La industria del acero en América Latina ha tenido uno de los mayores impactos en la baja de producción del mundo, según la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero). Solo en junio, la producción regional totalizó 3.648 millones de toneladas (Mt), 29% menos que en el mismo mes de 2019, lo que generó una caída de 19% en el primer semestre. Pero este resultado no es lo que más le preocupa al gremio siderúrgico, que desde ya apuesta por una recuperación progresiva de la industria. Su mayor preocupación está en lo que denominan “competencia desleal” por parte de China y que estaría poniendo en riesgo a las siderúrgicas de la región. En entrevista con AméricaEconomía, el director general de Alacero, Francisco Leal, habló sobre el impacto que el aventajado gigante asiático está generando en las industrias locales al “desviar” sus productos a países de América Latina, amparado en mecanismos que “se alejan de una práctica comercial en igualdad de condiciones”.

- ¿Cuáles son esas condiciones “desleales” con las que China está importando sus productos a la región y que han obligado a Alacero a levantar una alerta?

China tiene cerca de la mitad de la producción total de acero del mundo, lo que ya representa una fortaleza, y está recibiendo incentivos del Gobierno para aumentar sus exportaciones, pero al encontrarse con algunas fronteras cerradas como las de Estados Unidos, han comenzado a buscar mercados en Latinoamérica y lo están consiguiendo. Lo llamamos competencia desleal porque China acude a mecanismos que le ayudan a llegar con precios menores, subsidios indirectos o –como lo más reciente– privilegios en impuestos de exportación que le garantizan un reembolso a todo el que quiera exportar. Entonces, ello le da un poder competitivo adicional que pone en riesgo a las industrias locales y, por eso, alertamos a los Gobiernos. Nunca ha sido tan necesario como ahora que los líderes de la región se unan en la búsqueda de circunstancias de competencia más igualitarias para una industria tan esencial como la de acero.

- ¿Qué países están recibiendo ese material proveniente de China bajo esas condiciones?

En Chile tenemos registros de la llegada de acero desde China y hemos solicitado que se tomen las medidas necesarias para garantizar que las industrias locales tengan la oportunidad de competir en igualdad de condiciones. En concreto, en ese país se resolvió iniciar una investigación por eventual dumping en los precios de importación de bolas de acero forjadas para molienda como respuesta a la industria local, y se alista una presentación para las barras de acero de la misma cadena productiva.

En Alacero estimamos que el año que viene llegaremos a un 12% de crecimiento y eso nos indica que vamos a tener una recuperación rápida, pero no a los niveles ideales y tampoco lo suficiente para compensar la caída del 17% que estimamos para 2020. Tendremos países como Chile que probablemente se mantengan sin crecimiento.

En América Latina estamos recibiendo por importación una tercera parte de lo que se consume y de ese porcentaje, una tercera parte, proviene de China. Chile y Perú son los países con más incidencia, pero nuestra alerta es regional. Cuando vemos situaciones como el caso de Chile, donde se están levantando nuevas investigaciones, lo que hacemos es apoyar esas iniciativas porque creemos en un comercio en igualdad de condiciones.

- ¿Qué tanto ha contribuido el impacto por la pandemia a esa competencia desleal?

La pandemia ha limitado todas las cadenas de suministro y eso provocó que las importaciones cayeran, pero ya han empezado a levantarse. En marzo, cuando el coronavirus comenzaba a llegar a Latinoamérica, en China se estaban incrementando los inventarios en casi 20 millones de toneladas, cuando la producción total de América Latina está por los 60 millones. Esto significa que una tercera parte de esa producción tiene el potencial de llegar de China.

- ¿Qué acciones esperan en concreto por parte de los Gobiernos de la región?

Lo primero es que se reconozca cuán importante es la industria del acero latinoamericana para la economía de cada país, que se reconozca a esta industria como vital. Y por otra parte, que apliquen las estrategias que cada Gobierno pueda tener, como por ejemplo, las acciones antidumping. Actualmente tenemos 74 de estas medidas vigentes y para que tengan una idea del papel que juega China, 49 de esas acciones son contra dicho país. Creemos que ya hay influencia de estas acciones antidumping para intentar que en todos los países de la región se fomente el consumo interno.

Cada país tienen sus propias leyes con objetivos similares, pero la forma de implementarlos son diferentes. Por eso, el papel de la industria local es importante en tratar esos temas con cada gobierno. En la medida en que esta industria transmita todos los argumentos para que se tomen acciones, se podrá frenar la competencia desleal.

- ¿Que tanto puede prescindir Latinoamérica de la importación de acero?

Tenemos capacidad. El máximo nivel de consumo que la región ha tenido ha sido de 72 millones de toneladas, mientras la capacidad total llegó a estar en 100 millones de toneladas. Es decir, en números globales tenemos la capacidad para enfrentar la demanda, sin embargo, tendríamos que precisar por productos, porque hay algunos muy especializados –como tuberías de acero sin costura, por ejemplo– que solo se dan en ciertos países de la región. Esto nos da la oportunidad, mediante las inversiones necesarias, de sustituir esas importaciones.

- Las distintas industrias han comenzado a reactivarse progresivamente, aunque el contexto siga siendo de incertidumbre. ¿Hasta qué punto ha logrado reactivarse la industria siderúrgica?

En las mayores economías esa reactivación está teniendo mayor incidencia, aunque también depende del sector. En Brasil, por ejemplo, con una producción y un consumo importante, la industria no ha sufrido tanto el impacto, porque la construcción no se detuvo por completo, aunque el sector automotriz si cayó drásticamente. En el momento en el que las ensambladoras retomaron su actividad, en esa misma medida se fue recuperando la curva en la industria de acero plano. En cambio, en otros países como México y Chile ha sido más lento, porque la construcción está prácticamente detenida. Cuando se reactiven las obras, en esa misma medida se van a impulsar a las siderúrgicas. Confiamos en que eso se va a ir dando en los próximos meses, aunque no llegaremos a los mismos niveles en el que estábamos.

- ¿Cuáles son las proyecciones de recuperación para este año y el próximo?

En Alacero estimamos que el año que viene llegaremos a un 12% de crecimiento y eso nos indica que vamos a tener una recuperación rápida, pero no a los niveles ideales y tampoco lo suficiente para compensar la caída del 17% que estimamos para 2020. Tendremos países como Chile que probablemente se mantengan sin crecimiento para el periodo 2020/2021, porque su rango mayor está en la construcción. Mientras, en países como México o Brasil, se podría alcanzar un crecimiento de dos dígitos porque su fuerte está en la manufactura.

 

- El economista jefe del BID, Eric Parrado, dijo en entrevista con AméricaEconomía que la clave de la recuperación de la región estará en la infraestructura, lo que supone una buena oportunidad para la industria del acero...

Totalmente. El 51% del consumo de acero en Latinoamérica que viene del sector de la construcción, lo que nos indica que es el de mayor influencia en la industria. Por eso, en la misma medida que los países vayan retomando sus planes de crecimiento de infraestructura, en esa medida se beneficiará la industria del acero.

- En un contexto pesimista en el que la reactivación de las economías se retrase más de lo estimado ¿Cuánto puede resistir la industria siderúrgica con la baja capacidad en la que se encuentra y bajo qué riesgo?

La industria del acero no puede pasar mucho tiempo paralizada. Cuando paras un horno por completo, no se puede arrancar de la noche a la mañana, requiere meses de preparativos. Hoy tenemos hornos que se mantienen a un nivel muy bajo para evitar apagarlos. Como se trata de un alto porcentaje de capital, es necesario mantener al menos un 80% de capacidad y actualmente estamos abajo del 50%. Eso es peligroso para la industria porque posiblemente llegue el momento en que se tenga que reducir la planta laboral, que es lo que no queremos. Hasta el momento, en la región hemos mantenido al máximo los puestos de trabajo de la industria siderúrgica.

- Los reportes de Alacero indican una recuperación de 6% del consumo en el mes de mayo, lo que parece ser una señal positiva. ¿A qué obedece ese resultado?

El consumo creció en mayo principalmente porque el resultado de abril fue muy bajo, pero claramente es una señal de recuperación, que tiene un camino largo por avanzar. A pesar de encontrarse con un 27% abajo de mayo de 2019, el mes mostró una mejora en las exportaciones con relación a las importaciones y eso ayudó a reducir el déficit de la balanza comercial que en el acumulado hasta el quinto mes fue de 3.686 Mt, un 13% por debajo del mismo periodo del año pasado. Y en junio se observaron signos de recuperación en plantas de México y Brasil, por lo que creemos que es una tendencia que posiblemente se mantenga.

- ¿Pasarán muchos años para que veamos a una industria siderúrgica nuevamente fortalecida en la región?

Para alcanzar el valor más alto de consumo de casi 72 millones de toneladas que registramos en 2014, pueden pasar dos o tres años; pero no vamos a lograr el crecimiento que debía darse en la última década. Para eso necesitaremos algunos años más. En ese punto coincidimos con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en que estamos en presencia de una década perdida. Lo positivo es que las posibilidades de crecimiento en construcción y manufactura son grandes y eso nos dará impulso para salir fortalecidos.