La designación de Miguel Torruco Marqués como secretario de Turismo del nuevo gobierno mexicano no causó sorpresa. Además de su cercanía de más de una década con AMLO, su mejor antecedente es su paso por la secretaría de Turismo de la Ciudad de México, entre 2012 a 2017, cuando transformó a la ciudad en uno de los destinos turísticos más atractivos del mundo. Durante su gestión la ciudad se convirtió en la segunda más visitada del país, después de Cancún, y una de las más visitadas globalmente; se inauguraron 23 vuelos directos y el gasto per cápita de los turistas se elevó muy por encima de la media nacional.

La revista National Geographic seleccionó a la Ciudad de México, hace unos días, como la mejor ciudad para visitar en 2019. Esta mención, en gran medida, dicen muchos, se le debe a Miguel Torruco.

El perfil del nuevo secretario es muy diferente al estereotipo de un alto funcionario de un gobierno de izquierda: hijo de una reina de belleza y actriz, diva de la época de oro, y de un capitán aviador, también actor. Su apellido aparece con habitualidad desde hace décadas en las revistas sociales del país y de América Latina, más ahora que es consuegro de Carlos Slim -su hija está casada con Carlos Slim Domit-. Su vida de joven trotamundos lo llevó a interesarse en el turismo como profesión -a diferencia de la tradición de las élites del país- y a estudiarlo en las mejores universidades del mundo.

Es el primer secretario de Turismo que viene del sector hotelero y que además tiene un largo recorrido académico que lo ha llevado a publicar varios libros y diagnósticos que son referencias necesarias para entender el sector turístico mexicano.

En su carrera de más de 40 años ha pasado por casi cualquier tipo de institución turística, tanto privada como pública. Su conocimiento sobre el sector es tan detallado que puede mencionar a todos sus antecesores; cuántos años y meses duraron en sus posiciones, conoce sus currículos y tiene una opinión argumentada sobre sus administraciones. Habla con cifras exactas de los hitos turísticos de las últimas tres décadas. Muchos dicen que en México no hay nadie que conozca más sobre turismo que él.

Torruco hace parte del circulo empresarial más cercano a López Obrador, desde antes de las elecciones de 2018. Es de los que le habla al oído al presidente hace más de una década. Pero su notoriedad en estos primeros días de gestión no solo se debe a esta razón. El tren Maya, el tren transítsmico, la cancelación del aeropuerto de la Ciudad de México, son algunos de los temas de la agenda de gobierno que han puesto su nombre en los titulares. Muchas de las grandes obras de infraestructura y de las decisiones más importantes del gobierno de López Obrador pasan y pasarán por su despacho.

DE CIUDAD DE NEGOCIOS A CIUDAD TURÍSTICA

AméricaEconomía habló con Miguel Torruco sobre cuál es su estrategia para fortalecer el sector más importante de la economía mexicana -representa el 8,8% del PIB-, y cómo lo transformará para que se convierta en una “herramienta de reconciliación social”, como dice el discurso de López Obrador.

-¿Qué define la política de Estado de este gobierno en cuanto a turismo, a diferencia de los gobiernos pasados?

-En que se concibe al turismo como una herramienta de reconciliación social. Nuestros esfuerzos están dirigidos en mejorar el nivel de vida de la población local en las 134 plazas de vocación turística, y evitar que convivan paraísos turísticos con infiernos de marginación. Sabemos que el recurso humano es la parte fundamental de un sector turístico exitoso.

-México está en el sexto lugar a nivel mundial en términos de llegadas de turistas internacionales, en el lugar 15 en captación de divisas y 40 en gasto per cápita. ¿Qué quieren decir estas cifras y cuál será la estrategia a seguir?

-Que tenemos que enfocar los esfuerzos en lo cualitativo y no en lo cuantitativo.  Necesitamos elevar el gasto per cápita de los turistas extranjeros para que haya mayor beneficio y derrame en la población local. Eso ya lo hicimos con éxito en la Ciudad de México. Hay sitios de gasto promedio muy alto, como son Los Cabos o playa del Carmen.

Nuestro objetivo fundamental es integrar, crear y mejorar nuestro producto turístico para llenar las necesidades y expectativas del turista. Recientemente me reuní con los gobernadores de los estados y les propusimos atractivos ancla, complementarios. Esto ya se experimentó en la Ciudad de México y logramos aumentar el gasto per cápita muy por arriba de la media nacional, dándole más opciones al turista. Tenemos la responsabilidad, además, de darle un sentido social a nuestras acciones.

-¿Pero cómo apuntarle a un nuevo segmento?

-En la Ciudad de México, por ejemplo, sabíamos que es una ciudad de negocios. De lunes a jueves venían los turistas, pero por concepto de negocios, y después caía la tasa de ocupación. Para convertir una ciudad de negocios a turística hay que mejorar el producto, darle mejor calidad, mejor capacitación. Y eso fue lo que hicimos.

Sabíamos de nuestra riqueza gastronómica, pero no se promovía. Simplemente hay que presumirlo y cacaraquearlo. Tenemos en la ciudad de México cuatro patrimonios de la Humanidad. Los mejoramos para los visitantes y eso dio resultados.

También estamos implementando un producto que se llama Toca Puertas. Vamos a los lugares que han sido más constantes y fieles para el destino México -en un 72% es Estados Unidos y Canadá-. Llegamos acompañados siempre de los directivos de las líneas aéreas, de los tour operadores receptivos y damos a conocer nuestro producto.

Así lo hicimos en la Ciudad de México. Los invitábamos para que se dieran cuenta de que hay un mercado para el segmento de alto poder adquisitivo. Integrábamos un kit de venta con todo lo que podíamos ofrecer. Y funcionó.

-¿Y cómo extrapolar esa experiencia?

-Ahora lo vamos a hacer por perfil. Por ejemplo: de China van a salir 132 millones de turistas, de los cuales 20 son de alto poder adquisitivo. Ya tuvimos reuniones con el embajador, con especialistas. Vamos a hablar con ellos y vamos a manejar ese nicho en los lugares receptivos, donde se tiene esa posibilidad de atender ese mercado tan importante.

El objetivo son los 15 países emisores más fuertes de turismo hacia México, sin olvidarnos de América Latina. Ese es nuestro gran objetivo.

Tocar la puerta de forma directa nos dio resultado en la ciudad de México y nos va a dar resultado para el país entero. Hay que ir por el mercado y convencerlos.

-¿Y de qué se trata la estrategia Reencuentro con mis Raíces?

-Ese programa está enfocado al México americano. Hablamos más de 25 millones de mexicoamericanos. Muchos de ellos no conocen a sus familiares. A través de los consulados conocimos a los líderes de opinión de esta comunidad y ha habido una respuesta sorprendente. El programa busca que los mexicanos que están en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, vengan a vacacionar al país.

TREN TRANSPENINSULAR

-La percepción de muchos es que el gobierno de AMLO es un gobierno de izquierda donde el Estado va a tener un rol más activo, mientras que el del sector privado, se disminuirá. ¿Qué opina de esta percepción?

-Nosotros somos de los que creemos que el gobierno que menos estorbe al sector privado, es el que hará que florezca la economía a través de las inversiones. Una muestra clara que dio este gobierno al respecto fue la eliminación de los inspectores del Servicio de Administración Tributaria (SAT), lo cual facilitará las iniciativas hoteleras. Eso no se dio ni en los gobiernos más neoliberales.

-¿Qué pasará ahora con la promoción, después de que se anunciara la desaparición del Consejo de Promoción Turística?

-El Consejo cumplió un ciclo. Se erogaron US$ 1.200 millones para la promoción, en los seis años anteriores, con resultados mediocres. Vienen más, pero gastan menos.

Mejor vamos a hacer una reingeniería para lograr que el turista exterior tenga mayores satisfacciones, para que haya mayor beneficio en la población local. En vez de apostarle al turismo de masas, le vamos a apostar al turismo de alto poder adquisitivo.

-¿Y el turismo interno?

-No hay que descuidar el turismo interno, que es fundamental. Estamos hablando de más de 120 millones de turistas nacionales que representan el 80 % de la ocupación hotelera nacional.

-Se ha hablado de equilibrar más el mundo turístico con la realidad social. ¿Qué quiere decir esto?

-El presidente ha dado instrucciones a todas las secretarías para que los beneficios lleguen a las diferentes plazas del país. Además de las inversiones sociales, la infraestructura se va a canalizar para beneficiar a las personas que por muchos años no fueron favorecidos. Especialmente en el sureste mexicano. Por eso se tiene pensado el Tren Transpeninsular (el que une los dos océanos) y la máxima expresión del programa turístico que es el Tren Maya. Será la muestra de integración y regionalización del producto.

-¿Cómo se puede asegurar la sustentabilidad del Tren Maya, que ha sido criticado por muchos, entre ellos, los ambientalistas?

-Hay estudios ambientales, pero lo que no dicen los medios es que la mayor parte de la vía ya existe. Donde hay vía no se va a quitar un árbol. Donde no la hay, se utilizará el derecho de vía de la carretera. Igualmente, cuando se interne en la selva, por las torres de electricidad, donde tampoco hay árboles.

Sabemos que para que un proyecto sea exitoso tiene que ser responsable ecológicamente. Los países que mejor preserven su medio ambiente y su identidad histórica cultural y gastronómica serán los que ganen esta batalla del turismo.

-¿Qué tan involucrada estará la Secretaría de Turismo en el plan de seguridad del gobierno?

-Seguridad, pobreza y corrupción son las tres grandes prioridades del presidente. Desde luego que la seguridad es fundamental para el desarrollo del turismo. En algunos temas que tienen que ver directamente con el sector, el presidente nos invita a participar.

-¿Cómo proyecta al país en seis años, en cuanto al turismo, cuando termine su administración?

-Un sector en donde se elevó el gasto per cápita por turista y la captación de divisas. Queremos llegar a estar entre los diez grandes del turismo en captación. Donde el promedio de cuartos construidos por año siga entre 22.000 y 23.000. Que la hotelería haya girado hacia la hotelería tradicional, que es la que beneficia más a la población local, y que cada Estado de la república se integre mejor al producto turístico, para hacerlo más llamativo para el consumidor final.

-Para finalizar, ¿cómo definiría la nueva administración de la que hace parte?

-Es un nuevo esquema de trabajo, más enfocado al desarrollo social, al beneficio de la nación, a una mayor armonía, a beneficiar a la población a través de acciones honestas. A que no se desvíen recursos para poder crecer en la economía y sacar adelante a la población. Ese es el objeto de la izquierda mexicana que comanda AMLO.

Eso no quiere decir que estemos peleando con el sector privado. Soy empresario, pero he decidido, y decidí siempre, apoyar a Andrés Manuel, porque es el México que quiero para mis nietos. Será la consolidación de nuevos sistemas políticos en América Latina, y México volverá a ser el hermano mayor, el líder que siempre fue.