Los contagios por la variante Omicron del COVID-19 obligaron a las autoridades chinas a decretar el cierre de la ciudad industrial y complejo portuario de Ningbo, el tercero más grande del mundo.

Malas noticias para el ya colapsado sistema de suministro de bienes global.

La ciudad está experimentando una pequeña pero impactante ola de contagios por SARS-Cov-2, con al menos 23 casos reportados según el medio de comunicación local Global Times.

Este aumento en los casos se suma a un momento ya estresante para el puerto de Ningbo, donde trabajan más de 5 mil personas de punto fijo, destacó un reporte de Newsweek y la Associated Press. Este puerto ya había sufrido un bloqueo temporal en agosto de este año con resultados desastrosos para los barcos que transportan contenedores.

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El bloqueo de las grandes ciudades por parte del gobierno para combatir los brotes de coronavirus está generando preocupación por más interrupciones en las industrias globales después de que dos fabricantes de semiconductores – Samsung electronics y Macron- dijeran que sus fábricas en Xi’an se estaban viendo afectadas.

"Los bloqueos en China ya están causando interrupciones", dijeron economistas de Nomura en un informe este viernes, citado por Newsweek en línea.

Los analistas advierten que Vietnam, Tailandia y otros países importantes para las cadenas de fabricación también podrían imponer medidas contra las enfermedades que retrasarían las entregas.

¿ECONOMIA O SALUD?

Al cierre de Ningbo se suman Xi'an, una metrópoli de 13 millones de habitantes, con fábricas que fabrican semiconductores para teléfonos inteligentes, autopartes y otros productos para marcas globales y chinas, que paralizó muy cerca de Navidad.

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Yuzhou, en tanto, es una ciudad de 1,2 millones de habitantes en la provincia central de Henan que fue clausurada el jueves 6 de enero. Se suspendió el acceso a Yongji en la provincia vecina de Shanxi y se ordenaron pruebas masivas después de que se encontraron rastros del virus en una estación de tren.

La política de Beijing al respecto ha sido de tolerancia cero a los contagios, lo que ha mantenido el número de nuevas infecciones relativamente bajo: esta jornada el gobierno informó de 174 nuevos casos en todo el país, 57 de ellos en Xi'an y 56 en la provincia de Henan.

Es una diferencia de Estados Unidos y otros gobiernos, que han tratado de minimizar el impacto económico de los controles antivirus, la estrategia de China frente al COVID-19 está imponiendo altos costos a una economía que ya se estaba enfriando con casos como el de Evergrande y otras empresas inmobiliarias que arrastran una fuerte deuda.

Eso provocó una caída en la construcción, uno de los mayores contribuyentes al crecimiento económico, destacó la publicación de Newsweek.

Los pronósticos especializados han recortado las perspectivas para el crecimiento económico de China en el último trimestre de 2021 a un 3% con respecto al año anterior, por debajo del 4,9% del trimestre anterior. En tanto que el gobierno chino dijo en diciembre que esperaba un crecimiento del 6% para 2022 – moderado a 5,2% por la Academia China de Ciencias Sociales (CASS)-  debido a la recuperación post covid.

Una proyección que ahora, con los contagios, empieza a tambalear.