El expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández permanecerá en prisión preventiva un mes en una base policial en la capital Tegucigalpa, en espera de la segunda audiencia de su proceso de extradición a Estados Unidos, donde es reclamado por delitos de narcotráfico y posesión de armas.

Hernández, quien gobernó ocho años y entregó en enero el poder a la izquierdista Xiomara Castro, fue aprehendido el martes en su casa en Tegucigalpa, en cumplimiento a la petición que Washington había entregado horas antes.

El juez que lleva el proceso decidió en una audiencia celebrada este miércoles en el Palacio de Justicia que Hernández permanezca en la base de fuerzas especiales de la policía, conocida como Comando de Operaciones Especiales (Cobra), hasta la siguiente, programada para el 16 de marzo, dijo el portavoz del Poder Judicial, Melvin Duarte.

En la audiencia se leyeron los cargos a Hernández, de 53 años, pero no se han dado a conocer públicamente a detalle. El ministro de Seguridad, Ramón Sabillón, solo ha dicho que son relacionados con narcotráfico y uso de armas.

Pero de acuerdo a un documento de la embajada estadounidense en Tegucigalpa al que Reuters tuvo acceso, al exmandatario se le acusa de conspirar para fabricar y exportar drogas al país norteamericano y de usar o portar armas de fuego -incluyendo ametralladoras-, o instigar a que grupos criminales las usen.

Al término de la audiencia, que duró varias horas y fue cerrada a la prensa, Hernández fue sacado del edificio para ser trasladado a Cobra. En la calle lo esperaban decenas de simpatizantes que habían estado desde temprano para mostrarle su apoyo y pedir un juicio imparcial.

Hernández, con chaleco antibalas y esposado de pies y manos, lucía calmado y hasta saludó con la mano, de acuerdo a imágenes transmitidas por la televisión.

"Nos preocupa que ahora es con el presidente y, después, quieran hacer lo mismo con otros dirigentes de nuestro partido", dijo más temprano un simpatizante del Partido Nacional, una de las dos agrupaciones más antiguas del país, quien acudió a apoyar a Hernández.

Por la mañana, algunos de los más de 150 partidarios nacionalistas se habían enfrentado a seguidores del partido gobernante, Libre, de la presidenta Xiomara Castro, con manotazos, golpes, palos y piedras. Sin embargo, la fuerte presencia policial evitó que el incidente escalara.

"Sí se pudo, sí se pudo. Se van a llevar al narcodictador, corrupto y ojalá a todos sus cómplices en su gobierno", dijo un partidario de Libre identificado como Manuel al canal de televisión Une TV.

Las imputaciones a Hernández están basadas, en su mayoría, en declaraciones de narcotraficantes durante un juicio a un hermano suyo en la nación norteamericana.

El proceso de extradición puede tardar, ya que una vez notificado Hernández, debe pasar un mes hasta la audiencia de presentación de pruebas y la resolución judicial puede demorar de 2 a 3 meses más y, además, ser apelada, de acuerdo a la defensa del exmandatario.