Ciudad de México. El presidente dimisionario de Bolivia, Evo Morales, aceptó la oferta de asilo ofrecida por el Gobierno de México, informó este lunes el canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

"Les informo que hace unos momentos recibí una llamada del presidente Evo Morales mediante la cual ha respondido a nuestra invitación y solicitó verbalmente y formalmente el asilo en nuestro país", informó el canciller en rueda de prensa.

"Procederemos de inmediato a informar al Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, cosa que ya hicimos, para quien bajo el derecho internacional proceda a otorgar el correspondiente salvoconducto y las seguridades, así como garantías de que la vida, integridad personal y libertad del señor Evo Morales no serán puestas en peligro y que podrá ponerse en seguridad", añadió.

El canciller, quien no aceptó preguntas de la prensa, no desveló si Morales se encuentra todavía en Bolivia ni la fecha en la que viajará a México.

El responsable de Exteriores de México explicó que ya ha informado de esta decisión a la Organización de los Estados Americanos (OEA) invocando "la protección internacional a la vida, la libertad y la integridad de Evo Morales", y que informará a la ONU y al Senado mexicano.

"Nuestra tradición ha sido siempre por la protección a los perseguidos políticos", reivindicó Ebrard, quien dijo que "el otorgamiento de asilo es un derecho soberano del Estado mexicano acorde con sus principios normativos de política exterior para proteger los derechos humanos y respetar la autodeterminación de los pueblos".

Por otra parte, la casa de Evo Morales en la ciudad boliviana de Cochabamba, en el centro del país, sufrió destrozos a manos de desconocidos horas después de que el domingo anunciara su renuncia a la Presidencia de Bolivia. La vivienda, situada en la zona oeste de Cochabamba, presentaba este lunes vidrios y adornos rotos, además de muebles, numerosos cuadros y ropa fuera de lugar.

En la fachada y en algunos muros del interior los vándalos pintaron mensajes contra Morales, llamándole "asesino". Las puertas de la vivienda permanecen ahora cerradas.

Cochabamba fue una de las regiones más castigadas por episodios de violencia en la crisis por la que atraviesa Bolivia desde hace más de tres semanas, con la muerte de un joven la semana pasada en una jornada especialmente violenta con casi un centenar de heridos.