estadía en muchos casos”.

Y es que a pesar de la drástica caída en ocupación, la tendencia no ha sido tan dramática en las tarifas. “La caída de la tarifa promedio en la región en 2020 fue de 30%, mientras que cuando hablamos de ocupación, la caída fue de entre 70% y 80%. Se esperaba una caída de la tarifa promedio, pero no fue tan marcada. La hotelería se dio cuenta de que no es un tema de bajar la tarifa, sino de que realmente no hay demanda por el tema de la pandemia”, dice Boo.

 

Por lo pronto, la llegada de la vacuna en algunos países de América Latina da una luz de esperanza al sector hotelero. No obstante, el proceso de vacunación será largo y lento, tomando en cuenta que varias naciones latinoamericanas aún no cuentan con ninguna vacuna en su territorio.

“Por la información que tenemos, los laboratorios están teniendo retrasos en la entrega de la vacuna a varios países y eso retrasa el proceso de vacunación que está siendo más lento de lo que se quería. Eso quiere decir que los planes de ocupación o de mejora del sector que se suponía que iban a estar aproximadamente para mitad de este año, se van a retrasar un poco. 2021 iba a ser un año que pensábamos que a partir del segundo o tercer trimestre iba a comenzar el despegue, pero todavía hay ciertas dudas”, dice Fabián Rodríguez. “Si bien hay una gana contenida de viajar muy alta y cuando se logre vacunar a la mayor cantidad de gente posible, va haber un boom de viajes. Incluso hoy aún con todas las restricciones y miedos que hay, la gente está tratando de viajar lo que pueda para poder distenderse de esta situación.

Al respecto, según Patricia Boo, de STR, en la región apenas se ha empezado con la vacunación y los números son más simbólicos que es muy difícil ver una relación con el aumento de ocupación hotelera. Por ahora, ante la falta de una vacunación masiva, los viajeros buscan altos estándares en las medidas de bioseguridad y tecnología. 

No obstante, de acuerdo con la ejecutiva durante las fiestas de Navidad, fin de año y el inicio de las vacaciones de verano en esta parte del mundo se ha visto una mejora en las ocupaciones hoteleras. “Los destinos de playa y regionales son los que están presentando mejores resultados. Por ejemplo, en Colombia, los destino de Cartagena y Santa Marta, sin lugar a duda, lideran en esta fase. En México, destinos como Acapulco, Riviera Maya y Los Cabos también han tenido una fuerte subida de los niveles de ocupación por encima del 50%, que no se ha visto durante el resto de 2020”, dice.

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