La Habana. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acusó este viernes al gobierno de Estados Unidos de intentar impedir el arribo de combustible a la isla para provocar descontento y un estallido social que lleve al gobierno local a una negociación inaceptable. 

"Hoy denuncio ante el pueblo de Cuba y el mundo, que la administración de los Estados Unidos ha comenzado a actuar con mayor agresividad para impedir la llegada de combustible a Cuba", expresó Díaz-Canel al conmemorar el Día de la Rebeldía Nacional en la Plaza de la Patria, en la ciudad de Bayamo, 740 kilómetros al oriente de La Habana.

El mandatario cubano intervino en el acto político-cultural por el aniversario 66 de los asaltos a los cuarteles Moncada de la ciudad de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, al que asistió el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), Raúl Castro, y miles de personas.

Díaz-Canel aseveró que Washington trata de impedir "por todos los medios" la llegada a puertos cubanos de los tanqueros, "amenazando brutalmente" a compañías navieras, a gobiernos de los países donde están registrados los buques y a las empresas de seguro.

Precisó, además, que como parte de la hostilidad hacia Cuba, solo en el último año, de marzo de 2018 a abril de 2019, el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Washington provocó pérdidas a la ínsula por US$4.343 millones.

La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, comenzó en abril último a sancionar a decenas de embarcaciones y compañías que participan en el transporte de combustible desde Venezuela hacia Cuba, por sus desacuerdos políticos.

El mandatario cubano dijo que el plan es afectar aún más la calidad de vida de la población, su progreso y hasta sus esperanzas, con el objetivo de herir a la familia cubana en su cotidianidad, en sus necesidades básicas y acusar al gobierno de Cuba de ineficacia: "Buscan el estallido social".

"¡Qué poco nos conocen! ¿Cuándo acabarán de entender que la heroica familia cubana es capaz de enfrentar y resistir con dignidad los peores asedios y seguirse amando, aún en la distancia, porque nada ni nadie puede dividirla?", se preguntó.

Al referirse a la estadounidense ley Helms-Burton, afirmó que se trata de un engendro jurídico donde se mezclan los afanes imperiales de dominio sobre los destinos de Cuba y el revanchismo de los nostálgicos de la tiranía de Fulgencio Batista (1952-1958) que saquearon al país y ahora reclaman posesiones que fueron confiscadas tras el triunfo revolucionario en 1959.

Precisó, además, que como parte de la hostilidad hacia Cuba, solo en el último año, de marzo de 2018 a abril de 2019, el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Washington provocó pérdidas a la ínsula por US$4.343 millones.

Agregó que Estados Unidos propone a Cuba negociar una posible reconciliación a cambio de abandonar el curso escogido y defendido por el pueblo.

 

"Nos sugieren traicionar a los amigos, echar al cesto de la basura 60 años de dignidad", subrayó.

"No, señores imperialistas, no nos entendemos", enfatizó Díaz-Canel, y reiteró que "cualquier propuesta que se aparte del respeto entre iguales no nos interesa".

Ratificó de igual manera que la nación caribeña no ha renunciado a su declarada voluntad de construir una relación civilizada con Estados Unidos, pero "tiene que basarse en el respeto mutuo a nuestras profundas diferencias".

El 26 de julio de 1953, un grupo de jóvenes liderado por el entonces joven abogado Fidel Castro atacó esos cuarteles, en el oriente de la isla, en lo que constituyó la primera acción armada contra la dictadura de Fulgencio Batista.

La acción fracasó, pero resultó la chispa que encendió la lucha contra la tiranía y que finalizó con el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959.